Bonos ligados a la inflación, una inversión para el largo plazo

La semana pasada, el Tesoro Público español ponía en el mercado una emisión de bonos ligados a la inflación europea, a diez años, que encontró una

La semana pasada, el Tesoro Público español ponía en el mercado una emisión de bonos ligados a la inflación europea, a diez años, que encontró una gran acogida en el mercado. Es la primera vez en la historia que el Tesoro español realiza este tipo de emisiones, uniéndose a frecuentes emisores como Italia, Francia o Alemania.

La diferencia más notable entre un bono ligado a la inflación y un bono estándar, con igual fecha de vencimiento, es que el bono ligado a la inflación garantiza una pequeña parte de su cupón, ligando la percepción del resto del cupón a la evolución de la inflación. Así para un bono ligado a la inflación con un nominal de 1.000 euros y un cupón del 2%, los inversores recibirán 20 euros al año por los intereses, igual que sucedería en un bono estándar. Pero, además, al vencer el bono pasados los diez años, los inversores recibirían el principal (los 1.000 euros invertidos) más el porcentaje de inflación acumulada en el periodo. Suponiendo que la inflación haya sido del 5%, recibirían 1.050 euros.

La diferencia entre la TIR de ambos tipos de emisiones es lo que se conoce como breakeven, un término anglosajón que podría traducirse como 'umbral de rentabilidad', y que se viene utilizado comúnmente en el mercado para medir las expectativas de IPC durante la vida de un bono. En el caso de las emisiones de EEUU el tipo medio de breakeven se sitúa este año en 2,18%. Si la política monetaria expansiva del Banco Central Europeo se aplica finalmente en junio y sus efectos son similares a los observados en EEUU, podríamos ver un tipo de breakeven medio en la zona euro a niveles anteriores a la crisis, de 2,25%, en los próximos años.

El volumen de bonos ligados a la inflación que suman los tres mayores emisores europeos – Francia, Alemania e Italia - supera los 420.000 millones de euros, lo que garantiza la liquidez de este mercado. De acuerdo con el dato de breakeven de inflación de la eurozona, el equipo de AXA IM estima que la inflación de la eurozona se sitúe en torno al 1% durante el próximo año, por lo que se mantienen positivos en bonos ligados a la inflación europeos para 2015, con preferencia actualmente por las emisiones de Reino Unido.

Debe considerarse, por tanto, un tipo de inversión pensada para el largo plazo, siendo sus principales inversores planes de pensiones y compañías aseguradoras, que tienen la necesidad estructural de invertir en activos que compensen la pérdida de su valor debido a la inflación. Un inversor reacio a invertir en planes de pensiones, podría considerar la opción de invertir a largo plazo en fondos de inversión que incluyan en su cartera bonos ligados a la inflación, con un objetivo similar.

Entre los fondos que muestran una evolución histórica más positiva, tanto por rentabilidad como por volatilidad, Axa World Funds-Global Inflation Bonds obtiene una rentabilidad de 7,32% en lo que llevamos de año, según VDOS, en su clase A de capitalización en libras esterlinas con cobertura, invirtiendo en deuda pública global. En los últimos tres años, la rentabilidad obtenida por este fondo es de 19,33%. Denominado en dólares, la clase A2 de BGF Global Inflation Linked Bond Fund de la gestora Blackrock gana un 3,95% en el año, acumulando un 13,75% en los últimos tres años. También por encima del 3% de rentabilidad en lo que llevamos de año, la clase AC de HSBC GIF Global Inflation Linked Bond se revaloriza un 3,47% desde enero y un 13,79% a tres años. Tanto el fondo de Blackrock como el de HSBC invierten en renta fija global.

Los bonos ligados a la inflación han tenido una evolución pobre en los dos últimos años, consecuencia del bajo dato de inflación, especialmente en Europa. Sin embargo, las condiciones de mercado parecen más favorables para el activo, con la inflación aparentemente habiendo tocado suelo. Las emisiones a 10 años, como la realizada recientemente por el Tesoro español, son bien recibidas por los inversores a largo plazo que buscan obtener rentabilidad y no la encuentran en las emisiones nominales a cinco años, que ofrecen TIR muy reducidas. La emisión dle Tesoro español supone adicionalmente una fuente de diversificación para los gestores de carteras que invierten en el sur de Europa y que, hasta ahora, se vean limitados a las emisiones realizadas por Italia.

 

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