Ya le volvieron a engañar con eso de "la burbuja del bitcoin"

Mientras le han contado otra vez que esta era la burbuja final y la desaparición de los criptoactivos, la realidad demuestra que se podría más bien tratar de una lógica limpieza de excesos especulativos

Foto: Imagen de un bitcoin (Reuters)
Imagen de un bitcoin (Reuters)

Bitcoin no deja de ser un proyecto monetario, que intenta desarrollarse a escala global. Se trata de una moneda digital descentralizada que ningún banco ni gobierno controla, es transferible de persona a persona (P2P) y pretende ser utilizado como medio de pago y reserva de valor. Tiene una oferta limitada, y su valor dependerá de la confianza y la adopción que la comunidad haga de él. El bitcoin (BTC) apareció en enero de 2009, y desde esa fecha hemos asistido a todo tipo de movimientos que van desde alzas superiores al 1300% en un año, hasta correcciones del 80% como la vivida el pasado ejercicio.

El bitcoin (BTC) es muchas cosas para mucha gente. Para los ideólogos, se trata de una moneda capaz de resistir a la censura y que nadie puede arrebatarles. Para una parte de los inversores con conocimiento, una forma de diversificar una cartera de inversión, logrando exposición a multitud de proyectos tecnológicos que pueden marcar el futuro. Para los especuladores sin formación, un arma de destrucción masiva. Para los especuladores espabilados, una fuente de rentabilidad y arbitraje nunca vistos hasta la fecha. Para un inversor institucional, una posible reserva de valor que puede utilizarse para cubrir posiciones en mercados tradicionales, al estilo de lo que sucede con el oro.

Sea como sea, lo cierto es que la criptomoneda más importante de este mercado (supone más del 50% del total) ha permitido el desarrollo de un nuevo ecosistema que hoy capitaliza por encima de los 180.000 millones, está ganado de forma gradual notoriedad pública y que, mientras le hablaban de la muerte del bitcoin, éste no ha dejado de avanzar en su camino hacía una adopción cada vez mayor.

Para entender este último punto, es interesante repasar los principales hitos de la criptomoneda. En 2010 se produce el primer uso conocido del bitcoin como moneda, inicia sus operaciones la primera Exchanges o casa de bolsa, se pone en marcha el primer pool de minado y su capitalización supera el millón de dólares. En 2013 se produce la quiebra de Mt. Gox y se pierden más de 744.000 bitcoins. Ese mismo año, un juez en Texas le asigna la calificación de moneda y el Banco Central de China prohíbe las operaciones en la divisa virtual. Entre 2015 y 2016 vemos cómo en Estados Unidos (NY) se requiere licencia empresarial específica a las compañías que quieren intermediar en operaciones con criptomonedas, Microsoft empieza a permitir el pago con bitcoins, Steam hace lo propio con los video juegos y Uber cambia la forma de pago en Argentina a bitcoins tras prohibírsele recibir pagos con tarjeta bancaria.

En 2018 se pagan los excesos vividos el año anterior y muchos creen estar ante el principio del fin del ecosistema

Se producen nuevos “hackeos” de casas de bolsa y empiezan a verse más publicaciones en medios sobre criptomonedas. En 2017 la SEC rechaza las primeras peticiones para aprobar ETFs sobre bitcoin, Japón lo reconoce como medio legal de pago, se produce la bifurcación de Bitcoin, China prohíbe operar a las casas de bolsa, aparecen los futuros de mercados organizados (el CBOE y el CME) en Estados Unidos, y en diciembre de ese año, se alcanza el máximo histórico superando los 20000 USD en algunas de las Exchanges. La euforia es máxima, y tanto el volumen intercambiado en la Blockchain como el número de direcciones únicas, se coloca en cifras no vistas hasta la fecha. Ese mismo año, Ripple sube un 36000%, NEM un 29000%, Stellar algo más de un 14000%, Ethereum un 9000% y el propio bitcoin un 1300%.

En 2018 se pagan los excesos vividos el año anterior y muchos creen estar ante el principio del fin del ecosistema. La capitalización del mercado (no hay que confundirla con la del mercado de acciones tradicionales, pero sirve para poder comparar magnitudes) cae de los 800.000 millones de dólares hasta los poco más de 100.000. Muchos proyectos que prometían revolucionar ciertos sectores desaparecen y muchos especuladores sufren importantes pérdidas. Facebook prohíbe los anuncios sobre criptoactivos y se pasa de la euforia del año anterior, a la capitulación de aquellos que llegaron tarde y mal a este mercado.

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Sin embargo, y mientras le vendían que la burbuja había por fin explotado y que esto era el fin, el ecosistema no dejaba de crecer y lograr avances importantes. Se lanza la versión beta de Lightning Network (LN), un protocolo que persigue poder escalar y realizar micro pagos de forma instantánea a mínimo coste. Goldman Sachs crea su mesa de trading con criptoactivos. Morgan Stanley empieza a liquidar operaciones realizadas en el mercado de futuros. Se anuncia el lanzamiento en Estados Unidos de Bkkt, un mercado federal regulado para bitcoin, por parte del NYSE. Fidelity anuncia el lanzamiento de una plataforma institucional para negociar criptoactivos. Y el bitcoin alcanza su mínimo anual en el entorno de los 3200 dólares.

2019 empieza con importantes noticias. El CBOE comunica que dejará de negociar los futuros sobre el BTC dado el bajo volumen negociado. A decir verdad, nunca la operativa en ese mercado fue significativa (salvo el primer mes tras su lanzamiento) y el CME ha logrado centrar el interés existente (gráfico: comparación volumen en dólares negociado en uno y otro mercado de futuros).

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En este mismo 2019, Lightning Network supera los 5600 nodos con unos 22000 canales de pago. Julius Baer anuncia que ofrecerá servicios de criptoactivos a sus clientes. La bolsa suiza SIX incorpora nuevos ETP (una especie de fondo cotizado que replica el comportamiento del activo subyacente) sobre Ripple, que se unen a los lanzados sobre bitcoin, ether y un índice que recoge a los 5 mayores de estos activos.

Hace unos días, la SEC emite la primera “no-action letter” sobre la solicitud de una empresa sujeta a regulación (la compañía aérea Turnkey Jet) con respecto al tratamiento de sus tokens como “utility”. Pese a que se comentan ciertas condiciones para respetar tal consideración, no se iniciará acción alguna por parte de la comisión siempre que aquellas se cumplan y, por tanto, no será tomada como un security.

Un minoro de bitcoins en una fábrica de Bitminer en Florencia (Italia). (Reuters)
Un minoro de bitcoins en una fábrica de Bitminer en Florencia (Italia). (Reuters)

No podemos dejar de nombrar la cantidad de proyectos locales e internacionales, lanzados al mercado en este ejercicio. Un bonito ejemplo es el presentado por el “Neobanco” 100% móvil 2gether, que construido sobre Blockchain y en base a un modelo colaborativo, permite gestionar la economía basada tanto en euros como en activos digitales desde una misma aplicación.

¿Y ahora qué?

Son varias las burbujas que se han sucedido en estos diez años de vida del bitcoin. Y varias también las veces que le han contado que esto era el fin. Primero fue en 2011, donde los precios pasaron de un máximo de 35 dólares a poco más de 2. En 2013, se alcanzaron los 259 dólares para, pocos días después, sufrir una caída del 86%. Ese mismo año, se superaron los 1140 dólares y la corrección posterior se extendió hasta mediados de 2015 y el bitcoin tocó los 152 dólares. Por último, en 2017 se alcanzó el máximo histórico de 20000 dólares, desde donde se inició la siguiente caída que llevó los precios hasta los 3200 dólares a finales de 2018.

No son pocos los titulares que hemos visto anunciado la explosión y muerte de los criptoactivos. Desde reputados economistas hasta dirigentes políticos, algunos han coincido en calificar como la “definitiva” a esta última caída de los precios. Sin embargo y si observamos la serie histórica desde que nació bitcoin, el precio se ha revalorizado a día de hoy un 500000%, tomando como valor de inicio el dólar marcado en 2011.

Llegados a este punto, conviene analizar lo que el futuro puede deparar y qué indica lo vivido esta última semana. Partiendo siempre de que el autor no invita a participar de forma alguna en este tipo de productos y que, lo contenido en esta tribuna no es más que una opinión personal y nunca una recomendación de inversión, los ultimos movimientos experimentados por los criptoactivos a nivel de precios, pueden estar indicando el fin de esta última etapa bajista y el inicio de una nueva ola alcista.

En el último mes, el BTC ha experimentado un alza del 30%. Bitcoin Cash ha subido un 120%. El ETH un 30%. Litcoin un 56% y Stellar Lumens (XLM) lo ha hecho en un 46%. Si tomamos las denominadas “Altcoins” muchas han visto alzas significativas desde inicio de 2019. El sentimiento del invesor parece estar cambiando, el dinero que está entrando ahora no es el del especualdor sin conocimientos y el momentum ha dejado de ser negativo para estos activos.

