¡Feliz aniversario!
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Rodrigo Rodríguez

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¡Feliz aniversario!

Es importante tener una cartera lo suficientemente diversificada que proteja el 'poder adquisitivo' de nuestros activos, su precio relativo respecto a bienes de consumo

placeholder Foto: Inversores en Wall Street. (EFE)
Inversores en Wall Street. (EFE)

No pudo ser, España cayó con honor. La Selección nos sorprendió para bien y estos últimos días el mercado lo hizo para mal, al menos para alguno de nosotros. La semana pasada, cuando les comentaba que no esperaba que el 10 años americano estuviera a niveles de 1,4% mucho más tiempo, lo que no anticipaba era que lo fuéramos a ver a 1,25% a los pocos días. Está claro que mi idea es que la rentabilidad del UST terminará yendo para el otro lado, para arriba, pero creo que será necesario dejar correr unos cuentos meses para saber si estoy en lo cierto o no; algo tan importante como la inflación y sus efectos en los distintos activos no puede valorarse tan solo por los movimientos a corto plazo.

Sin embargo, una cosa está clara, la volatilidad de esta semana, en muchos activos, aunque a final de semana sea casi inapreciable, es algo que no debemos ignorar. Los bonos del tesoro americano a 10 años alcanzaron el nivel más bajo desde enero, el petróleo bajó un 8% el miércoles y el índice Russel de acciones cíclicas caía un 5,5% en un momento dado. Se tiende a explicar grandes movimientos como estos como el resultado de la liquidación de posiciones, las compras de los CTA (o modelos matemáticos de momento) y el efecto de factores técnicos como la ruptura del nivel de soporte del 2% en 30 años del bono americano. Aunque todos ellos son factores contribuyentes, creo que el tamaño del movimiento es mayor de lo que implicaría el posicionamiento (ya reducido) y parece que se está produciendo un cambio más fundamental de las expectativas de crecimiento cíclico.

Los especialistas de renta fija tienden a ver la curva de tipos estadounidenses como un reflejo puro de las expectativas respecto al comportamiento de la Fed y la fortaleza o debilidad de la economía americana. Sin embargo, esto pasa por alto el hecho de que los inversores globales utilizan los bonos americanos como mecanismos de cobertura y, por lo tanto, siempre se debe considerar el efecto que sus movimientos tienen en la economía global y su interconexión con los mercados financieros.

Los rendimientos se muestran muchísimo más volátiles cuando la inflación es superior

¿Fue este movimiento realmente causado por un miedo a la nueva variante delta y sus potenciales efectos en el crecimiento? ¿Refleja cierto miedo a una posible recesión y por tanto a una nueva caída de las expectativas de inflación? Es imposible saberlo con certeza, por lo que me van a permitir que mantenga mi idea de que hacer caso omiso a una inflación por encima del 5% en los últimos 12 meses puede ser una estrategia realmente arriesgada. Por ello, creo que es importante tener una cartera lo suficientemente diversificada que proteja el 'poder adquisitivo' de nuestros activos, su pecio relativo respecto a bienes de consumo, en el caso de que el repunte actual de la inflación no sea temporal. Permítanme que utilice la información publicada en un reciente estudio de 'New York Life Investment', en el que se analizaba el retorno anual real en los últimos 10 años de los distintos activos financieros, es decir, su rentabilidad una vez excluida la inflación.

Así, el mejor rendimiento medio era obtenido por la renta variable global, las grandes compañías americanas y los fondos de infraestructuras. El oro solo batía a la inflación en la mitad de los años y las materias primas y los valores energéticos eran los activos más volátiles y con peor rendimiento medio. Si bien este análisis me parece muy válido, tiene una limitación fundamental, que es que en los últimos 10 años la inflación se ha mantenido muy por debajo del objetivo del 2% de la Fed. Así, mientras la renta variable históricamente es el mejor activo, con inflaciones entre el 2% y el 3%, los rendimientos se muestran muchísimo más volátiles cuando la inflación es superior a estos valores, puesto que los costes de producción se incrementan en exceso, afectando directamente a los márgenes.

Por otra parte, las materias primas en periodos inflacionistas como el de 1988 a 1991, con inflación por encima del 4%, anualizaron un rendimiento por encima del 20% y, entre 1973 y 1979, en una coyuntura de alta inflación, el oro se revalorizó un 35% de manera anual. Lo que está claro es que la idoneidad de un activo para funcionar como protector ante la inflación va a depender muchísimo de nuestro horizonte temporal, pues, frente a los pobres resultados recientes del oro, históricamente nos habría dado un rendimiento espectacular.

Asimismo, si el bitcoin es el 'nuevo oro', ¿no deberíamos aprovechar la caída del 50% para poner un pequeño porcentaje de nuestra cartera en él? Ya conocen mis reticencias, pero la diversificación manda. No debemos olvidarnos de los activos reales y, entre ellos, del más sencillo y con mayor capacidad de apalancamiento: el inmobiliario; del más exótico y accesible solo para algunos: el arte, y del que más satisfacción me produce: el vino. Hay muchos otros y los dejo a su imaginación o investigación.

"Hay que comprar el vino que sea más fácil de pronunciar para el inversor chino"

Pero déjenme hablarles del vino. Se trata de un activo tangible con una producción limitada y una demanda elevada a nivel global. Asimismo, la oferta de este activo se reduce según un vino en particular es consumido, aumentando el valor de la producción remanente. En el peor de los casos, si el precio cae, siempre podemos consumirlo y poner una sonrisa en nuestra vida. Sin duda, una muy buena protección contra la inflación.

Es importante saber en qué vinos invertir y, por ello, recomiendo usar los servicios de expertos como Berry Bros and Rudd, que tienen propuestas desde 100 euros al mes, o Westgarth Wine Investments, que son uno de los más afamados expertos y socios fundadores de Live-Ex, plataforma de 'trading online' utilizada por los principales especialistas en vino. Para aquellos más valientes, la aplicación Vinovest puede ser una opción, pero aquí carecerán de la ayuda de los expertos. Siempre pueden seguir el consejo de un gran amigo mío: “Hay que comprar el vino que sea más fácil de pronunciar para el inversor chino”.

Si investigan un poco sobre el funcionamiento del vino como inversión, comprobarán que desde 1988, mientras el S&P se ha revalorizado un 1.081%, el equivalente en vinos, el Live-Ex, lo ha hecho en un 1.972%. Cierto que tendrá sus inconvenientes, como la falta de liquidez, el almacenamiento o el conocimiento específico, pero no me negarán que un activo con semejante comportamiento merece ser tomado en serio.

¿Qué porcentaje de su cartera exponer a cada activo? Depende de sus necesidades, de su horizonte temporal y de su visión sobre el futuro, pero les animo a que una parte la dediquen a protegerse de esa gran incógnita que es la inflación. Sin más, les deseo unas felices vacaciones. Hoy hace un año que empecé esta columna semanal y creo que tanto ustedes como yo nos meremos un pequeño descanso. Después de verano, espero volver con más fuerza que nunca y poder seguir aportando mi pequeño granito de arena a mejorar la cultura financiera de todos nosotros. Incluido yo mismo, que soy el que más aprende.

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