Jubilación; invertir para ganar con la muerte de otros

Basta echar un vistazo al siguiente gráfico, para entender las fuertes implicaciones globales que ya tiene, y tendrá, el incremento de la esperanza de vida de

Foto: Jubilados y pensionistas salen a la calle en favor sistema publico pensiones. (EFE)
Jubilados y pensionistas salen a la calle en favor sistema publico pensiones. (EFE)

Basta echar un vistazo al siguiente gráfico, para entender las fuertes implicaciones globales que ya tiene, y tendrá, el incremento de la esperanza de vida de la población mundial. Si en el siglo XIX lo normal era rondar los 30-40 años, a día de hoy podemos situar esas mismas cifras entre los 75 y 85. Si miramos los datos españoles, estamos entre los primeros puestos del planeta al tener una expectativa que supera los 83,4 años. En 2050 seremos el país europeo con mayor número de habitantes mayores de 65 de toda la EU, con una cifra que rondará el 36% del total población.

Así mismo, resulta que los centenarios son la parte de la población mundial que más está creciendo en la actualidad. Pese a que tener una cifra aproximada es complejo dados los censos incompletos de muchos países en vías de desarrollo, algunos estudios hablan de unos 500.000 en todo el mundo. Si buscamos mayor certeza en las cifras y centrándonos en aquellos países con datos más fiables, Estados Unidos se situaría en el primer puesto global con unos 75.000 habitantes con edad superior a los 100 años, logrando un crecimiento del 44% desde el año 2000. De continuar con esa actual tasa, en 2050 superaría el millón. La persona con mayor longevidad del mundo hasta la fecha, fue norteamericana y rebasó los 119 años. Japón tiene unos 30.000 ciudadanos centenarios, cantidad que se ha visto multiplicada por 4 desde 2008, en lo que supone el mayor avance porcentual del mundo. En el record anterior mencionado, el 30% del top 10 son japoneses y superaron todos los 117 años de vida. En nuestro país, se contabilizan ya más de 10.000 habitantes centenarios. Para cerrar el círculo de datos, y pese a que China no tiene actualmente una cantidad elevada de este segmento, al ritmo expansivo de su población se estima que en 30 años sean unos 450.000 los mayores de 100.

Y pese a que esto es una buena noticia, se está generando lo que puede ser llamada como la paradoja de la longevidad donde, esa mayor esperanza de vida puede superar (con creces) el dinero con el que se disponga en esa fecha. En este contexto, se pone sobre la mesa la necesidad de ver si seremos capaces de ahorrar lo suficiente, no ya para un escenario donde lleguemos a los 85 años, sino a los 90 o 100. Parece que dar con una solución va más allá de mirar a las tablas actuariales para realizar los cálculos necesarios.

Se antoja la necesidad de ver si seremos capaces de ahorrar lo suficiente, no ya en un escenario donde lleguemos a los 85 años, sino a los 90 o 100

En ese sentido, resulta interesante observar cómo han evolucionado muchos asesores financieros enfocados en planificación de la jubilación. Hace 5-10 años el 51% de esos gestores realizaban planes donde se asumía una esperanza de vida sobre los 85-90, y solo un 4% utilizaba una edad posible entre 95 y 99 años. Para los próximos 5-10 años, solo el 27% de esos asesores utilizan una expectativa de vivir entre 85 y 94 años. Un 23% usan ya datos de entre 95 y 99. Un 10% esperan que sus clientes superen los 100.

Trabajar durante más años y retrasar el disfrute de las pensiones parece ser una de las posibles soluciones. Un estudio en Estados Unidos mostraba como, el 18% de los trabajadores menores de 50 años, manifestaban su intención de no jubilarse jamás. Sin embargo, el 50% de los que se retiran dejan su trabajo antes de lo deseado por causas de salud o al ser despedidos de sus trabajos. Otras soluciones, pasan por estrategias centradas en la reducción de las cantidades a recuperar con el fin de que se aumente el plazo de esos cobros. El 54% de esos asesores ya lo están recomendando a sus clientes. Las llamadas “anualidades” parece generan mejores resultados que otros planes que impliquen otros productos como los bonos (aunque peores que la renta variable), como forma de protección ante la posibilidad de vivir más de lo calculado y agotar los recursos disponibles. Sin embargo, en un entorno de bajos tipos de interés, y dados los honorarios y comisiones junto al tratamiento fiscal que tienen, puede que hagan que estos productos no sean adecuados para todos y respondan más al propósito de realizar una cobertura contra la longevidad, y no como una forma de generar rentabilidad.

Cuando se invierte en una tontina se obtiene un beneficio adicional: ingresar dinero a medida que otros fallecen

Y es en este contexto cuando las tontinas, que ya comenté en esta misma tribuna hace unos años, pueden llegar a desempeñar un papel interesante de cara a plantear opciones a futuro para planificar la jubilación. Cuando se invierte en una tontina se obtiene un beneficio adicional: ingresar dinero a medida que otros fallecen. Es decir, la reducción natural del número de beneficiarios supone un reparto de las cantidades remanentes entre los que siguen vivos. No se quedan en manos de la compañía de seguros ni pasan a los beneficiarios, sino que se añaden a la bolsa general de la que se nutren el resto de supervivientes. Gráficamente y bajos los supuestos indicados, puede verse como los pagos aumentan a medida que hay menos participantes entre los que repartir.

Pese a lo macabro del tema, varios economistas, académicos y expertos financieros están intentando impulsar estos productos. Aunque están prohibidas en varios Estados de EEUU por temas del pasado (no relacionados con la jubilación), y que precisan también de una regulación al respecto, países como Japón o Suiza, ya cuentan con algún producto similar. La compañía de seguros nipona Nissay lanzó un programa de pensiones en base a las tontinas en 2016 (GranAge) y su competidora Dai-ichi Life Insurance lo hizo en 2017. Swissair cuenta con un plan de pensiones montado bajo un sistema de distribución de fondos al tipo tontina de los cuales quedaban el año pasado 3641 beneficiarios frente a los 4700 de 2010. De mantenerse el actual formato de pago, el último superviviente puede recibir unos 432 millones de dólares.

De aparecer una regulación específica y ahora que se cuenta con una tecnología como Blockchain, las tontinas podrían suponer una nueva alternativa para gestionar el riesgo de la longevidad. Con Smart Contracts y el uso de Blockchain, se podría trazar perfectamente si un integrante de la tontina permanece vivo o no, mientras que se verificaría si las cantidades aportadas se gestionan correctamente, aportando mayor transparencia y seguridad a todo el proceso.

Así las cosas, ante un momento complejo con respecto a las pensiones y el riesgo que la longevidad presenta, tendrán que buscarse fórmulas nuevas que nos ayuden a poder jubilarnos sin el miedo a quedarnos sin dinero antes de lo previsto. Interesante resulta echar un vistazo al trabajo del profesor Moshe Milevsky de la Universidad de York en Toronto, quien aboga por entender soluciones como el que las tontinas presentan. El uso de la tecnología y la capacidad de gestión bajo un sistema de este tipo, podrían ayudar a cubrir una parte del riesgo, y afrontar de ese modo, una mayor esperanza de vida sin el miedo a quedarnos sin recursos económicos para poder afrontarla con éxito.

De Vuelta
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
3 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios