Bolsas, ¿oportunidad o riesgo?

Así las cosas y siendo conscientes de los momentos históricos únicos que estamos viviendo, no conviene precipitarse en la asignación de nuestros recursos

Foto: La Bolsa española. (EFE)
La Bolsa española. (EFE)

Mucho se ha dicho y escrito de la situación, impacto y relevancia histórica del actual momento en que se encuentra la humanidad. Las principales bolsas mundiales, donde los efectos son igualmente asombrosos, experimentaron caídas del 30% en tiempo récord, pasando actualmente a una fase de rebote normal dada la intensidad y rapidez de los descensos. El plan histórico de Estados Unidos y los 2 billones de USD que van a sumarse a las ayudas económicas para paliar los efectos de la epidemia, junto con el resto de medidas tomadas por las principales autoridades monetarias, están ayudando a dicha recuperación.

El mal llamado índice del miedo (VIX), tocó los 82,69 puntos (niveles no vistos desde 2008) en lo que fue una clara muestra del pánico inversor dominante. La divergencia entre liquidez y profundidad de mercado, apoyada por los efectos del apalancamiento, el 'trading' sistemático y la necesidad de cash en todas las capas del sistema, provocó una crisis de liquidez brutal que, impulsada por la venta indiscriminada de todo tipo de activos, generó como contrapartida esos niveles de volatilidad. En este punto, y si uno cree que lo peor ya puede haber pasado y que tal nivel de stress no es sostenible durante mucho tiempo, se podría plantear la posibilidad de estar ante un primer suelo de mercado, todo ello a pesar del impacto económico brutal que aún queda por descubrir.

En este entorno, tener una visión histórica puede ayudar a poner en contexto lo sucedido. Para ello tomamos el S&P500 desde 1927 y observamos las peores semanas donde se dieron caídas superiores al 10%. En toda esta serie, la pasada se posiciona como la cuarta peor de todas. Transcurrida una semana desde esas caídas, en un 86% de los casos se logró generar rentabilidad, con una media total del 3,24%. Al cabo de un mes se obtenía una rentabilidad media neutral, es decir, ni se ganaba ni perdía. Al cabo de un año desde esas semanas negras, se dieron resultados positivos en el 60% de los casos, siendo lo ganado algo superior al 10% medio. A 3 años vista, la rentabilidad media anualizada fue del 5,1%. A 5 años, ésta sube hasta el 10,4%. Sin embargo, observando la rentabilidad a 10 años desde el momento de esas grandes caídas, solo se genera un 1,6% anualizado medio. En este caso, es verdad que solo en 2 de esos 14 periodos (en 1929 y en 2000) donde hay luego 10 años posteriores para hacer los cálculos, se dan rentabilidades negativas que impactan en la media. En cualquier caso y como conclusión de lo que ha pasado desde un punto de vista histórico, tanto a una semana vista, como a un mes, o tras uno, cinco o diez años, la rentabilidad media anualizada ha sido positiva en el 100% de los casos. Los mercados pasan por estas etapas de pánico y fuertes correcciones para, a largo plazo y en el caso del S&P500, generar siempre rentabilidad positiva hasta la fecha.

Llama la atención lo rápido que Wall Street ha ajustado sus niveles objetivo para este índice. Si a principios de año veíamos como el rango de predicción de cotizaciones para 2020 estaba entre los 3000 y los 3400 puntos, hace unos días los mismos jugadores daban referencias entre los 1800 y 2200 puntos. De hacernos comprar, a llevarnos a vender… En el caso de Goldman Sachs y observando el PER, la valoración que dan coincide con una reversión a la media, justo a niveles de 14,82 veces.

Los mercados han puesto en precio las consecuencias del descenso de la actividad económica en el segundo trimestre del año (ésta se contraerá según Goldman un 24% en el periodo), el fuerte incremento del desempleo, y el impacto mundial en términos de crecimiento. Uno podría entonces preguntarse si son suficientes estas correcciones en vertical para limpiar 12 años de excesos. La realidad es que una recuperación en V, a la vista de cómo se ha propagado el virus y el tiempo necesario para volver a la normalidad (China aún no está en ese punto casi 3 meses después) no es para nada, un escenario probable. Se necesitarán de muchos meses más (pese a los estímulos inyectados), para empezar a ver luz al final del túnel y, hasta el inicio del verano asistiremos a la publicación de datos económicos muy duros y difíciles de digerir.

Las empresas verán que pueden reducir costes de estructura, viajes, dietas…al tiempo que resulta que la productividad no baja, sino todo lo contario

Y en el momento de iniciar esa recuperación, que la tendremos pues esto no es el fin del mundo, asistiremos a un cambio en la forma en la que se hacen los negocios y en lo que hay que invertir pensando en el futuro. Fíjese ahora que tiene tiempo, en aquellos hábitos que ha empezado a modificar, en cómo se está volviendo a marchas forzadas y con independencia de la edad, en mucho más digital y lo que esto implica. Por poner unos ejemplos, el incremento del e-commerce (y de los medios de pago) que todos esperábamos y descontábamos, se ha disparado notablemente, recorriendo en pocas semanas el camino previsto para varios años. Del mismo modo, el trabajo obligado desde casa al que estamos ahora sometidos, modificará la forma en la que lo haremos en el futuro. Las empresas verán que pueden reducir costes de estructura, viajes, dietas…al tiempo que resulta que la productividad no baja, sino todo lo contario. Y el papel de la tecnología es clave. Zoom Video (ZM) sube en bolsa un 111% en lo que va de año. Amazon (AMZN) gana un 2% en 2020. Microsoft (MSFT) repite casi los mismos precios de inicio de ejercicio. Alphabet (GOOGL) que sí pierde en bolsa un 15%, es otro de esos ejemplos. Empresas y servicios que estaban ya posicionadas para continuar el cambio de costumbres de la humanidad, han avanzado por culpa de la pandemia otros tantos años en su implantación y usabilidad, haciendo que hoy sean imprescindibles en nuestras confinadas vidas. Computación e infraestructura en la nube, comercio digital, sistemas de pagos, etc. son los negocios del futuro que, a causa de lo que estamos viviendo, bien pudieran ver impulsado (aún más) su negocio a partir de estos momentos.

Así las cosas y siendo conscientes de los momentos históricos únicos que estamos viviendo, no conviene precipitarse en la asignación de nuestros recursos. Nos tocará pasar por momentos peores, aparecerán datos económicos con magnitudes que muchos no hemos conocido, el trading sistemático nos seguirá deparando movimientos de vértigo, y el miedo no desaparecerá en un par de sesiones. En ese contexto, cada uno debe saber qué estrategia y perfil quiere asumir, cuáles son sus objetivos y, lo más importante, si será capaz de mantener la posición tomada. Les deseo a todos ante todo, la máxima salud y bienestar en estos tiempos y que, como en los mercados, la máxima prudencia y paciencia domine todos sus actos.

De Vuelta
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