Historias imprescindibles de la bolsa y los mercados: guerra de divisas en la historia (I)
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Marc Garrigasait

El Abrazo del Koala

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Historias imprescindibles de la bolsa y los mercados: guerra de divisas en la historia (I)

George Soros es el mejor gestor de la historia moderna. Es imprescindible conocer cómo opera sobre divisas

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George Soros

Entre los grandes inversores conocidos de la historia moderna, sin duda incluiría a Jesse Livermore, André Kostolany, George Soros o Warren Buffett. Cuatro son muy pocos y probablemente deberíamos incluir a un listado de más de 10 gestores de hedge funds, los mejores como Ray Dalio, Seth Klarman, David Tepper, Steve Mandel, Tom Steyer, Steve Cohen, Louis Bacon, Alan Howard, Bruce Kovner o, sin duda, a James Simons. También al retirado Julian Robertson.A pesar de su insultante juventud, yo incluiría a David Einhorn. Para mi va camino del Olimpo.

Es imprescindible leer, aunque técnicamente es un libro de mercados muy avanzado, The Alchemy of Finance de George Soros, donde relata cómo tomaba las decisiones de inversión en su fondo Quantum Fund durante los años 80. Soros es el mejor gestor de la historia moderna. Lo dice el único estudio realizado que calcula el dinero que ha hecho ganar a sus clientes-inversores. Además, ningún inversor ha tenido la sabiduría y capacidad financiera para derrotar a un banco central como lo hizo George Soros en 1992.

Para conocer más a fondo su figura, aquí puede encontrar muchas historias y noticias sobre el financiero de origen húngaro que escapó de la Alemania nazi (curiosamente igual que André Kostolany).

La historia siempre sirve para entender la economía y los mercados financieros. En una carta publicada por George Soros en agosto 2011, pedía a Alemania y a Merkel que defendiesen el euro de forma más decidida y acababa su carta con un “sólo Alemania puede revertir la desintegración europea (...) Cuanto más demore Alemania en reconocerlo, mayor será el precio que deberá pagar”. Argumentó entonces que cualquier salida del euro, aunque fuese la de Grecia, tendría unas consecuencias muy peligrosas en la estabilidad del sistema bancario.

Es imprescindible leer cómo relata George Soros la resolución de una crisis con similitudes a la actual, la crisis de exceso de deudas de principios de los años 80. Él mismo pensó que no había forma de resolver el exceso de deudas de muchos países latinoamericanos.

Pero es interesante comprender qué ocurrió y cómo venció al Banco de Inglaterra en 1992. El parecido con lo que le ha ocurrido al Banco Central de Suiza en enero es muy grande. Y no está muy lejos de lo que le puede acabar pasando al Banco Central de Dinamarca en un cierto tiempo. No creo que a corto plazo, ya que sus activos en balance, un reflejo de las intervenciones de compra de divisas (€) en el mercado, son aún muy bajas en relación con el nivel que acumuló el SNB suizo tras varios años interviniendo artificialmente.

Y todos estos acontecimientos quedarían en minúsculos si en 2015 el Banco Central de Chinase cansara de quedarse al margen de la guerra de divisas mundial y decidiera empujar una depreciación-devaluación de su divisas. Su “enganche” a una divisa con la fortaleza actual del dólar está perjudicando su competitividad en relación con países como Brasil, Perú, Colombia, Turquía, Sudáfrica o lo que es más importante, con la zona euro, una de las regiones del mundo que reciben más exportaciones chinas.

Volviendo al libro de Soros The Alchemy of Finance” (edit. John Wiley & Sons, Inc), en él explica al detalle cómo invertía en 1985, semana a semana,mostrando sus posiciones en alcistas y bajistas en divisas, bonos y acciones, razonando cada movimiento en base a las informaciones macromundiales. No olvidéis que fue una de las épocas más convulsas en el mercado de divisas. Nada comparado con la estabilidad existente en los últimos cinco o diez años a nivel global.

Es la época de los famosos acuerdos del “Hotel Plaza” en Nueva York. El dólar se había revalorizado un 50% en relación al yen, al marco alemán o a la libra esterlina y el déficit por cuenta corriente norteamericano presionaba al Gobierno y a la Fed. La revalorización del dólar de 1980 a 1985 se revertió en apenas dos a tres años, hasta 1987. Este fuerte cambio de tendencia obligó al Acuerdo del Louvre de 1987 para frenar ahora la caída del billete verde.

Estas son algunas citas del libro:

“23-nov-1985: El mercado de futuros sobre bonos japoneses cayó con fuerza de 102 a 92, cuando Japón subió los tipos de interés a corto plazo. La experiencia me había enseñado que las mejores oportunidades para comprar bonos a largo plazo se presentan cuando la curva de tipos está invertida (tipos a corto plazo más altos que los tipos a largo plazo), justo el caso actual japonés. El alza en los tipos de interés japoneses debía ser temporal. El Grupo de los Cinco quería estimular la actividad económica mundial, no frenarla. Una reducción de los tipos de interés en USA sería copiada por los otros principales países. Estaba aplicando lo mismo que hice con los bonos norteamericanos, pero esta vez la apuesta aún parecía más clara".

"Estaba comprado al máximo nivel (“full invested”) en todas las direcciones: bolsa, bonos y divisas. Estuve incluso contemplando reducir mis posiciones alcistas en bonos y aumentar las de bolsa, pero consideré prudente no incrementar más nuestra exposición o riesgo. Todo transcurrió más o menos según lo previsto. Únicamente la extensión por un mes en el Congreso USA del 'debt ceiling' (igual que hoy) y la enmienda Gramm-Rudman alteraron algo los mercados. Esperaba una mejora en las relaciones Rusia-USA. El "debt ceiling" le permitió a Reagan reducir el gasto militar sin aparentarlo. Gramm-Rudman fue seguido entonces por un nuevo descenso en los tipos de interés, tras lo que intenté reducir mi exposición compradora de bonos y aumentar la de bolsa. Si la economía se relanzaba, era mejor tener bolsa que bonos".

"Estábamos a punto de vivir un gran 'boom bursátil'. Las empresas industriales habían sufrido un fuerte ajuste de costes. La capacidad productiva se había reducido y la caída del dólar ayudaba a las empresas. Los bajos tipos de interés y de inflaciónconvertían a los beneficios empresariales en másvaliosos. Tras un periodo en el que las empresas industriales cotizaban por debajo de su valor de liquidación, empezaron a cotizar por encima (premium). Pero antes de este movimiento viviríamos otra oleada de opas (ofertas de compras), inducidas por el bajo coste de financiación".

Seguirá la próxima semana...

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