¡Brutal!

La vacuna de Pfizer demostraba una eficacia por encima del 90% y empezaba un movimiento sin precedentes en los mercados

Foto: Palacio de la Bolsa de Madrid. (EFE)
Palacio de la Bolsa de Madrid. (EFE)

Hace algunas semanas recomendábamos vender volatilidad, pues lo peor parecía que estaba ya en el precio. La volatilidad en noviembre se ha caído de niveles de casi 40 a algo menos de 20, es decir, movimientos diarios de máximo del 1,3% (recuerden la división por 16). Hemos pasado del pánico a la complacencia. Al mismo tiempo, en otro artículo comentábamos la posible rotación de crecimiento a valor ('momentum'/'growth to value'). Decíamos que podría ser una reacción muy agresiva ante lo que algunos me preguntaron, en tono sarcástico, si es que los valores iban a pelearse con alguien, sin darse cuenta de que la agresividad del movimiento podría arruinar carreras profesionales si se producía con violencia (dícese con una velocidad inusitada).

Pues bien, tras los resultados de las elecciones americanas y ante un deterioro de la situación del covid, el mercado se posicionó para una continuación de más de lo mismo: los ganadores del año continuarían subiendo, mientras que los perdedores no iban a encontrar ningún tipo de suelo.

Sin embargo, un titular iba a cambiarlo todo. La vacuna de Pfizer, que también en su día apuntamos que podía ser la primera en tener resultados positivos en su investigación, demostraba una eficacia por encima del 90% y empezaba un movimiento sin precedentes. Merlín, valor que recomendábamos el pasado lunes, subía un 17%, pero también lo hacían todas las inmobiliarias.

El índice de Goldman Sachs, que monitoriza los valores que presentan crecimiento positivo frente a aquellos que no lo hacen, caía un 23%. Un movimiento que era 2,3 veces el máximo movimiento experimentado en la historia, un movimiento casi imposible estadísticamente. El índice se había movido 11 desviaciones 'standard'.

Los dos gráficos adjuntos reflejan el movimiento del índice MSCI Value contra MSCI crecimiento y el movimiento del índice de crecimiento del S&P. Sin duda, un movimiento que ninguno de nosotros había visto en su carrera.

Bancos, aerolíneas y sector inmobiliario subían desbocados, con los valores tecnológicos y todos aquellos beneficiados del trabajo desde casa, cayendo a plomo.
El Ibex subía un 13% esta semana, mientras el Nasdaq caía un 1%.

La pregunta ahora es: ¿está todo en el precio o puede la tendencia continuar? Está claro que dependerá de Moderna y su anuncio de resultados la próxima semana. También de la capacidad de distribuir la vacuna, pero nos podemos encontrar tan solo ante el inicio de un cambio de ciclo.

Parafraseando a Peter Oppenheimer, el gurú de Goldman, "estos movimientos han sido enormes, pero en la perspectiva a largo plazo siguen siendo pequeños y aún les queda tendencia alcista". Como prueba un botón, vean dónde estamos y el recorrido que le puede quedar a este movimiento.

Yo no soy nadie para llevarle la contraria. Es más, estoy totalmente de acuerdo con él a medio plazo, pues creo que una reapertura de la economía debiera contribuir a que esta tendencia a favor de estos sectores continúe. Pero creo que igual es momento de volver a comprar protección, de mirar las cosas con perspectiva y de darnos cuenta de que hay que ser muy selectivo puesto que aún quedan muchas incógnitas. Por un lado, el paquete de ayuda fiscal americano será más pequeño de lo esperado por el mercado, por otro el Reino Unido sigue sin llegar a un acuerdo con la Unión Europea, muchas empresas necesitan recapitalizarse y la emisión de papel será enorme. Además, el peso elevado de las tecnológicas puede pesar mucho en el S&P.

Pero lo más importante, aún es 2020 y si algo hemos aprendido este año es que todo es posible y que muy probablemente pase lo opuesto a lo que el sentido común sugeriría. Así que déjense siempre algo de sitio por si estamos equivocados.

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