Draghi dixit

El persistente bajo dato de inflación sitúa al BCE en una encrucijada crítica para su mandato. Y la fortaleza del euro complica aún más el panorama para Mario Draghi

El persistente dato de inflación de la zona euro ha situado al BCE en una encrucijada crítica para su mandato. Por una parte, ha recibido presiones para actuar de organismos internacionales como el FMI o la OCDE, con los países del sur de la región esperanzados sobre esta posibilidad. Por otra, el dogmatismo del banco central alemán, alimentado por el miedo a la inflación que instituciones y ciudadanos alemanes llevan gravado en los genes (razones históricas tienen) mantiene su posición firme sobre no modificar la política monetaria del Banco Central Europeo. Y, además, las elecciones al Parlamento Europeo están muy próximas y no se desea agitar las aguas.

Sin embargo, las razones han ido cimentando un argumentario a favor de la actuación. El dato de inflación de abril de 0,7%, tras el 0,5 % de marzo. La cotización del euro respecto al dólar (1,3944) se situaba en máximos de 2011, horas antes de  que el BCE se pronunciara. Tampoco ha sido de ayuda el dato recientemente publicado de producción industrial de Alemania en marzo, de 0,5%, frente a las estimaciones de 0,2%de crecimiento. La crisis de Ucrania y la desaceleración de la economía china han tenido mayor impacto de lo esperado en la primera economía de la región y han generado dudas sobre las expectativas de crecimiento del principal motor europeo, especialmente si consideramos el débil dato de pedidos de marzo en Alemania que suponía un descenso de 2,8%. Los pedidos de exportaciones declinaron un 4,6%.

En este escenario, la fortaleza del euro se ha convertido en un obstáculo para crecer, la deflación se ha convertido en un obstáculo para crecer y hay otros factores sobre los que no se tiene control y que suman su peso para impedir el crecimiento. Solo se puede actuar en una dirección.

El BCE espera que los factores externos resuelvan la situación, sin que sea necesario actuar. Obtener ayuda indirecta de la Fed estadounidense quien, con la reducción de su programa de compra de bonos, aporte mayor fortaleza al dólar, haciendo al euro más competitivo. Pero no parece que esté funcionando a satisfacción y, a menos que se incluyan factores nuevos en la ecuación, la apreciación del euro podría continuar. El gráfico a continuación sugiere una cotización del euro ¡a 1,45 dólares!

En un escenario deflacionista, los inversores se decantan por una estrategia defensiva. Emisiones de bonos corporativos con grado de inversión son, en general, más recomendables que las emisiones de renta variable, como lo son las emisiones de renta fija a largo plazo. En acciones, muestran preferencia por compañías cotizadas productoras de bienes de consumo - alimentos, salud – o por aquellas que siguen una política de pago de dividendos a sus accionistas. Mantener liquidez y depósitos bancarios son otra opción, por supuesto. El dinero inmovilizado no pierde valor en un entorno deflacionario, sino que más bien puede permitirnos aprovechar oportunidades que puedan ponerse a nuestro alcance y que incrementarán su valor cuando el periodo deflacionario llegue a su fin. Otras opciones son la clásica inversión defensiva en oro o incluso apostando por la tecnología, si se tiene una visión optimista de la continuidad en la creación de nuevos mecanismos y técnicas que nos facilitan la vida.

En cualquiera de los casos, la inversión a través de fondos de inversión proporciona una mayor seguridad, tanto por la diversificación que supone, a un menor coste que la inversión directa, como por la ventaja de estar gestionado por un profesional que tiene a su disposición información y herramientas que le permiten conocer y analizar el mercado y su evolución y tomar decisiones informadas de inversión. Razones a las que habría que sumar su favorable fiscalidad, que supone el traspaso entre diferentes fondos sin atraer retenciones.

Denominado en euros, la clase A2 del fondo Henderson HF - Euro Corporate Bond Fund muestra una excelente evolución entre los fondos de la categoría VDOS Deuda Privada Euro con calificación cinco estrellas. Para obtener este resultado, invierte principalmente en bonos de empresa con calificación de grado de inversión denominados en euros. Obtiene una rentabilidad de 3,68% en el año y 25,91% en los últimos tres años. Entre los fondos de distribución, o de reparto, Fidelity Funds-Iberia Fund está entre los de mejor comportamiento durante el año, con una revalorización de 9,22% en su clase A de distribución en euros, que a tres años es de 42,90%, según VDOS.

Como hacía notar el Economista Jefe del FMI recientemente, la inflación se ha reducido de forma tan notable en la zona euro que, de hecho, los precios han caído en Chipre, Grecia y Portugal. Si bien un descenso de precios debería ayudar a estas economías a recuperar competitividad respecto al resto de la zona euro, un retroceso de precios generalizado en la región, hasta alcanzar un nivel deflacionista, podría suponer una seria amenaza para la prosperidad de Europa.

Es, por tanto, aconsejable mantener una actitud vigilante y cauta en cuanto a la evolución de la inflación, los datos de exportaciones de la eurozona (particularmente Alemania y, en nuestro caso, España) y el nivel salarial en Alemania (su aumento podría apoyar la recuperación de los países del sur de la región, quienes a su vez, habrán de aportar su granito de arena con reformas adicionales, largo tiempo ya pendientes). Sin perder de vista el conflicto en Ucrania y la evolución de la economía china. Un escenario interesante con las elecciones al Parlamento Europeo a la vuelta de la esquina!

 

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