Cómo la caída del precio del potasio provoca la marcha de Eto’o

El 28 de noviembre de 2006, en la principal avenida de la ciudad costera de Niza (Francia), un Ferrari a toda velocidad perdió el control por

El 28 de noviembre de 2006, en la principal avenida de la ciudad costera de Niza (Francia), un Ferrari a toda velocidad perdió el control por exceso de velocidad, chocó contra un árbol y se incendió. Lo ocupaban un hombre de 40 años y una mujer de 31. El hombre salió por su propio pie envuelto en llamas y se lanzó al suelo. Ambos sufrieron quemaduras graves. La policía local se sorprendió al conocer que el Ferrari acababa de ser comprado unos días atrás y que el conductor del coche era Suleiman Kerimov, uno de los oligarcas más poderosos de Rusia.

Los fertilizantes agrícolas son cada vez más un producto estratégico para los países. Unos años atrás, el Gobierno canadiense vetó una OPA del gigante de las materias primas BHP Billiton sobre Potash Corporation, el mayor productor de potasio del mundo por considerarlo un activo estratégico.

En los fertilizantes de fosfatos, Marruecos es la Arabia Saudí del sector con casi la mitad de la producción mundial. Las enormes reservas de fosfatos en los inmensos yacimientos en Bu Craá, a unos 100 kilómetros al sureste de El Aaiún, son la clave para entender la intransigencia de Marruecos con los deseos de independencia del Sahara Occidental.

Este verano ha estallado una auténtica guerra entre Rusia y Bielorrusia por culpa de los fertilizantes de potasio. Canadá, Rusia y Bielorrusia producen más del 70% del potasio del planeta y a raíz de este dominio surgieron dos grandes cárteles que dominan las ventas mundiales. Por un lado, existe el cartel canadiense-norteamericano llamado Campotex y, por otro, el cartel entre Rusia y Bielorrusia, que fijan anualmente los precios de los contratos con China y la India. Estos dos cárteles son como una OPEP pero de los fertilizantes, aunque con mucho más poder al controlar más de tres cuartas partes de la producción mundial. Igual que ocurre en la OPEP, todos los países intentan limitar la producción para no presionar la oferta y conseguir precios más altos en el mercado y mayores márgenes. Con esta estrategia, los países pertenecientes a un cartel tienen enormes incentivos para producir cantidades adicionales sin que los otros productores lo sepan. De esta forma, la venta se obtiene con unas rentabilidades marginales muy altas.

En el sector de fertilizantes, después de más de 30 años de precios de venta bajos, en 2008 se vivió un boom que multiplicó el precio en los mercados internacionales por cinco, de los 200 dólares hasta los 1.000. En estos últimos años, el precio internacional ha oscilado entre los 400-500 dólares, lo que reportaba un gran margen de beneficios a las empresas del sector, especialmente a los productores con menores costes de producción como son los rusos con su empresa Uralkali, los israelitas y jordanos en el mar Muerto, aunque con poca producción y a los canadienses de Potash Corp. y a los bielorrusos.

Ante los atractivos márgenes del sector, muchas nuevas inversiones se estaban preparando, con lo que se estimaba podían doblar la producción mundial de potasio en unos años.

Con este panorama, este verano un fenómeno ha convulsionado el sector. Por sorpresa, los directivos de la empresa rusa Uralkali anunciaron al mundo que rompían el cartel con su socio bielorruso ante acusaciones cruzadas de venta de potasio fuera de la alianza. En este chocante anuncio, Uralkali declaró que estimaba que el precio de los fertilizantes de potasio en los contratos internacionales para el próximo año bajaría nada menos que de los 400 dólares a los 300. Para compensarlo, Uralkali anunció que ponía su capacidad productiva al 100% para aumentar sus ventas y equilibrar así la probable caída de precios. Ambas empresas producen nada menos que el 40% del potasio mundial.

Esta bomba en el sector provocó desplomes de más del 30% en apenas tres días en las acciones de Uralkali, Potash Corp. y sus competidores como la norteamericana Mosaic, Intrepid Potash y especialmente de la alemana K+S, cuyos costes de producción son mucho mayores que los rusos y bielorrusos.

Pero el conflicto no hizo más que empezar y la guerra diplomática estalló. El primer ministro de Bielorrusia invitó a su país al CEO de Uralkali, Vladislav Baumgertner, para volver a sentarse a negociar e intentar recuperar la situación inicial. La gran sorpresa se produjo cuando el CEO ruso volvía a su país vía el aeropuerto de Minsk. Lukashenko, el dictador bielorruso, ordenó su detención ante las cámaras de televisión, y fue esposado y trasladado a una prisión en Minsk de la época de Stalin. Después de más de un mes allí, y tras las fuertes quejas de Putin y de la diplomacia rusa, recientemente ha sido trasladado a régimen de arresto domiciliario en Minsk. Se rumorea que sería el paso previo a una extradición a Rusia, aunque habrá que verlo.

Esta jugada de póker rusa ha creado muchas incertidumbres en el sector. ¿Volverán a unirse en cartel los rusos y bielorrusos?; ¿ha sido este movimiento ruso un jugada de jaque al sector para evitar nuevas inversiones y parar los nuevos proyectos?; ¿quieren los rusos expulsar a los competidores menos productivos?

Esta bomba en el sector ha tenido muchos efectos colaterales. El mayor accionista de Uralkali es Suleiman Kerimov, un oligarca de la región de Daguestán con un enorme poder en Moscú que le llevo a recibir grandes préstamos bancarios para comprar algunas de las principales compañías rusas, como un paquete del 5% de Gazprom o un 6% del banco ruso Sberbank. Kerimov también es propietario de la mayor compañía minera de oro en Rusia. En 2010 tuvo negociaciones con la china Sinochem para presentar una OPA por la canadiense Potash Corp., pero no fructificó. A quien le interese conocer un día en la vida de un oligarca ruso no debe perderse este vídeo reciente.

En enero de 2011 compró el club de fútbol de su ciudad natal, el Anzhi Makhachkala, que compite en la primera división rusa. Tras diversas inversiones multimillonarias y ruinosas en el club (se estima que invirtió unos 300 millones de dólares, con fichajes como Samuel Eto’o y Roberto Carlos entre otros), a principios de agosto de este año, y por sorpresa, decide reducir su presupuesto para este año de 180 millones de dólares a apenas 50. El desplome de las acciones de Uralkali puso nervioso a Kerimov, que prácticamente está deshaciendo el equipo. Tras el fracaso de no ganar la liga rusa ni clasificarse para la Champions League, dos de sus figuras, Samuel Eto’o y el brasileño William, han sido fichados por el Chelsea gratis. El mundo cada vez está más interconectado y Samuel Eto’o disfruta de la liga inglesa y de una cómoda residencia en Londres debido al desplome en bolsa de las acciones de fertilizantes.

Veremos cómo acaba esta apasionante historia. Lo único cierto a corto plazo es que el precio de los fertilizantes disminuirá de forma considerable, aunque quizás esta estrategia conseguirá presionar al alza los precios a largo plazo.

El Abrazo del Koala
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