Sí, sí… bitcoin sigue estando en mi plan de pensiones
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Javier Molina

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Sí, sí… bitcoin sigue estando en mi plan de pensiones

Sigo siendo un defensor total y absoluto de todas las ventajas que la criptoeconomía aporta, pero también, dada la volatilidad en la que nos movemos, del control y gestión del riesgo

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Últimamente y con respecto a mis comentarios sobre bitcoin (BTC) y los criptoactivos en general, pareciera que ando despistado con respecto a los mensajes que intento transmitir. De un lado es inmemorial mi apuesta, dentro de una cartera diversificada, por los criptoactivos como elemento diversificador y que proporcionen exposición a lo que llamo “la nueva generación de software que se come al software” siempre a nivel de infraestructura. De otro lado, sin embargo, es también común que me explaye en artículos muy centrados en la gestión del riesgo que pareciera van contra la primera afirmación.

Hace unos años ya publicaba que bitcoin (BTC) no debía faltar, en su justa medida, en un plan de pensiones. Realizado el control de riesgo, vía ajustes (por ejemplo) de esa ponderación, a día de hoy el resultado no sería nada malo siempre y cuando se hubiera respetado y ejecutado esa estrategia. Además, habría que ir actualizando esa distribución, incorporando nuevos activos, a medida que se va cumpliendo el avance y desarrollo de todo el ecosistema.

Esto significa que sigo siendo un defensor total y absoluto de todas las ventajas que la criptoeconomía aporta, de las soluciones de inversión propuestas por la “banca sin la banca” y de la capacidad que deberíamos tener todos por custodiar nuestro ahorro. Pero del mismo modo y dada la volatilidad en la que nos movemos, sigo siendo un defensor del control y gestión del riesgo a toda costa y por encima de todos los ideales.

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Crítico como soy de la “Crypto paradoja del hodleo”, los datos que publicaba el otro día la FCA británica sobre el perfil de los inversores en criptoactivos, debo reiterar una vez más esos mismos principios. Según ese estudio, existen hoy día más inversores que tienen algún tipo de activo en cartera, el porcentaje de población que ha oído sobre ellos ha aumentado igualmente en el último año pero, sin embargo, el grado de conocimiento o entendimiento sobre los mismos ha bajado. Resulta interesante, no obstante, el alza de percepción de los activos digitales como una alternativa a los tradicionales, observado en el último año.

Estos datos que seguro se podrían replicar en otros mercados de forma similar, vienen a poner de manifiesto la necesidad de divulgar la necesidad de controlar el riesgo y huir de falsas promesas de rentabilidad. Basta ver lo sucedido con un gran número de Altcoins o el mismo bitcoin (BTC) para comprobar que en este 2021 el Drawdown (caída desde máximos) para el ether (ETH) es de un 43%, el de BNB de un 47%, el de Uniswap (UNI) un 49% o el de bitcoin (BTC) un 38%. Cosas como Dogecoin acumulan, desde máximos, un 58% de caídas. Ante este escenario, negar la evidencia de tener que contar con una estrategia adecuada de gestión de riesgo me parece, sinceramente, una temeridad.

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Siendo éste todavía un mercado muy ineficiente, donde los inversores se comportan de forma irracional, el binomio rentabilidad-riesgo debe ser considerado junto al “social” y al medioambiental. Este último punto, que de tanto en tanto aparece en el panorama cripto, está en pleno proceso de cambio. El uso de energía más limpia, segundas capas como Lightning Network para Bitcoin, o el cambio de PoW a PoS como está sucediendo el caso de Ethereum, ayudarán a solventar con el tiempo, este tema. Del lado social y como viene pasando también en renta variable, no cabe duda que los criptoactivos tienen una dependencia muy elevada del momentum de mercado y del grado de interés suscitado. Esto se debe, en parte, a ese poco conocimiento que la misma FCA destacaba en su estudio. A medida que se gane en eficiencia y en comprensión de lo que sucede en todo el ecosistema, este apartado se irá igualmente ajustando y personajes como Elon Musk tendrán menor impacto. Del lado de rentabilidad, sólo comprendiendo si el proyecto en concreto aporta utilidad y si viene a cubrir necesidades existentes, podrán hacerse previsiones de la misma. Lo que nos deja al control del riesgo como la única variable, a día de hoy, imprescindible a la hora de tomar posiciones.

Así las cosas, mientras la monetización y adopción de bitcoin (BTC) sigue avanzando, no hay que olvidar que el mayor precio futuro no estará carente de fuertes correcciones. Hay que estar preparados para ello, entender las fuerzas que dominan esa cotización, la regulación que va apareciendo y su posible impacto, las implicaciones de todo lo que está sucediendo en materia monetaria en China, los avances dados por países como El Salvador (pese a que el estado sigue estando presente) o los riesgos de que bitcoin (BTC) siga perdiendo peso relativo. En ese contexto, sigo teniendo mi 5% en criptoactivos de cara a la lejana jubilación pero siempre, entendiendo que el camino a recorrer no siempre es lineal y que hay que gestionar el mismo.

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