¡Dios mío, se hunde bitcoin!
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Javier Molina

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¡Dios mío, se hunde bitcoin!

Así las cosas y en un momento movido en el cripto-mercado, sería mejor que uno se dedicase a entender los fundamentales de bitcoin (BTC) y su propuesta de valor antes que comprar

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(Reuters)

Suele ser costumbre del pazguato en esto de las inversiones, reaccionar en modo pánico ante situaciones normales de mercado. Como explicaba la semana anterior, invertir en cualquier activo sin conocimiento ni buen juicio, con el único objetivo de dar el siguiente pelotazo en base a expectativas ausentes de razón alguna, suele terminar en tragedia. Y fruto de esa desdicha, mientras se remata la faena colocando el destino de uno en poderes sacros, se sueltan disparates varios que vienen a confirmar la poca preparación del inversor y demostrando el porqué de la ineficiencia de los mercados.

Esta circunstancia se hace especialmente patente en el caso de los criptoactivos y de bitcoin (BTC) en concreto donde, por sus propiedades únicas, querer sumarse a la fiesta sin la diligencia pertinente genera situaciones, titulares y afirmaciones grotescas. No es objeto de la presente tribuna incitar a la toma de posiciones de ningún tipo en ningún activo, más sí el llamar al máximo rigor de inversores y especuladores (una vez más) cuando se trata de tomar posiciones en general y de bitcoin (BTC) en particular. Entiende lo que compras o no lo compres nunca.

La semana que hoy cerramos ha sido muy movida en el entorno de los criptoactivos. Fuerte volatilidad, caídas de cotizaciones medias diarias del 20%, liquidación record de largos apalancados y colaterales en DeFi, volúmenes de contratación en máximos (o cerca) tanto derivados como en Exchanges centralizadas como en las descentralizadas (DEX), noticias, videos, podcast y artículos en todos lados, actividad en redes sociales muy cerca de los máximos de 2017 y aquella sensación agría de haber llegado tarde a la fiesta.

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Y es en este contexto que hay que volver a recordar ciertos aspectos importantes de este ecosistema para, de esa manera, intentar poner un poco de orden en tanto desaguisado.

Entiende en qué inviertes

Parece una perogrullada, pero un elevado número de inversores no tiene estrategia de inversión alguna, no cuentan con un plan de posicionamiento en mercado y no tienen claro su perfil de riesgo. En realidad, no saben ni leer correctamente un gráfico de cotizaciones. Y en el caso de los criptoactivos, esas deficiencias se pagan muy caras.

He explicado en multitud de ocasiones cuál es la idea subyacente al posicionamiento en este ecosistema, por lo que solo tiene que referirse a esos artículos para tener una idea básica. Pese a existir más de 8500 tokens en mercado, ninguno tiene idénticas características ni utilidad. Por eso, entender que protocolo incorpora, cuál es su función, si aporta valor, si existe liquidez, cuál es la composición de los tenedores, el proceso de emisión, etc. es, como en cualquier activo del mundo clásico, totalmente imprescindible.

Además, dado el punto aún inicial del desarrollo en el que nos encontramos, tanto de la tecnología como de las propuestas de valor que los criptoactivos incorporan, la fuerte volatilidad y la alta especulación dominante, es una constante en el comportamiento de los mismos.

Con el paso del tiempo, y a medida que el proceso de monetización de bitcoin (BTC) se vaya imponiendo, esas fuertes oscilaciones de cotizaciones se deberían ir reduciendo. No obstante, y hasta que esto se normalice (en su concepto más amplio), hay que entender que una volatilidad implícita anualizada superior al 110%, implica un comportamiento posible medio diario del 10% arriba o abajo. Es decir, que hoy suba o baje el bitcoin (BTC) un 10% es totalmente normal en este activo. Otra cosa es que usted, como inversor o especulador, esté dispuesto a asumir tal grado de variabilidad natural que, en todo caso, debe aceptar antes de posicionarse en el mismo.

En segundo lugar y como decía antes, muchos inversores no saben mirar correctamente un gráfico de precios. Si queremos tener una visión ajustada y no distorsionada de la realidad, hay que emplear escalas logarítmicas para entender los movimientos de precios y así poder interpretar correctamente los mismos. Fíjese la diferencia entre visualizar un gráfico en escala lineal (primero) y el que toma las variaciones relativas (segundo). Parecieran activos distintos que llevaran a conclusiones muy diferentes...

