La alargada sombra de Putin

Rusia interfirió directamente en las elecciones estadounidenses. Si bien, lo más preocupante, es que lejos de ser una anécdota, puede ser la punta del iceberg

Foto: Barack Obama & Vladimir Putin - New York. REUTERS / Kevin Lamarque
Barack Obama & Vladimir Putin - New York. REUTERS / Kevin Lamarque

Uno de los temas que más impacto político ha tenido a nivel internacional en los últimos meses, además del Brexit o la propia victoria del mediático Trump, ha sido la intervención de los servicios de inteligencia rusos en las elecciones estadounidenses. El evento, aunque inusitado, no pasaría de anécdota con posible ‘remake’ cinematográfico, si no fuese porque las noticias con protagonistas de apellidos rusos son cada día más habituales.

Para comenzar a dar fuentes que respalden mis afirmaciones comencemos por el discurso que pronunció Obama el viernes. En él afirma que Putin estaría detrás del hackeo realizado a los demócratas en las elecciones, el cual permitió filtrar correos internos nada electorales a la opinión pública. El líder ruso lo niega, y Trump lo considera una acusación ridícula, pero tanto la CIA, como el FBI como el Director Nacional de Inteligencia parecen estar de acuerdo en que así ha sido. De hecho creen que el objetivo no fue solo aupar al republicano sino ‘minar la confianza en el sistema’. Dos pájaros de un tiro.

Un momento apropiado teniendo en cuenta el auge de los populismos, de la ‘posverdad’, de los ‘fake news’ de Veles y de la ciberdelincuencia. Un buen momento para agitar y desestabilizar un poco más. Sin duda. El golpe de efecto de esta historia sucede cuando entendemos que, lejos de aprovechar la coyuntura, los rusos podrían estar empezando a aplicar una estrategia planificada años atrás. El momento es ahora, pero las batallas se ganan antes de ser libradas, ya saben.

Una de las historias más leídas en los últimos días en el 'Financial Times' es “Intelligence experts accuse Cambridge forum of Kremlin links”. Según nos informa el medio inglés, tres antiguos altos cargos vinculados con los servicios de inteligencia (Richard Dearlove, exdirector del MI6, servicio secreto inglés de inteligencia exterior; Stefan Halper, miembro de la administración Nixon, Ford y Reagan; y Peter Martland, un historiador de renombre en este campo) han renunciado a seguir participando en el Cambridge Intelligence Seminar (CIS), uno de los foros académicos con más renombre sobre el mundo del espionaje llevado a cabo por la Universidad de Cambridge, alegando crecientes “ e inaceptables” influencias rusas sobre el mismo.

Se preguntarán cómo es posible que los rusos conspiren en una de las universidades con más prestigio del mundo. Al parecer uno de los contribuidores del foro, llamado Veruscript y dedicado a la publicación digital científica, estaría financiado por personas próximas al Kremlin para orientar el pensamiento hacia sus intereses.

Este extremo no ha sido confirmado por el FT, si bien nos dicen que el medio es gestionado por Gleb Cheglakov, un físico ruso, y que el capital social ha sido aportado por una empresa llamada AGC Partners, controlada por Nazik Ibraimova, su esposa originaria del Kirguistán. Además en las cuentas constarían aportaciones dinerarias de cientos de miles de libras. Veruscript se defiende diciendo que sus donaciones a terceros son testimoniales y que sus fondos propios provienen del padre de Gleb, Andrey Cheglakov, un millonario ruso.

En cualquier caso, esta noticia que ha dado la vuelta por todo internet, es solo una pequeña parte de la ecuación. Los servicios de inteligencia mantienen estar muy preocupados cada vez que abren la boca. Un interesante artículo al respecto es el escrito por un antiguo analista de la NSA. Afirma que hackeos como el realizado al Partido Demócrata no tienen nada de especial, los realizan Rusia, EEUU, y ‘prácticamente cualquier país avanzado’. Lo preocupante es que el entorno de Putin ha usado esa información para desestabilizar, y no simplemente para ‘informarse’.

¿Por qué ahora? Porque ahora existe un público recíproco y los medios adecuados para que esos mensajes se conviertan en virales. Países con fuertes clases medias son poco proclives a nuevos mensajes sobre cambios radicales. Sin embargo, ahora, con una clase media menguante y con un internet boyante para propagar ideas, la información que antes se guardaba de forma interna comienza a ser realmente peligrosa. Y Putin, un exKGB, lo sabe.

“Se han tomado este tipo de medidas contra Estados Unidos y los Demócratas en 2016 porque Moscú posee demasiada información y no teme la venganza” dice. El prolegómeno ha sido Edward Snowden quien, afirma, ha trabajado para los rusos al menos desde el 2013. Y lo peor es que, el suceso de eventos que estamos viendo parece confirmar que existen topos dentro de Washington, incluso en inteligencia. Cada cual le dará más o menos veracidad a sus palabras, el problema es que hay más altos cargos diciendo cosas parecidas. Todos ellos muy preocupados por las futuras elecciones de Francia y Alemania.

Bruno Kahl, jefe de inteligencia exterior en Alemania, alerta de que Rusia podría tratar de desestabilizar las próximas elecciones que celebrará el país germano el próximo año. “Tenemos evidencias de que se están produciendo ciberataques sin otro propósito que crear incertidumbre (…) Tenemos indicios de que provienen de Rusia (…) Parece como si estuviesen tratando de demostrar de lo que son capaces” dijo en una de sus pocas apariciones públicas. ¿Difícil de creer? Pues apunten en la lista a Merkel, porque recientemente ha dicho exactamente lo mismo. En Francia han sido más prudentes pero el responsable de su seguridad nacional también ha manifestado que “las democracias occidentales se enfrentan a una amenaza digital”.

Parece que, al menos, las cabezas visibles de las inteligencias nacionales están bastante preocupadas por el enemigo ruso. Ahora podemos pensar que tienen razón, y que los tentáculos de Rusia son mucho más largos de lo que habíamos pensado; o quizá que la alerta es por sus propios intereses, para crear unidad en un momento muy delicado para la sostenibilidad de los sistemas políticos imperantes. En ningún caso estamos ante buenas noticias. ¿Alguien se imagina que lo que dicen los espías a lo largo del mundo sea cierto? ¿O quizá que el enemigo ruso sea realmente necesario para generar unidad y evitar desesperadamente vuelcos electorales? Pues eso, ninguno de los escenarios son buenas noticias, al menos no para el mundo que conocemos actualmente.

PD: El artículo ha sido escrito previamente a los terribles sucesos de ayer. DEP.

Perlas de Kike
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