Oro, aquel viejo conocido

El oro es el bitcoin de aquellos que, aunque estemos de acuerdo con la revolución ‘blockchain’, pensamos que alguien será capaz de “hackear” el código de la moneda digital

Foto: Un hombre pasa delante de un local de compra de Oro. (EFE)
Un hombre pasa delante de un local de compra de Oro. (EFE)

El interés por el oro no es nuevo, simplemente ha variado en la forma en que invertimos en él y los motivos por lo que lo compramos o vendemos.

Desde el siglo IV antes de Cristo, pasando por los Mayas y por la fiebre del oro americana, este material ha sido metal de culto y valor durante toda nuestra conocida historia.

Desde hace ya varios años, los que me conocen saben que el 40% de mi pensión esta en oro, y la pregunta es clara, porque alguien que se dedica a la renta variable, y que tienes acceso a distintos productos pone parte de su pensión en un activo difícil de valorar, y que no produce ninguna rentabilidad, ni por dividendos ni por intereses.
Pues bien, el oro es el bitcoin de aquellos que, por mucho que estemos de acuerdo con la revolución ‘blockchain’, pensamos que alguien será capaz de “hackear” el código de la moneda digital y que su valor final es 0 y algo que no paga ni intereses ni dividendos y que tiene valor residual cero… en un método de valoración de descuento de flujos su valor es 0 al cociente.

En su camino a cero puede valer miles de dólares, pero es el eterno juego de las sillas musicales, compras con la idea de que alguien crea que seguirá subiendo antes de que alguien rompa el código, algo que seguro pasara.

El oro tampoco paga dividendos, ni intereses, pero su valor residual lo determina la escasez de dicho mineral precioso y su función como ultimo valor refugio.

En un mercado bursátil que se mueve básicamente en FOMO ('Fear of missing': o 'miedo a quedarse atrás') o TINA ('There is No Alternative', 'no hay alternativa') algo va a terminar fallando, pues llega un momento que los bancos centrales no pueden imprimir dinero hasta el infinito sin consecuencias, y en el que las valoraciones, antes o después, se tienen en cuenta y ese exceso de liquidez generado desaparece, generando bien un efecto inflacionista brutal o bien la madre de todos los 'crash' bursátiles. En ambos escenarios el oro debería hacerlo mejor que ningún otro activo.

Goldman Sachs, acaba de actualizar su precio objetivo a 2,200, y Bank of America a 3,000. Como escribió mi amigo y excompañero de piso, Diego Parrilla, en su libro, `The Antibubbles', “el oro puede que caiga en cientos de dólares, pero su potencial es en miles”.

Una mujer compra una pulsera de oro. (EFE)
Una mujer compra una pulsera de oro. (EFE)

Solo un dato más, estamos en máximos de los últimos años, con la demanda del banco Central chino, indio y ruso en mínimos, y la demanda de la joyería india, la más baja de la década, que creen que pasara cuando dichos bancos centrales vuelvan a sus niveles históricos medios o los inversores institucionales se den cuenta que un 1% en oro igual no es suficiente.

Yo sigo invirtiendo en renta variable un 60% de mi pensión, y el 100% de mi día a día, pero de manera muy selectiva, y tener un porcentaje relativamente alto en oro, me permite dormir mejor por la noche.

Y si no se fían de comprarlo a través de ETFS, compren oro físico en monedas o lingotes y utilicen algunos de los servicios de custodia que ofrecen distintos bancos. ¡Hay moneda para todos los bolsillos no solo lingotes! Y si no cómprenle una bonita pulsera a su pareja, él o ella se lo agradecerán y saben que eso siempre es una buena inversión.

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