Entiende cómo se gestiona el riesgo

Colocar un 5% de una cartera en bitcoin (BTC) ofrece diversificación, mejora de volatilidad global del portfolio y nos permite participar de la primera capa de infraestructura que se está creando en el entorno de los criptoactivos. La forma de gestionar ese posicionamiento puede ser acometida desde distintas vertientes.

Aquellos inversores más pasivos, deberían re-balancear su posición en función del objetivo perseguido. De esa forma y ante aumentos de precios que incrementen de forma significativa ese 5% global, se deberían tomar beneficios reduciendo exposición. En caso contrario, lo irán ajustando al alza. Del mismo modo y cuando se decide operar, utilizar sistemas como el “dollar cost averaging DCA” puede tener sentido.

Aquellos inversores más activos, tienen en los sistemas de gestión de volatilidad una de las herramientas clave de posicionamiento como ya comenté hace un tiempo aquí. Establecer cuál es la variación máxima asumida, a modo de techo, permite disminuir las posiciones cuando la volatilidad se dispara y poder incrementarla cuando aquella disminuye. Una variante reside en la utilización de un Cap de volatilidad variable (VVC) que, a medida que las pérdidas se incrementan, ese nivel disminuye. La idea es la de reducir el riesgo en mercados bajistas, limitando así las pérdidas.

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Del mismo modo, el desarrollo del ecosistema ha permitido que tengamos herramientas sencillas al modo del mundo clásico. Si hemos entrado en bitcoin (BTC) a niveles de 20.000 USD y hoy, con el susto de esta semana y con el spot en 50.900 USD, tengo la necesidad de cubrir mi posición sin necesidad de tener que vender, puedo abrir una cobertura utilizando opciones PUT sencillas.

Hay que entender qué son y cómo funcionan las griegas de este tipo de instrumentos, pero en esencia replican la operativa que haríamos con acciones o índices. En este caso concreto y de querer hacer una cobertura desde la zona de los 48.000USD a junio de 2021, tendríamos que destinar un 15% a la misma. Teniendo en cuenta la rentabilidad acumulada, sacrificar un 15% no parece ninguna locura y nos permite dormir tranquilos sin renunciar a posibles nuevas alzas. Se pueden buscar precios de ejercicio más alejados, tipo 40.000 que, si bien serían una especie de “cobertura a terceros” nos supone desembolsar una cantidad menor (7% a día de hoy).

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Otro de los riesgos existentes y que debería gestionarse correctamente, es el llamado dilema del cripto-prisionero. Se trata de un problema fundamental de la teoría de juegos, donde resulta que dos personas pueden llegar a no cooperar, incluso si ello va en contra del interés de ambas, encontrándose al final en una posición peor que si hubieran decidido hacerlo.

En concreto y pasándolo a bitcoin (BTC), la idea de mantener “HODL” las posiciones pase lo que pase, es una narrativa a modo de culto que se expande entre todos los nuevos inversores. De esta forma, los ciclos bajistas de mercado no deben preocupar pues, a largo plazo, el precio futuro compensará el sufrimiento asumido en esos tiempos. El problema de esta idea romántica reside en la naturaleza del inversor. Para aquellos más antiguos, con precios de compra por debajo de los 10.000 USD (verano de 2020) esto puede tener cierto sentido. Sin embargo y en el caso de los recién llegados, a precios actuales de 50.000 USD esta idea incorpora un elevado riesgo y, en consecuencia, un dilema que puede tener resultados trágicos. Dudo mucho que inversores en bitcoin (BTC) como Stan Druckenmiller o Paul Tudor Jones caigan en esta idea y no ejecuten sus órdenes de venta cuando así se lo indiquen sus sistemas de inversión.

Así las cosas y en un momento movido en el cripto-mercado, sería mejor que uno se dedicase a entender los fundamentales de bitcoin (BTC) y su propuesta de valor antes que comprar y encomendarse a los dioses. Bien sea por la apuesta de la continuación del proceso de monetización de bitcoin (BTC), bien sea por la posible cobertura contra la inflación (no existe incentivo económico alguno para que el BTC deje de ser finito), o bien como elemento que diversifique y le exponga a un nuevo paradigma, toda operativa debe contar con unas razones, estrategia y mecanismos de control de riesgos claros. Solo así lograremos aislarnos de titulares alarmistas e incorrectos y entenderemos que, lejos de hundirse, bitcoin (BTC) simplemente recorre su camino que lógicamente, no solo es ascendente.

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