Indra y el despilfarro del Gobierno

La reciente coincidencia de dos operaciones de colocación y venta de sendos paquetes de participación en Indra, me ha hecho reflexionar no tanto sobre el trasiego

La reciente coincidencia de dos operaciones de colocación y venta de sendos paquetes de participación en Indra, me ha hecho reflexionar no tanto sobre el trasiego que ha vivido la acción estos días entre colocación de paquetes interesados y afloración de bajistas desesperados buscando papel, sino sobre la lectura implícita que veo detrás de esta operación.

El Estado sigue jugando su propio Monopoly

La colocación de Indra se resume de la siguiente manera. De un lado, BFA procedió a la desinversión de toda la participación, que ascendía a un 20,14%. De otro lado, la contrapartida fue la SEPI a un precio de 10,194 euros por acción. Resultado de la operación, salen de las arcas públicas 337 millones de euros en una operación trilera pues los recibe una entidad nacionalizada como es BFA.

¿Qué pinta la SEPI en Indra?

El Estado, al que se supone en un intenso proceso de desapalancamiento, últimamente le está dando por realizar algunas operaciones cuando menos llamativas. En las últimas semanas, a través de diversos entes públicos, hemos visto como Aena le compraba por algo más de 500 millones de euros el 90% que Abertis tenía en el aeropuerto de Luton, en el que eran socios. Tal vez conviene recordar que Aena tiene una deuda de casi 13.000 millones de euros además de mantener un porcentaje intolerable de aeropuertos no rentables. Hace también un par de semanas se conocía que Defensa vendía su participación en Hispasat por 180 millones de euros si bien la Sepi, junto al Ministerio de Industria, seguirá manteniendo su participación conjunta que asciende a un 9,26%. Así pues, la Sociedad Española de Participaciones Industriales, no sabemos muy bien con qué recursos, parece claro que se refuerza en el segmento de la seguridad nacional, con participaciones con un valor potencial de mercado de unos 450 millones de euros. Igual todos estos movimientos tienen que ver con la creciente tensión surgida con Reino Unido en torno a Gibraltar, vaya usted a saber.

Sé que es hacer populismo pero no me puedo resistir

Son solo dos ejemplos pero que ilustran muy bien lo que ocurre en este país. El CSIC 'mendiga' 75 millones de euros para subsistir, en palabras del presidente del consejo, para “evitar un cataclismo”. El Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas despide a trabajadores cualificados y recorta costes. ¿Y qué hacen algunas entidades públicas? Invertir su patrimonio en la I+D+i equivocada.

Digo que es equivocada porque una entidad que fue pública y ahora privada como es Indra, está en proyectos que poco o nada tienen que ver con el desarrollo de investigaciones desarrolladas en nuestro país, y si no es así su prioridad no es la que se le presupone en virtud de la cuantía de los desembolsos. Digo esto porque es de todos conocido que el esfuerzo de Indra es el de internacionalizar su actividad y que la misma represente un porcentaje altamente significativo, es decir, lo que hace el Estado es invertir y crecer fuera del país, no dentro. Porque eso es lo que se hace cuando se invierte en un aeropuerto situado fuera de nuestras fronteras, con tráfico de pasajeros minoritario de españoles y con escaso interés comercial para la nación o cuando se toma una participación significativa en una empresa que prioriza crecer fuera.

El caso es que mientras nuestros científicos crean colectivos para la defensa de la inversión pública, mientras las voces más reputadas de la investigación salen a protestar por recortes que son esenciales y vitales en lugar de dedicar su tiempo plenamente a potenciar el desarrollo, la gestión de lo público sigue mostrando estas asimetrías.

En alguna ocasión ya he manifestado mi escepticismo ante las protestas de algunos colectivos que se manifiestan contra los recortes. Por ejemplo, la educación o la sanidad donde es evidente que hay demasiado fervor callejero, arropado por la mano negra de los sindicatos que claman en defensa de los derechos adquiridos y del rechazo al sacrificio alejándose, como habitualmente hacen, del sentido común que corresponde a tiempos difíciles.

Pero en lo que es verdaderamente esencial, como es la investigación médica, la ciencia, el desarrollo, esa I+D+i que el Gobierno tilda de prioritaria pero que sigue muy relegada en peso e importancia respecto al lugar que España debería ocupar, no puede haber excusas.

Las cosas no son tan simples como aparentar serlo

Evidentemente, no se puede trasladar el desembolso que SEPI hace por Indra al gasto médico, diciendo "si se emplease aquí lo que se gastó allí…". Si fuera tan fácil esa equivalencia, los políticos no deberían de percibir contraprestación alguna por el ejercicio de su función pública y la suma de sueldos y dietas de congresistas, senadores, asesores, representantes, cargos de confianza, diputados, ministros, etc., debería destinarse a causas realmente necesarias como la formación, la investigación o el desarrollo intelectual, lo cual dicho así suena de lo más atractivo.

Lo que para mi es innegable, es que hay una verdad evidente en el manejo de las cifras que desnuda muchos argumentos de este paupérrimo e inconsistente Gobierno. El déficit sigue descontrolado porque se intenta atajar desde el lado de los ingresos. Es mentira que se esté ajustando por los gastos. Y es falso porque efectivamente lo que se hacen son pellizcos, que no recortes. Quitan de aquí, quitan de esto, de lo otro… Pero no se ataja el gasto público con valentía y decisión.

A qué se espera para cerrar el Senado, para aligerar la base de esa pirámide ineficiente que son los ministerios, para evitar duplicidades en los órganos de decisión estatales y autonómicos, para eliminar la abultada deuda de las entidades públicas y que supone alrededor de seis puntos porcentuales de PIB, para acabar de una vez por todos con las subvenciones, las ayudas públicas, los rescates de cajas… En una palabra, para cuando un gobierno que en lugar de salvar votos se dedique a gobernar por y para todos. Lamentablemente el silencio es la respuesta.

El Inversor Inteligente
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