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El petróleo olvidado: ¿el viejo rey prepara su regreso?
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Rodrigo Rodríguez

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El petróleo olvidado: ¿el viejo rey prepara su regreso?

Pump baby Pump… o el crudo que nadie mira

Foto: Bombeo de petróleo. (EFE)
Bombeo de petróleo. (EFE)

Hoy volvía a leer en Bloomberg que los inversores profesionales andan inquietos en el corto plazo. Y no es casualidad: nos encontramos con unas valoraciones ya bastante ajustadas y, con el cierre de trimestre, podría haber hasta 57.000 millones de dólares en ventas de acciones y compras de bonos por parte de fondos de pensiones para reequilibrar carteras. Un flujo nada menor. A esto hay que sumarle que las recompras de autocartera están en pausa a la espera de resultados, quitando un soporte tradicional al mercado justo en un momento de fragilidad.

El calendario tampoco ayuda: la segunda mitad de septiembre suele ser la más floja del año y octubre, ya sabemos, viene con un repunte habitual de volatilidad. El cóctel invita a pensar en semanas de consolidación.

Ya lo estamos viendo: en los últimos días hubo toma de beneficios en activos de riesgo —criptos, los MAG sin Apple, o ETFs hiperapalancados en tecnología—. Además, el 30 de septiembre expira una gran estructura de derivados que ha servido de suelo técnico en torno a los 6.500 puntos en el índice americano. Una vez desaparezca, cualquier movimiento bajista podría coger velocidad rápidamente.

A nivel político, la tranquilidad tampoco abunda. Trump no parece demasiado preocupado por un posible cierre del gobierno y, en lo geopolítico, el panorama sigue sin mejorar: Putin no afloja y Trump, desde la ONU, volvió a sacar pecho de sus políticas internas mientras criticaba la debilidad de otros países por migración, energías renovables o falta de liderazgo. Más allá del discurso, lo que pesó fue su reunión con Zelensky: abierta la puerta a enviar armas de largo alcance a Ucrania y presión a la OTAN para derribar aviones rusos que violen su espacio aéreo. Todo ello acompañado de nuevas presiones a Erdogan, India y China para dejar de comprar crudo ruso.

Foto: tecnologia-eeuu-crecimiento-mercado-inteligencia-1hms Opinión

En paralelo, las reservas estratégicas de petróleo de EE.UU. siguen en mínimos tras las ventas masivas de Biden para contener la inflación. Y aquí viene la reflexión: ¿no será momento de volver a mirar al petróleo? Porque lo cierto es que el crudo no descuenta prácticamente ninguna prima de riesgo. Está cotizando como si estuviéramos en plena recesión global, cuando los últimos datos muestran lo contrario: la economía sigue tirando, la demanda industrial aguanta firme y los recortes de tipos asoman en el horizonte.

Esta semana los datos de empleo en EE.UU. pueden marcar la diferencia: si validan la debilidad que ve la Fed, habrá margen para relajar la política monetaria; si sorprenden al alza, tocará reposicionar expectativas. En cualquier caso, la fotografía actual sigue mostrando un cóctel curioso: política monetaria expansiva, economía resiliente y titulares de estabilidad que, en conjunto, favorecen la tendencia.

Por eso, aunque los focos estén en los riesgos inmediatos —el mercado laboral o un giro en la narrativa de la IA—, la corriente de fondo sigue apuntando al alza de aquí a 2026. El petróleo, mientras tanto, parece haberse quedado rezagado… quizás el mercado esté subestimando al viejo rey de los commodities?

Hoy volvía a leer en Bloomberg que los inversores profesionales andan inquietos en el corto plazo. Y no es casualidad: nos encontramos con unas valoraciones ya bastante ajustadas y, con el cierre de trimestre, podría haber hasta 57.000 millones de dólares en ventas de acciones y compras de bonos por parte de fondos de pensiones para reequilibrar carteras. Un flujo nada menor. A esto hay que sumarle que las recompras de autocartera están en pausa a la espera de resultados, quitando un soporte tradicional al mercado justo en un momento de fragilidad.

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