¿Pueden los derivados equivaler a 9 veces la economía mundial?

Se estima que el PIB mundial en el año 2012 rondó los 70 billones de dólares, en concreto unos 71,62 billones. Por su parte, solo los

Se estima que el PIB mundial en el año 2012 rondó los 70 billones de dólares en nomenclatura española, en concreto unos 71,62 billones. Por su parte los derivados OTC suponían según el BIS 632 billones de dólares a finales de 2012. Con un sencillo cálculo vemos que dichos derivados OTC ¡equivalen a 9 veces la economía mundial! Motivo por el cual muchas personas, inclusive en el mundo financiero, creen que de producirse una crisis que afecte a estos instrumentos sería el “acabose”. ¿Hasta qué punto son fundados estos miedos? ¿Equivalen los derivados realmente a 9 veces la economía mundial?

La respuesta rápida es sí, aun tratándose de estimaciones, el montante hipotético de derivados determinado por el BIS y su comparación con el PIB mundial no dejan lugar a dudas… pero también existe una respuesta lenta que matiza en gran parte lo anterior. En primer lugar, ¿qué es un derivado? Para simplificar diremos que un derivado es un producto financiero cuyo precio se deriva de otros productos; no son acciones, no son bonos, no son materias primas, pero su precio se basa en la evolución de los mismos, o de casi cualquier subyacente que nos imaginemos.

Al igual que las acciones, bonos, o materias primas, cuando hablamos de un montante total hablamos de un “stock” acumulado, algo que conviene diferenciar de un concepto como el PIB, donde hablamos de un “flujo” periódico. Hay quien cree que un montante total de derivados de 9 veces el PIB es lo mismo que decir 9 veces la riqueza mundial, y no es así. Es como comparar el patrimonio de una persona, su vivienda, sus depósitos bancarios, sus acciones… con su renta anual derivada de su trabajo o negocio, ¡nada que ver!

Si bien, aquí, lo importante no es lo afortunado o desafortunado de la comparación, lo importante es… ¡632 billones de dólares! La cifra es realmente imponente y da igual que lo comparemos con el PIB o con los 212 billones de activos financieros que McKinsey estima existen en el mundo, da igual si hacemos la comparación de forma agregada o la hacemos en un país particular como EEUU donde se calcula que se originan más de 1/3 de los derivados mundiales con un PIB que no llegó a los 17 billones en 2012. Hagamos la comparación que hagamos, la cifra asusta. Una simple pérdida del 11% sobre el valor hipotético del total de derivados OTC y el PIB mundial se volatilizaría, ¿estamos en peligro?

Respuesta corta, nadie sabe qué puede llegar a pasar; respuesta larga, la cifra no es tan alta a efectos prácticos como parece. ¿Por qué? Sirvan como ejemplo los Interest Rate Swaps, que además son los más numerosos dentro de los derivados OTC con 370 billones de dólares. Cuando alguien realiza una permuta de tipos de interés contabilizada por 500 millones según el “notional”, se compromete a intercambiar pagos basados en dicho valor, pero nadie intercambiará dichos 500 millones sino que se hacen pagos por importes muy inferiores. Los 632 billones existentes en derivados OTC son un valor de referencia, pero no simbolizan en absoluto el dinero en juego o el riesgo existente.

Un concepto más cercano a esto último, al riesgo, es el valor de mercado de los derivados, que podríamos definir para entendernos como el dinero que habría que poner a día de hoy para hacer frente a las posiciones existentes. En otras palabras, el valor de mercado es el dinero que hay en juego y, si bien éste puede evolucionar con el tiempo, es una mejor referencia para estimar el riesgo que los “notional amounts”. ¿Y qué nos dicen los valores de mercado? Pues que el dinero en juego es en realidad inferior a los 25 billones de dólares, un 4% de los 632 billones que suelen salir en los titulares.

Además de esto hay que tener en cuenta que no todas las posiciones van en una dirección, esto es, pueden abrirse posiciones en una dirección y a la vez en otra, por lo que las pérdidas de una se mitigarían con las ganancias de la otra. En otras palabras, si bien conocer las posiciones totales es útil, al fin y al cabo nadie garantiza que cobraremos la posición que nos beneficia por el “riesgo de contraparte”, resulta un mejor indicador la exposición neta y no la bruta. Asimismo, ya que en algunas operaciones se exigen garantías adicionales o “colateral” el riesgo se reduce nuevamente. El resultado es que el dinero en “peligro” a día de hoy se sitúa en torno a uno o dos billones de dólares.

Claro, el problema no es hoy, el problema es mañana, y es por ello que existe un acalorado debate actualmente sobre cómo determinar el riesgo potencial de los derivados y cómo contabilizarlo. En EEUU prefieren las posiciones netas, y no todo se muestra en balance, en Europa preferimos las posiciones brutas… un pequeño matiz que tiene una enorme importancia para el ratio de apalancamiento que acompaña a Basilea III. Probablemente ninguna de las dos visiones sea la correcta, por eso llegar a un acuerdo consensuado será muy complicado.

Y es que, así como el valor de mercado es muy inferior a lo que podríamos pensar en un primer momento, éste podría multiplicarse ante determinados sucesos; y así como las posiciones netas son en un mundo normal mejores indicadores que los “notional amounts”, tras ver que quiebras como la de Lehman Brothers son posibles debemos hacer hincapié en la problemática de las contrapartes. El riesgo en un mundo normal está controlado, lo que no sabemos es si mañana nuestro mundo será normal o no. Esa es la gran cuestión, pero no tiene respuesta.

Given enough time, very low probability events not only can happen, but they absolutely will happen. Lloyd Blankfein

Perlas de Kike
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