La burbuja del alquiler que genera la adopción de estudiantes

Los precios inmobiliarios disparados en las grandes capitales europeas imposibilitan que una gran parte de la población pueda acceder a una vivienda en condiciones

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Alquilar un piso a un precio asequible en una gran capital europea, es misión casi imposible en los tiempos actuales, especialmente para muchos jóvenes y estudiantes. Según un estudio de UBS realizado a principios de año donde se analiza el coste de vida en las principales ciudades del mundo, y tomando el caso del alquiler de un apartamento tipo (una media entre varios tamaños adaptados a las preferencias locales) para el caso europeo, se observa como ese gasto promedio ronda unos 2850 dólares para rentar una casa en París, 1880 son necesarios en Milán o, por observar nuestro país, unos 1500 (1315 euros) para el caso de Barcelona o los 1250 (unos 1100 euros) que se pagan en Madrid. Y pese a que el gobierno ha firmado ciertas medidas para intentar limitar esos precios, la realidad marca un aumento sostenido de los precios que, según otro estudio de hace unos meses, alcanza un alza interanual del 15,6% a finales de junio de este año.

Una de las soluciones que esta parte de la población, que de otro lado ni se plantea pasar a ser propietario por temas de incapacidad financiera y por estar ante un cambio de preferencias al respecto, pasa por el poder compartir vivienda como forma de reducir costes. Sin embargo, esta modalidad que llevan a cabo jóvenes con edad que sube hasta los 31 años, también se ha encarecido cerca de un 7% en el último año. Mientras que en Barcelona esto supone un desembolso de unos 430 euros al mes, en otras ciudades como Madrid o Palma se superan los 400 euros. Y todo esto en un entorno donde los salarios muestran un comportamiento desigual y donde el sueldo bruto medio nacional se sitúa en los 1645 euros mensuales.

Mientras esto sucede, resulta que en 2017 el porcentaje de población en la EU que superó los 65 años no dejó de crecer y alcanza ya el 20% del total. El descenso de las tasas de natalidad y el aumento de la esperanza de vida, está transformando la pirámide de población en Europa con consecuencias inciertas. Las proyecciones de futuro indican que para el año 2080, el porcentaje de población con edad superior a los 80 años se duplicará, alcanzando en esa fecha el 13% de la población total.

Esto coincide con un incremento de hogares en los que solo reside una persona. Entre 2007 y 2017 este grupo de población experimenta el mayor incremento de los mismos, con un alza del 3,7% (pp) y para un total del 33,6%. Es decir, 1 de cada 3 hogares tiene un solo componente en la actualidad. En el caso español, son un 25,6% los hogares donde solo habita una persona, con un incremento similar al comentado en estos últimos 10 años en el resto de Europa. Teniendo en cuenta que, además, se vive más tiempo y se van a ir añadiendo nuevos integrantes dada la estructura de la población actual, éste no es un tema menor y es objeto de estudio y análisis por parte de los gobiernos.

Así nos encontramos con los precios inmobiliarios disparados en las grandes capitales europeas, tanto para compra como para alquiler, que imposibilitan que una gran parte de la población (especialmente estudiantes y jóvenes) pueda acceder a una vivienda en condiciones. Y, de otro lado, topamos con un aumento del número de personas mayores que viven solas y que tienen exceso de espacio en sus viviendas. Además, éste grupo se siente cada vez más solo en un alto porcentaje.

Y de la necesidad surge la oportunidad. Mostraba una publicación del “World Economic Forum” un proyecto que intentaba justo dar solución a esta situación. Bajo el lema “Adopte un estudiante”, una organización sin ánimo de lucro lleva operando en Milán desde hace varios años intentando unir ambas generaciones en una especie de acuerdo social. El estudiante ofrece compañía y ayuda en las tareas cotidianas del hogar y, a cambio, recibe un espacio en la vivienda a un precio muy reducido. De esta forma, la persona mayor no se siente tan sola en su casa y, el estudiante cuenta con una morada tranquila donde poder estudiar y vivir a un coste reducido. Según esa organización, en Milán existen unos 300.000 mayores de 65 años con buena salud y espacio en sus casas y, de otro lado, cerca de 180.000 estudiantes que en un porcentaje muy alto no reside en la ciudad. A estas alturas, son ya unas 600 parejas las que se han unido bajo este sistema. El ser humano sigue demostrando que, pese a la adversidad a la que se ve abocado en muchos momentos de su vida, siempre existen fórmulas para poder sortear los problemas que van surgiendo. Y este claro ejemplo es uno de ellos.

De Vuelta

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