¿Por qué está preocupada la industria europea del automóvil?

La industria del automóvil europea se enfrentará a numerosos riesgos en el futuro: el coche eléctrico, el software, la economía compartida… En ninguna tendencia destaca

Foto: Imagen de una planta de Volkswagen en Alemania. (Reuters)
Imagen de una planta de Volkswagen en Alemania. (Reuters)

La industria del automóvil es uno de los principales motores de la economía europea. En España por ejemplo se dice que supone un 10% del PIB y en torno al 17% de las exportaciones. En Alemania la proporción en función al PIB se reduce a cifras inferiores al 5%, si bien su peso en las exportaciones es similar al español y supone 1/5 de toda la industria germana según la patronal. Una industria estratégica que, sin embargo, parece verse superada por la competencia asiática y estadounidense. ¿Qué es lo que quita el sueño a la señora Merkel?

Este jueves se publicaba una interesante noticia al respecto: Alemania ofrecerá un subsidio de 4.000 euros para la compra de coches eléctricos, o 3.000 euros en el caso de ciertos híbridos. Más de mil millones de euros irán destinados a promocionar tanto los nuevos vehículos como la creación de una red de estaciones públicas de recarga para las baterías. ¿Casualidad que la noticia surja después del anuncio del nuevo Tesla Model 3? Podría parecer un pensamiento de mentes retorcidas, pero según informa el WSJ los lobbies alemanes llevan peleando desde hace mucho tiempo por una ayuda similar, y ha sido el anuncio del modelo americano lo que ha desatascado las negociaciones.

Como comentábamos hace dos semanas en esta misma sección, la clave de la batalla está en las baterías: si las baterías mejoran Tesla triunfará y si no, no.  Por ello comentábamos que el propio anuncio del Model 3, y el éxito despertado entre el público, podría haber sido el punto de inflexión en el desarrollo del coche eléctrico, ya que obliga al resto de la industria a invertir más recursos en el desarrollo de las baterías. A mayor inversión, mayor evolución. Y si las baterías mejoran, Tesla gana.

Dicho y hecho. Las nuevas ayudas no solo se destinarán a la compra, sino que también promocionan el I+D para buscar la próxima generación de baterías y que esta tecnología se quede ‘en casa’. El Ministro de Economía alemán ha manifestado que la “reinvención del automóvil está siendo conducida por compañías que no tienen su sede en Alemania (…) Antaño ayudamos decisivamente para crear Airbus, ahora estamos en una situación similar”. Parece que todo el mundo cree en el libre mercado hasta que le tocan su bolsillo. Al igual que los americanos, claro, puesto que las ayudas a Tesla también son numerosas.

Esta noticia parece confirmar una vez más lo seria que es la amenaza de la empresa californiana, pero el mayor problema es que no es la única. Y es que lo que quita el sueño a los políticos y empresarios alemanes no es solo que Tesla haya apostado por la mayor fábrica del mundo de baterías y anunciado además un modelo competitivo. Es que, si miramos a los mayores fabricantes de baterías, ¿qué vemos? Vemos Panasonic, vemos Samsung, vemos LG… vemos Asia, no Alemania. Vemos que el equipo de coches eléctricos de BMW ha abandonado la firma por una marca china.

Por otra parte, existe otra gran tendencia en la industria, que es la diferenciación a través del software y no tanto de la mecánica. Todos los coches sirven para ir de un sitio a otro, casi todos tienen una potencia suficiente y todas las marcas tienen opciones de equipamiento similares… ¿cómo diferenciarse? Pues la respuesta parece que es la tecnología, ofrecer nuevos servicios, ofrecer internet, cloud, e incluso en un futuro el coche autónomo. Pero si miramos a las mayores empresas de software, ¿qué vemos? Vemos Apple, vemos Google… Vemos Silicon Valey, no Alemania.

De hecho los mayores fabricantes de la industria tradicional llevan tiempo firmando alianzas con estas nuevas empresas emergentes del sector. Véase Ford, véase Fiat… o véase la todopoderosa industria alemana quien, según filtraciones, estaría negociando con Amazon y Microsoft para desarrollar joint-ventures. Algo que demuestra dos cosas: que ya ven a Google y Apple como peligrosos competidores (de ahí que busquen al enemigo del enemigo); y que son conscientes de que no están preparados por si solos para hacer frente a la amenaza.

¿A nadie le suena esto al caso Nokia? Una empresa manufacturera de teléfonos móviles magnifica, que se vio superada en un abrir y cerrar de ojos por culpa del software. Siendo las empresas responsables justo las mismas de las que ahora hablamos: Apple y Google. ¿Podría terminar siendo BMW, Daimler o Volkswagen nuevos casos Nokia? Sin duda el campo de batalla es muy distinto, y los intereses subyacentes también, por lo que veremos una contienda diferente (y mucho más dura). Pero lo que la historia demuestra es que la amenaza es muy real.

Por si esto fuese poco, en los últimos tiempos están surgiendo nuevas formas de movilidad, véase Uber (nuevamente California, no Alemania, ni Europa). ¿Se terminarán popularizando los nuevos servicios, quitándole una buena tajada al sector del automóvil tradicional? Un buen argumento a favor es lo terriblemente caro que resulta tener un coche en propiedad. Entre compra, financiación, seguro, combustible, mantenimiento… el coste por kilómetro es muy variable, pero la media no anda muy alejada de los 0,50€/km (más en vehículos caros y amortización en pocos años, y viceversa). Triunfe una alternativa u otra, la industria automotriz ya no va de fabricar coches, va de ofrecer soluciones de movilidad, y en eso los agentes tradicionales tampoco se han enfocado bien.

No mencionemos ya los problemas de emisiones, demostrando que incluso algo tan importante como el motor tampoco es motivo de orgullo para muchos. ¿Por qué está preocupada la industria tradicional del automóvil y especialmente la europea? Porque el sector está cambiando a gran velocidad, y todas las tendencias que se vislumbran en el horizonte parecen acaparadas por nuevos agentes tecnológicos, especialmente de procedencia estadounidense y en algunos casos asiática. No solo existe por tanto el riesgo de un caso Nokia, el peligro es, además, que una industria estratégica para Europa como es la automotriz se evapore. Eso es lo que quita el sueño a Merkel, y a muchos otros.

Perlas de Kike
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