La UE se reformula: unión de mercados de capitales y una agenda fiscal 'verde'

Nunca antes la elección de un presidente de la Comisión había sido tan disputada, tanto en el Parlamento Europeo como a nivel del Consejo, es decir, los Estados miembros

Foto: Parlamento Europeo. (EFE)
Parlamento Europeo. (EFE)

Por primera vez en más de veinte años, las elecciones de mayo al Parlamento Europeo reflejaron un compromiso real de los votantes de la UE. El siguiente paso en la reformulación de la Unión Europea (UE) tuvo lugar con la elección de los cuatro puestos clave para dirigirla: la Comisión Europea, el Consejo Europeo, el Banco Central Europeo y el Alto Representante para la Política Exterior.

Nunca antes la elección de un presidente de la Comisión de la UE había sido tan disputada, tanto en el Parlamento Europeo como a nivel del Consejo, es decir, los Estados miembros. Tras el rechazo de varias "candidaturas", la exministra de defensa alemana, Ursula von der Leyen, fue confirmada como presidenta electa de la Comisión Europea por una pequeña mayoría de nueve votos. La Comisión es el brazo ejecutivo de la Unión, responsable de proponer leyes y aplicar políticas. Von der Leyen creció en Bruselas, su padre era un funcionario de la UE y acudió a un colegio europeo. Una verdadera europea, von der Leyen, ha manifestado su deseo de que sus nietos crezcan en los "Estados Unidos de Europa", basado en los modelos federalistas de Alemania, Suiza y los Estados Unidos. También ha pedido la formación de un ejército de la UE. "Larga vida a Europa" fue su grito de guerra a sus colegas en el Parlamento Europeo justo antes de su elección.

El primer ministro belga, Charles Michel, es el candidato a la presidencia del Consejo Europeo. El Consejo establece la dirección política general de la UE, pero no tiene poder legislativo. Josep Borrell, ministro de Asuntos Exteriores de España, ha sido nombrado Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores, responsable de conducir la política exterior y de seguridad de la UE (Borrell ha expresado su deseo de una "unión política",[1] señalando que el Reino Unido ha sido "un obstáculo" para una mayor integración). Es probable que Christine Lagarde asuma el papel de la próxima presidenta del Banco Central Europeo, el banco central de las economías de la eurozona, aunque al no tener experiencia como banquera ni ser economista, no fuera la opción más obvia, pero su experiencia política y sus ocho años al frente del FMI la mantienen en una buena posición.

La convergencia en los puestos clave de la UE de perfiles marcadamente pro-europeístas, combinada con el cambio en el poder de voto después de que el Reino Unido se separe de la UE el 31 de octubre, abrirá el camino para una reforma significativa en la eurozona.

Un desafiante telón de fondo geopolítico intensificará un mayor acercamiento entre los estados miembros de la UE. Las relaciones con los dos socios comerciales más grandes de la UE, Estados Unidos y China, se han enfriado. Estados Unidos es cada vez más unilateralista y transaccional en su enfoque de los asuntos exteriores, mientras que la Comisión Europea ha cambiado recientemente su tono con China, calificándolo de "rival sistémico que promueve modelos alternativos de gobierno". Dadas estas presiones exógenas, ¿qué forma futura tomará la integración?

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump (Reuters)

Actualmente, la fiscalidad y los asuntos exteriores son los últimos bastiones de la legislación de la UE que requieren un voto unánime por parte de los estados miembros. Es probable que esta situación cambie después del Brexit. La presión que, sobre la Comisión, ejerce la creciente demanda para el establecimiento de impuestos unitarios, significaría que las corporaciones pagarían sus impuestos en función de dónde hagan la transacción, en vez de, como hasta ahora, dónde tienen fijada su sede central a efectos fiscales. El impuesto digital de la UE, que haría precisamente eso, está respaldado por Francia y Alemania, pero se han opuesto Irlanda, Suecia y Dinamarca. La presidenta entrante de la comisión, Von der Leyen, ha expresado su compromiso de hacer que los "gigantes tecnológicos" que "hacen negocios" en Europa paguen la parte justa que les corresponda.

También, esperamos un renovado impulso para completar la unión bancaria y finalizar la unión de mercados de capitales (UMC) para finales de 2019. Es probable que bajo el paraguas de la UMC se cree un activo seguro, un eurobono, a partir de la agrupación de diferentes bonos soberanos de la zona euro.

Dado el resurgimiento de los “verdes” en las elecciones parlamentarias europeas, esperamos un aumento en los esfuerzos para combatir las emisiones de gases de efecto invernadero. Francia ha anunciado que impondrá un impuesto ambiental a las aerolíneas que vuelan fuera del país. También está presionando a nivel europeo para aplicar más impuestos sobre las aerolíneas, incluido el fin de las exenciones fiscales para el combustible de las aeronaves. La presidenta electa de la Comisión Europea, Von der Leyen, quiere convertir a Europa en el primer continente del mundo neutral para el clima hacia el año 2050, introducir un impuesto en frontera al carbono, y reconvertir partes del Banco Europeo de Inversiones en un "banco climático".

Sin embargo, y a pesar de que algunos estados miembros miran hacia una mayor unión fiscal y monetaria, todavía existen formidables obstáculos para la reforma de la zona euro. La denominada "Nueva Liga Hanseática" fue establecida en febrero de 2018 por Dinamarca, Estonia, Finlandia, Irlanda, Letonia, Lituania, los Países Bajos y Suecia, para compensar la pérdida de Gran Bretaña en la arena política europea posterior al Brexit. Es probable que el grupo se resista en particular a la reforma fiscal.

Ya con una mirada más global, los partidos euroescépticos tuvieron un buen comportamiento en las elecciones europeas, particularmente en Hungría y Polonia. El éxito de los euroescépticos se produce en un contexto de alto desempleo juvenil, que se sitúa en el 14,2% en el conjunto de Europa, pero oscila entre el 5% y el 40% en algunos países.

Si bien esperamos que los cuatro principales partidos políticos europeos mantengan un estricto control sobre los asuntos que llegan al parlamento, los euroescépticos podrían seguir causando problemas, lo que, en vista de los cinco próximos años, debe evitarse. Nunca, excepto tal vez durante los años de Delors, el trabajo que enfrenta una nueva Comisión ha sido tan crucial.

*Josina Kamerling, responsable de asuntos regulatorios para Europa, Oriente Medio y África en CFA Institute.

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