Lo que de verdad importa al invertir

La realidad de los últimos años indica que lo que ha funcionado y sigue funcionando aún en tiempos de crisis sanitaria, es permanecer en aquellos índices, sectores y valores con momentum

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Dejarse llevar por las emociones, no diversificar correctamente, no entender en lo que invertimos o carecer de una estrategia y objetivos claros de inversión son, a grandes rasgos, los errores que llevan a que muchos inversores no sean capaces de generar rendimientos positivos sostenidos en el tiempo. Aquí podemos sumar el hecho de no verificar las comisiones que se pagan o el tipo de gestión por la que se opta.

Sin embargo, son pocos los que añaden a la lista de fatalidades, el impacto que la selección oportuna del mercado objetivo y los activos específicos que gozan de momentum, tienen en todo proceso de inversión. La vieja idea de diversificar por zona geográfica, por el peso de la economía mundial o cualquier otra variación al respecto se ha demostrado, especialmente en la última década, no del todo acertado.

Lo podemos vemos claramente en una comparativa entre el MSCI World sin incluir a Estados Unidos (ACWX), contra el MSCI USA Index o el mismo S&P500 (SPY) a través de sus ETFs. Incluyendo dividendos y ampliaciones, mientras que el ACWX ha perdido, en lo que llevamos de 2020 un 17,7% el SPY lo hace en un 8,5%.

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Pero esta diferencia no es nueva, ni está provocada por la crisis sanitaria que estamos padeciendo. De facto y en base a lo comentado por algún analista, es en Estados Unidos donde el virus se está expandiendo de forma más agresiva y está generando, en relación a su población, un porcentaje mayor de afectados. Sin embargo, esta situación no se refleja en las bolsas y es, a nivel mundial, de las que mejor están capeando el temporal. El Nasdaq100 está a un 2,5% de sus máximos históricos.

Si tomamos como referencia la última década, este mejor comportamiento relativo es extraordinario. Mientras que el ACWX sube un 46%, el SPY lo hace en un 229%. De incluir una comparativa en base al peso de las economías mundiales, con Estados Unidos logrando cerca de un 24% del total, los datos convergerían algo, pero estarían aún muy distantes de esta realidad.

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Esto pone de manifiesto que, más allá de los buenos criterios de la diversificación y sus beneficios, el saber escoger el mercado que cuenta con fuerza y tendencia, ha sido determinante tanto este año como en los últimos once. En este sentido, haberse perdido el mercado norteamericano, o tenerlo infra-ponderado por los motivos que sean, ha sido nefasto para una cartera de inversión. Incluso, dentro del mismo mercado, si comparamos las acciones con factores de momentum (MTUM, portfolio 2 de la tabla), las que por valoración en base a fundamentales más baratas están (VLUE, portfolio 1 de la tabla) y el propio mercado global (SPY, portfolio 3 de la tabla) vemos como, la oportunidad en base a los factores, es fundamental. Si miramos cómo ha evolucionado una inversión de 10.000 USD en cada uno de estas estrategias desde 2014, las diferencias son muy significativas. Ni estar invertido en el índice (9,5% de tasa anual compuesta), ni estarlo en estrategias value (5,05% anual) han logrado superar al momentum (12,8% anual).

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Así las cosas y en un contexto de incertidumbre económica máxima, muchos inversores no dejan de sorprenderse por los movimientos de las bolsas. Mientras unos se centran en discutir sobre el impacto de las menores o mayores comisiones o el tipo de gestión a seguir, la realidad de los últimos años indica que, sin restar cierto sentido a lo anterior, lo que ha funcionado y sigue funcionando aún en tiempos de crisis sanitaria, es permanecer en aquellos índices, sectores y valores que cuentan con momentum. Todo lo demás, no está funcionando.

De Vuelta
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