Dos en uno: ahorro y desgravación

Estamos en plena campaña de renta, un buen momento para planificar los ajustes necesarios, hasta final de año, para conseguir reducir nuestra cuenta con el fisco

Estamos en plena campaña de renta, un buen momento para planificar los ajustes necesarios, hasta final de año, para conseguir reducir nuestra cuenta con el fisco lo más posible, con vistas a la declaración del año próximo.

Uno de los mecanismos más utilizados a este efecto es la aportación a planes de pensiones, que tiene además el doble beneficio de ayudarnos a planificar también nuestra jubilación, complementando la pensión pública que en cada caso pueda correspondernos al llegar a la jubilación. Una planificación que, considerando el estado de la caja de la Seguridad Social y la evolución demográfica española, se ha convertido en una necesidad.

El sistema de pensiones español podría parecer idóneo hace unos años, cuando la pirámide demográfica era realmente una pirámide, pero la imagen que está formando ahora se parece más a un rombo o a un abeto, con una proyección hacia futuro que estiliza el tronco y engrosa progresivamente la copa del árbol hacia arriba (ver gráfico).


De los dos sistemas de pensiones que funcionan en el mundo, capitalización y reparto, el español sigue el sistema de reparto. Un pacto solidario intergeneracional, según el cual las cotizaciones actuales a la Seguridad Social de cada individuo activo se destinan a las pensiones de los actuales jubilados. El pacto asume que las próximas generaciones harán lo mismo. Y seguramente querrán hacerlo si pudieran. Sin embargo, si la esperanza de vida se mantiene a los niveles actuales, las estimaciones nos dicen que un 30% de la población tendrá más de 65 años dentro de cuatro décadas y el 50% será mayor de 50 años. El equilibrio se rompería y la posibilidad real de continuar con el sistema de reparto disminuiría en la misma razón que la ratio de población activa respecto a jubilados.

La última reforma de las pensiones ha pretendido mitigar este desequilibrio al referenciar el cálculo de las pensiones no el IPC (Indice de Precios al Consumo) sino a una fórmula matemática que tendrá en cuenta ingresos y gastos del sistema de Seguridad Social y tasa de variación anual del número de pensiones contributivas. Estas cifras se calcularán tomando la media móvil de los cinco años anteriores, el año en curso y la previsión del Gobierno para los cinco años siguientes. La fórmula incorporará asimismo la evolución del efecto de sustitución o variación anual de la pensión media del sistema cada año, antes de aplicarle la revalorización. Finalmente, incluirá un factor denominado velocidad de ajuste: número de años (tres o cuatro) en los que cada Gobierno podrá trasladar el esfuerzo presupuestario, dependiendo de si hay déficit o superávit.

Estas son buenas razones para diseñar un plan de aportaciones a un sistema de pensiones, pero además tenemos la ventaja de la desgravación fiscal. El límite anual de aportaciones es de 10.000 euros, que aumenta hasta los 12.500 euros para mayores de 50 años. La cantidad límite que se puede aportar a este tipo de planes es de 10.000 euros, si bien aumenta hasta los 12.500 euros cuando el partícipe tiene más de 50 años. Estos límites no pueden superar el 30 por ciento de los rendimientos del trabajo y actividades económicas o el 50 por ciento, para los mayores de 50 años. Si el cónyuge no dispone de rentas netas del trabajo ni de actividades económicas, o éstas no son superiores a los 8.000 euros, se pueden realizar aportaciones al plan de pensiones del cónyuge, con una deducción de hasta 2.000 euros.

Pero ¿cómo podemos saber cuándo y cuánto debemos comenzar a aporta a nuestro plan de pensiones? Son varias las entidades que disponen de simuladores para estimar cuánto ha de aportarse teniendo en cuenta varios factores, como edad y situación económica, entre ellas BBVA, la Caixa, Cajastur  o Caser. No parece ya una cuestión de si debemos o no hacer aportaciones a un plan de pensiones, sino de cuándo debemos comenzar y en que cuantía para que nuestra capacidad adquisitiva se mantenga dentro de unos límites razonables durante la jubilación.

Algunas de las grandes empresas proporcionan a sus empleados un plan de pensiones como parte de su remuneración, conocido como sistema de empleo, que normalmente implica aportaciones mayoritarias por parte de la empresa y menores por parte del empleado. Pero el resto de empresas, mayoritariamente de tamaño pequeño o mediano, no pueden permitirse esta situación, por lo que la mayoría de la población activa necesitaría recurrir al sistema individual de planes de pensiones para complementar su pensión pública.

Si consideramos que los planes de pensiones del sistema individual que más patrimonio han sumando hasta la fecha como los de mayor éxito, el ganador absoluto es Plancaixa Ambición que, según los últimos datos de VDOS, suma 1.806 millones de euros bajo gestión. Invierte en activos de renta fija denominados en euros, con vencimiento a medio y largo plazo, incluyendo emisiones de entidades pertenecientes a países de la OCDE. Al no seguir un índice de referencia, permite al equipo gestor una mayor discreción, beneficiándose así de oportunidades de mercado. Encuadrado en la categoría Renta Fija Euro Largo Plazo, obtiene en el año un 4,16% de rentabilidad con un dato de volatilidad a un año de 2,60%.


En renta variable, el mayor volumen de patrimonio acumulado corresponde a Bestinver Global de la categoría VDOS Renta Variable Internacional Global, con 560 millones de euros bajo gestión. Invierte su cartera en empresas infravaloradas con gran potencial de revalorización, obteniendo un 4,81% en el año y 33,94% a tres años, con una volatilidad a doce meses de 9,01%. Entre los planes mixtos, que invierten tanto en renta fija como en renta variable, Mi Plan Santander Prudente suma el mayor volumen de patrimonio, con 1.535 millones de euros, invirtiendo mayoritariamente en renta fija y hasta un 20 por ciento en renta variable. Avanza un 1,41% en el año por rentabilidad, con una controlada volatilidad de 1,93% en los últimos doce meses. BBVA Plan Tranquilidad 20 es, entre los garantizados, el de mayor volumen patrimonial, con 211 millones de euros.

Es responsabilidad de cada individuo informarse adecuadamente y comenzar a planificar un periodo de nuestra vida que, por definición, requiere de mayores ingresos para mantener un adecuado nivel de comodidad y de asistencia. El Gobierno ha reformado el sistema para que sea más sostenible pero sería aconsejable que se tomara muy en serio el factor demográfico, incentivando la natalidad, ya que no afectará únicamente a las pensiones del futuro sino a la evolución social y económica.

 

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