Abacus: la SEC ilumina la leyenda negra de Goldman Sachs
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Rubén J. Lapetra

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Abacus: la SEC ilumina la leyenda negra de Goldman Sachs

"No se puede ser tan bueno en los mercados sin saltarse la reglas". Esta idea, de una u otra forma, ha sido repetida muchas veces para

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Abacus: la SEC ilumina la leyenda negra de Goldman Sachs

"No se puede ser tan bueno en los mercados sin saltarse la reglas". Esta idea, de una u otra forma, ha sido repetida muchas veces para referirse al banco más poderoso del mundo en los últimos tiempos. Pero al otro lado del Atlántico parecen haber encontrado el talón de Aquiles de quien todos sospechaban. El mayor escándalo de la crisis financiera comienza a salir a flote.

La SEC, el supervisor de los mercados financieros de EEUU, ha presentado una demanda contra Goldman Sachs por un presunto fraude en la venta de unos bonos hipotecarios a distintos inversores, sin informarles que el principal inversor en ese producto, John Paulson, estuvo poniéndose corto, o bajista, sobre los subyacentes de los citados bonos (CDO).

Fue en 2007.  La SEC alega que Goldman engañó a los inversores que compraron los bonos al ocultar esa "información vital". Se aferra a un clavo ardiendo, pero suficiente como para iniciar un proceso que se extenderá probablemente a más bancos de inversión, según informa María Igartua. Según la documentación del supervisor, el fraude lo fabricó Fabrice Tourre, un empleado del banco de 31 años, entre finales de 2006 y principios de 2007.

Era el responsable del Abacus 2007-AC1, el estructurado (CDO) en cuestión.Y Tourre fue el encargado de convencer a los inversores para que invirtiesen en el producto, pese a conocer previamente el interés de Paulson & Co en ponerse corto y beneficiarse de la caída de las carteras de crédito de alto riesgo, conocidas ya como hipotecas basura o subprime. Abacus comenzó a caer ese mismo año.

Mientras tanto, Paulson compró masivamente CDS (seguros de impago) antes de que estallase la crisis de 2007 y durante dos años consecutivos ha presentado ganancias obscenas. La firma de hedge ha negado que haya respaldado esta operativa, aunque pagó 15 millones de dólares a Goldman por este vehículo. Precisamente, el gestor estrella de los hedge funds fue el reclamo utilizado para enrolar al asesor independiente (ACA Capital Management) que seleccionó las carteras de créditos hipotecarios (RMBS) sobre las que se creó este conduit o vehículo de inversión especial.

Tourre dijo a ACA que Paulson invertiría 200 millones en el Abacus.  Goldman defiende su posición, primero, porque perdió dinero con la operación. Unos 90 millones frente a la comisión de 15 millones. Además asegura que ACA, el mayor inversor en el CDO con  951 millones, fue quien seleccionó las carteras de crédito. Además revela que el banco alemán IKB fue la segunda entidad más expuesta al citado, pero recuerda que era uno de los participantes del mercado más experto y estaba en la obligación de conocer que se podía invertir al alza, pero también a la baja.

"Los CDO sintéticos como ABACUS 2007-AC1 han contribuido a la reciente crisis financiera al magnificar las pérdidas asociadas con la desaceleración del mercado inmobiliario de Estados Unidos", señala la SEC.  El supervisor advierte que investiga a otras entidades financieras, pero no hace falta que lo haga. Se adivinan más prácticas de este tipo. Es el segundo escándalo en estallar en pocos días, después del caso del fondo Magnetar, según informa S. McCoy. Y no será el último Pero tocar al todopoderoso Goldman es romper el mito de su aspecto intocable. Su rol protagonista no es nuevo en la historia de las crisis financieras.

In Goldman Sachs we trust

J. K. Galbraith, en su obra El Gran Crash de 1929, acuñó una de esas que han pasado a los libros de historia: "In Goldman Sachs we trust" (En Goldman Sachs tenemos fe). Lo hizo al narrar algunas de las prácticas realizadas por este banco durante aquella crisis, hace ahora 81 años. Por entonces los chicos de oro impulsaron la proliferación de los trust, unos vehículos de inversión mitad holding, mitad fondo, que comenzaron a invertir entre sí, comprando acciones los unos de los otros sin control, lo que contribuyó a hinchar la burbuja financiera de los años 20. Su supervivencia a la crisis y la etiqueta de banco salvador durante los años anteriores a los tenebrosos meses del 29 fraguaron una especie de leyenda sobre este inversor invencible.

Así, en diciembre de 2007, Goldman presentó sus cuentas anuales. La estupefacción e indignación resucitó. Goldman estaba bajista, y bien bajista, sobre el sistema hipotecario. Mientras tanto, el resto (Citi, UBS, Bank of America, Bear Stearns, Lehman, Merrill Lynch...) sufrían en sus cuentas un dolor extremo, con gigantescas pérdidas y millonarias previsiones, Goldman Sachs apareció ante el mercado con un récord de ganancias en el año 2007. Beneficio de 11.600 millones de dólares, un 22% más, junto a unos ingresos de 45.990 millones. ¿Cómo es posible? ¿Cuándo? ¿Por qué? ¿En qué escenario?

Los tentáculos de Goldman en el poder

Aquellos resultados afloraron a los pocos meses de la puesta en marcha de la operación Abacus, Lloyd Blankfein, presidente del banco, se jactó tras unos resultados espectaculares de dirigir al mejor equipo de profesionales del mercado. Eran los más listos. En un sólo trimestre Goldman acumuló ganancias de más de 4.000 millones de dólares gracias al crash de otro mercado, el hipotecario. Son muchos al otro lado del Atlántico los que vieron un ataque financiero en toda regla. Y así fue. Pero las primeras pruebas no han llegado hasta dos años y medio después. 

El poder del asoma incluso a la Casa Blanca, donde parece tener reservada una plaza perpetua alguno de sus ex empleados. Coincidencias o no, los hombres del banco han copado algunos puestos en las esferas más altas de las finanzas de EEUU durante los últimos años. La voz cantante durante la crisis financiera la tuvo la mano derecha de George Bush. Se llama Henry Paulson, secretario del Tesoro, y llegó al puesto tras presidir Goldman. Claro, que entonces le apodaban Hank. Él planificó y dirigió el plan anticrisis, que desembocó en ayudas billonarias para sostener el sistema financiero. Y en él, su antigua casa.

Su lugarteniente entonces fue John Thain, el frío ejecutivo que reconvirtió el NYSE en la mayor bolsa del mundo junto a Euronext y que tomó las riendas de un moribundo Merrill Lynch hasta que tuvo que ser intervenido en 2008. También Robert Rubin, ex jefe del Tesoro y una de las cabezas visibles de Citigroup antes de su caída, fue el anterior responsable de Paulson en el mismo banco. A partir de la presencia de ex ejecutivos de Goldman en puestos clave de Wall Street se han construido diversas teorías de la conspiración. Ahora encuentran un anclaje con Abacus. ¿El origen de la mayor crisis financiera en 80 años?

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