El ebitda... ¿sabemos de lo que hablamos?

En los resultados financieros de las empresas se utilizan acrónimos tales como ebitda... pero ¿qué significan exactamente los términos como este y qué es lo que nos dicen acerca de una empresa?

Recientemente el diario Financial Times publicaba que la compañía Deutsche Telekom había comunicado una previsión para 2015 de "incremento de un 4% en los beneficios antes de impuestos, depreciación y amortización (EBITDA) pasando de 17.600 millones euros en 2014 a 18.300 millones". Todos los días, podemos ver y leer acerca de los resultados financieros de las empresas. Se utilizan acrónimos tales como ebitda.. pero ¿qué significan exactamente los términos como este y qué es lo que nos dicen acerca de una empresa?

El Programa del Certificado de Inversiones Claritas de CFA Institute tiene la misión de aclarar y desmitificar el lenguaje de la industria de la inversión para los no especialistas, facilitando que las noticias financieras sean accesibles para todos.  Así que vamos a utilizar el material de Claritas para hacer una inmersión más profunda en los estados financieros y entender el significado de términos como EBITDA (Earnings Before Interests, Taxes, Depreciation and Amortization).

Los estados financieros son, en realidad un conjunto de ecuaciones, y cada conjunto proporciona una medida de la evolución de una empresa. Un estado financiero nos puede contar una historia muy diferente en una empresa y en otra. 

Vamos a empezar por la identificación de los componentes que conforman un conjunto de cuentas publicadas por cualquier compañía:

El balance de situación muestra qué posee la empresa (activos) y cómo se financian esos activos.

La cuenta de resultados (o estado de pérdidas y ganancias) identifica los beneficios o pérdidas generados por la empresa.

El estado de flujo de caja muestra el efectivo recibido y en qué se ha gastado.

Las notas a los estados financieros ofrecen más detalles de los anteriores.

Ahora echemos un vistazo al balance de situación. El balance muestra una "foto instantánea" de una empresa, ya que proporciona información sobre la situación financiera de la compañía en un punto específico en el tiempo, como al final de un año o al final de un trimestre. En esencia, muestra los recursos sobre los que tiene control la empresa (activos), sus obligaciones para con los prestamistas y otros acreedores (pasivos o deuda), y el capital social en manos de los accionistas (capital contable, fondos propios o patrimonio neto).

Un balance de situación, como cualquier ecuación, siempre está en equilibrio: activos totales = total pasivo + total capital social.

Ahora vamos a pasar a la cuenta de resultados (a veces llamado el estado de pérdidas y ganancias). A diferencia del balance de situación, que era una "foto instantánea" de una empresa en un punto determinado del tiempo, este estado financiero identifica el beneficio o pérdida generados por una empresa durante un período de tiempo determinado, por ejemplo un año.

La cuenta de resultados incluye los ingresos obtenidos por las operaciones de la empresa y los gastos en los que se ha incurrido para generar esos ingresos. La diferencia entre los ingresos y los gastos es el beneficio de la empresa. En su forma más básica, la cuenta de resultados también se puede representar por una ecuación: ganancia (pérdida) = ingresos – gastos

Los gastos son el coste de utilizar los recursos de la compañía - efectivo, inventarios, equipo- para obtener ingresos ordinarios. Los gastos pueden dividirse en diferentes categorías dependiendo de la función que desempeñan. Dos categorías básicas de gastos son los gastos operativos y los costes de financiación (los intereses pagados por los préstamos). Los gastos de explotación (o costes operativos) incluyen costes asociado a los bienes o servicios que produce la compañía; costes incurridos en el proceso de venta, gastos generales y gastos administrativos; y los costes por depreciación.

Podemos obtener diferentes medidas de ganancia o pérdida, que se calculan restando distintas categorías de gastos a los ingresos. Por ejemplo, obtenemos el beneficio bruto restando de los ingresos por ventas el coste de producir los bienes y servicios. 

Beneficio bruto = Ingresos por ventas - coste de producción

Sin embargo, hay otros gastos de explotación, tales como gastos de comercialización (gastos de promocionar los productos entre los clientes), gastos administrativos (gastos de funcionamiento de la empresa que no están directamente relacionadas con la producción o ventas), y gastos de depreciación y amortización (gastos no monetarios que representan los costes anuales asignados a activos a largo plazo, tales como equipos y activos intangibles). Restando estos costes adicionales del beneficio bruto obtenemos el beneficio operativo o ingresos de explotación.

Ingresos de explotación = beneficio bruto - otros gastos de explotación


Entonces, ¿qué es exactamente el ebitda, y por qué escuchamos y leemos sobre él con tanta frecuencia? ebitda es la cifra de ingresos operativos o de explotación antes de deducir los gastos de depreciación y amortización. Los importes correspondientes a depreciación y amortización no son flujos de efectivo, y están determinados por la elección del método de contabilidad, no por decisiones operativas.

Ebitda= ingresos de explotación + depreciación + amortización

Ebitda es un indicador del resultado operativo de la empresa y la capacidad de su equipo gestor para generar ingresos y controlar los gastos. El ebitda puede medir mejor la capacidad del equipo directivo para gestionar los ingresos y los gastos bajo su control, que la cifra de ingresos de explotación. Es por esto que ebitda es a menudo la referencia usada por los analistas de inversión a pesar de que no aparece realmente en la cuenta de resultados de una empresa.

Si la empresa ha pedido dinero prestado para financiar sus actividades, entonces también tendrá que pagar intereses. Descontando este gasto por intereses, a partir de los ingresos de explotación determina las ganancias antes de impuestos:

Beneficio antes de impuestos = ingresos de explotación - gastos por intereses

Los impuestos sobre resultados a pagar por la empresa se deducen para llegar a la cifra de ingreso neto (o beneficio neto de la compañía o beneficio después de impuestos):

Beneficio neto= ingresos de explotación – gastos por intereses – gastos por pago de impuestos 

Así que el beneficio neto representa los ingresos que a la compañía le quedan disponibles para reinvertir en la empresa o para distribuir a los propietarios en forma de dividendos.

Aunque los estados financieros se centran en la evolución pasada de la compañía, también proporcionan pistas sobre el futuro éxito de una empresa. Así que cuando Deutsche Telekom informa al mercado de que su EBITDA se incrementará en un 4% este año, podemos empezar a juzgar si va a cumplir su objetivo al ver sus anteriores estados financieros. El análisis de los estados financieros permite una comprensión más clara de cual es la fuente de las ganancias o pérdidas de una empresa y las implicaciones de los resultados de hoy en el futuro de la empresa.

Finanzas para no iniciados
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