Búsquedas en Google del término bitcoin
Búsquedas en Google del término bitcoin

Posiciones de los inversores a más largo plazo. Nótese que la barra de diciembre se debe al ajuste en el wallet de Coinbase.
Posiciones de los inversores a más largo plazo. Nótese que la barra de diciembre se debe al ajuste en el wallet de Coinbase.

Este tipo de fuertes movimientos del BTC es frecuente y marcan ciertas diferencias. Si tomamos la base histórica desde 2013, resulta que la rentabilidad acumulada anual por el bitcoin se consigue en los 10 mejores días del ejercicio. Algo similar, aunque no tan concentrado, sucede con la renta variable.

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Así mismo, los volúmenes reales de negociación han experimentado alzas considerables. Es importante matizar que las cifras publicadas sobre contratación en varias webs de referencia, podrían no ser fiables. Un estudio de Bitwise remitido a la SEC en su proceso de autorización de un ETF sobre bitcoin, concluía que de las 81 Exchanges mundiales analizadas, poco más de 10 realizaban operaciones “reales” con los criptoactivos. Es decir, de los 6000 millones de dólares publicados como negociación media diaria, solo un 5% se debiera considerar como cierto. En este sentido y si lo comparamos con el Oro, son cifras que parecen lógicas y más ajustadas a la realidad.

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Y si damos por válido este entorno, el volumen intercambiado en el mercado de futuros organizado, presenta dos puntos interesantes. De un lado demuestra que tiene su cierta importancia si lo comparamos con lo negociado en el mercado spot y, de otro, que los inversores institucionales ya han empezado a tomar pequeñas posiciones en el bitcoin. Esta semana pasada, la contratación del mercado de futuros ha marcado nuevos máximos anuales.

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Desde el punto de vista técnico, superar ciertos niveles de precios como los 4200 USD en el caso del BTC, y el estar los precios por encima de la media de 200 sesiones, parece haber activado órdenes de compra y muchos traders han vuelto al mercado. Esta disposición alcista se ve acompañada por lecturas positivas de varios osciladores como el de momentum o el MACD. Pese a estar en un momento de cierta sobrecompra, el cambio de sesgo en el mercado desde este punto de vista, acompaña el desarrollo de la evolución de precios.

Otra aproximación a contemplar desde el punto de vista de valoración de un criptoactivo, debe tener en cuenta los fundamentales de las redes que los soportan. De igual forma que de cara a descubrir el valor de Facebook, por ejemplo, se incluirán (entre otros) el número de usuarios que aquella tenga, en el caso de Bitcoin, Ethereum o cualquier otro criptoactivo, el tener una idea del valor de esas redes es importante de cara a entender su posible precio de mercado.

[La guía definitiva del Bitcoin]

El llamado “network value” (precio por token) ofrece el valor agregado de una determinada red. Del lado de la demanda tenemos el número de transacciones diarias, el volumen de estas últimas, el número de direcciones activas y el gas utilizado para casos como el de Ethereum. Comparando estas magnitudes contra el “network value” podremos intuir la correcta o incorrecta valoración. En el siguiente gráfico del BTC, podemos ver como el volumen de las transacciones en la red empieza a caer a principios de 2018, se estabiliza a finales del año pasado y empieza a repuntar este mes pasado. Lo interesante es ver las divergencias entre ambas magnitudes. Lo mismo podemos hacer utilizando la evolución de las direcciones activas.

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Si analizamos el “gas” utilizado para procesar (principalmente) Smart Contracts en Ethereum y lo comparamos contra el valor de la red, podemos igualmente observar divergencias y oportunidades. En este sentido, la valoración de Ethereum estaría hoy por debajo de su “network value”.

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Así las cosas y mientras le han contado otra vez que esta era la burbuja final y la desaparición de los criptoactivos, la realidad demuestra que se podría más bien tratar de una lógica limpieza de excesos especulativos. Como sucediera en la burbuja “puntocom”, de donde salieron los grandes proyectos que hoy dominan el mercado de acciones norteamericano, nos encontramos hoy ante un ecosistema mucho más transparente, con jugadores y proyectos prometedores que se siguen abriendo paso en una nueva economía que, de una forma u otra, ha llegado para quedarse.

De Vuelta

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