Las exageradas valoraciones bursátiles no son solo patrimonio de las tecnológicas

Las compañías de producción de petróleo de esquisto, más conocidas como 'frackers', han conseguido enamorar a los analistas e inversores de Wall Street por igual

Foto: Grúa petrolífera. (Reuters)
Grúa petrolífera. (Reuters)

Seguramente hayan seguido la evolución de Tesla desde hace algunos meses y cómo se ha convertido en una empresa más grande por valoración de mercado que competidores como General Motors o Ford. O, también, habrán leído cómo en los últimos tiempos la mayoría de las ganancias bursátiles de las empresas del S&P500 han estado concentradas en las acciones FAANG (Facebook, Amazon, Apple, Netflix y Google), empresas ligadas al sector tecnológico. Las acciones tipo FAANG o Tesla se han convertido en el epítome de una era de dinero abundante, tipos de interés bajos e inversores descuidados.

Sin embargo, en este artículo vamos a tratar sobre otro grupo de empresas que, aunque pertenecen a la 'antigua economía', han conseguido enamorar a los analistas e inversores de Wall Street por igual: las compañías de producción de petróleo de esquisto, más conocidas como 'frackers'. A través de la combinación de técnicas como la perforación horizontal y la fracturación hidráulica, han conseguido extraer petróleo que se consideraba impensable obtener hace 20 años, y han situado EEUU, junto con Rusia y Arabia Saudií, entre los tres mayores productores de crudo a nivel mundial y uno de los países con mayores volúmenes de reservas.

¿Por qué consideramos que las valoraciones de estas compañías están en 'modo burbuja'? Al fin y al cabo, es un sector de la antigua economía que produce un bien indispensable. Sin embargo, esta revolución tecnológica no se ha visto reflejada en mayores rendimientos para los accionistas y acreedores que han prestado dinero a estas empresas. En vez de leer las declaraciones de la dirección de estas empresas, hemos entrado directamente en las memorias de ocho de estas firmas para ver cuál ha sido su evolución desde el primer trimestre de 2013.

Agentes de cambio y bolsa trabajan en el parqué neoyorquino en Estados Unidos. (EFE)
Agentes de cambio y bolsa trabajan en el parqué neoyorquino en Estados Unidos. (EFE)

Se trata de compañías con una sólida reputación en Wall Street, con consistentes historiales operativos y que se jactan de tener las mejores hectáreas (lo que en la práctica se reduce a tener terreno en la cuenca Permian, en Texas) entre sus competidores.

En el siguiente gráfico se pueden comprobar los flujos de caja libres (los flujos de caja disponibles para accionistas y acreedores una vez realizadas las inversiones en el negocio) que han generado estas ocho firmas:

CFA Society Spain.
CFA Society Spain.

El agregado es escalofriante: nuestro grupo ha dilapidado caja por importe de 8.000 millones, cifra que asciende a 16.000 millones de dólares si añadimos los intereses de la deuda. Dicho agujero se ha cubierto gracias a nuevo capital aportado por accionistas y acreedores, que no han dudado en financiarlo con la esperanza de que los 'frackers' “están invirtiendo a futuro”.

Hay dos razones fundamentales por las que los 'frackers' no generan caja y su modelo de negocio es inferior al del petróleo convencional. Primero, la vida de los pozos de 'fracking' es muy corta: en muchas cuencas, los pozos pierden entre el 33% y el 50% de su capacidad de producción durante el primer año de vida, lo que obliga a estar continuamente invirtiendo para mantener constante su nivel de producción. Y segundo, una gran parte de la producción de los 'frackers' no es petróleo, sino gas (luego, en sus cuentas, convierten la producción de gas en barriles de petróleo equivalente): en promedio, los 'frackers' obtienen un 55%-60% de crudo respecto a su producción total, siendo el resto gas (gas natural, propano, butano y otros gases). Dado que el gas cotiza con un importante descuento respecto al crudo, los “barriles de petróleo equivalente” de los 'frackers' se venden con un importante descuento respecto al crudo de referencia (el WTI), generando así menores ingresos.

Que los 'frackers' sean malas inversiones no quiere decir que, a nivel macroeconómico, no hayan tenido efectos beneficiosos tanto para la economía estadounidense como la mundial. Como comentábamos en este mismo medio, el saldo de la balanza de pagos estadounidense se ha mantenido sorprendentemente estable a pesar del fortalecimiento del dólar. Ello se ha debido a menores importaciones energéticas, derivadas de unos precios del crudo más bajos y a un menor número de barriles importados. Y estos efectos no solo se aplican a EEUU. En España, la caída de los precios ha tenido efectos importantes sobre el PIB.

Por ejemplo, partiendo de los cerca de 1,3 millones de barriles/día de crudo que consume España, una reducción de 25 dólares en el precio del barril son 12.000 millones de euros menos de importaciones, o alrededor del 1% del PIB español. Pocas políticas al alcance de un Gobierno pueden tener un impacto tan sencillo y directo sobre la salud de una economía.

En definitiva, la burbuja bursátil de los 'frackers' ha sido hasta ahora mala para el bolsillo de los accionistas y buena para la economía mundial. Sin embargo, a medio plazo, los precios bajos producidos por la excesiva generosidad de los bancos en financiar a empresas ineficientes están provocando una falta de inversión en campos petrolíferos en el resto del mundo, con los consiguientes riesgos de un repunte en los precios. El crecimiento mundial ha sido frágil en los últimos años, y lo último que necesitamos es otra ronda de incrementos desenfrenados en los precios del crudo. No es exagerado afirmar, entonces, que los campos petrolíferos de Texas son un lugar crucial donde se está librando una de las batallas por la salud de la economía mundial.

*Javier Lopez Bernardo, Ph.D., CFA, es miembro de CFA Society Spain, y analista de inversiones en BrightGate Capital

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