Cuidado con esa empresa que paga tantos dividendos

Para invertir en empresas con dividendos altos es necesario saber lo que se compra, en caso contrario pondremos en peligro nuestro patrimonio y el de las propias empresas

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A muchos inversores les gusta comprar acciones con alto dividendo. Algo normal, teniendo en cuenta que cada vez más personas necesitan cierto retorno para su dinero, pensemos por ejemplo en los futuros pensionistas. Y como vivimos en un mundo en donde la renta fija no renta, y además es superada por los dividendos que ofertan la mayoría de empresas, los rentistas se ven en la obligación de asumir riesgo para alcanzar sus objetivos financieros.

Por ejemplo podemos comprar deuda pública a 10 años de España al 1,5%, o bien acciones de Inditex con un dividendo que supera el 1,5%. E Inditex es una gran empresa: solvente, rentable, con crecimiento… podemos discutir el precio pero no su calidad. En España la rentabilidad media por dividendo es del 4%, muy superior a la ofertada por los bonos. Lo mismo ocurre en Europa donde la rentabilidad por dividendo ronda el 3%. Por su parte en EEUU los dividendos 'sólo' dan un 2% mientras que la deuda pública a 10 años un 2,3%, pero las recompras de acciones otorgan un 2% de remuneración adicional.

Sin embargo, aunque nos obliguen a asumir riesgo y aunque la rentabilidad de muchas empresas sea muy apetitosa, debemos saber siempre qué compramos. No vale comprar porque nos suene el nombre de la empresa, ya que si actuamos así puede ocurrirnos lo siguiente:

Si hubiésemos invertido a principios de año en la famosa y conocida General Electric, un conglomerado estadounidense fundado en 1893, habríamos perdido un 35% de nuestro dinero en solo 10 meses. Buscando un dividendo del 3,2% (media de los últimos 5 años, aunque actualmente tras las caídas se sitúa en el 4,6%), habríamos volatilizado más de un tercio de nuestro patrimonio. Y eso es algo que un inversor conservador no puede permitirse. En este caso ‘arriesgarse un poco más’ habría sido una muy mala decisión.

Con una caída tan brusca podríamos pensar que General Electric está en una situación financiera muy delicada, pero aunque su balance presenta ciertas particularidades (con una deuda de 136 mil millones de dólares para un ebitda de 16, y déficit de aportaciones en sus planes de pensiones… pero también 92 mil millones en activos realizables a corto plazo), lo cierto es que no se teme por una quiebra. En el peor de los casos pueden vender activos. El problema es otro y es que el mercado teme que reduzcan su dividendo. Y eso, amigos, son palabras mayores.

Incluso su nuevo CEO, John Flannery, ha dicho recientemente: “Si bien tenemos fortalezas, también está claro por los recientes resultados que tenemos que hacer cambios importantes y profundos. Los resultados son inaceptables. (…) Estamos evaluando nuestro negocio, procesos, cultura (…) Todo está sobre la mesa, no hay vacas sagradas.”

En otras palabras. General Electric es una de tantas empresas que tiene un PER superior a 20, pero no por un elevado ROCE o una elevada perspectiva de crecimiento rentable, sino, simplemente, porque paga dividendos altos. La gestión ha sido un desastre, incapaz totalmente de generar verdadero valor para el accionista, pero como los dividendos seguían abonándose, llegaban nuevos y nuevos rentistas frustrados con la renta fija que pagaban un precio más y más alto. La acción subía y todo el mundo contento. Hasta ahora.

El payout, porcentaje que se reparte en dividendos sobre el beneficio neto, es actualmente superior al 100%. De hecho, ya que recientemente se han reducido las perspectivas de beneficio futuras, el payout será muy superior al 100%. Esto es, están repartiendo mucho más de lo que deberían repartir, motivo por el que una gran mayoría de analistas piensan que en noviembre ‘la vaca sagrada’ del dividendo dejará de ser ordeñada como antes. Ante tal situación, el mercado, que no es tan tonto como muchos piensan, ha actuado en consecuencia. He ahí el desplome.

Mi crítica no va en realidad contra General Electric, aunque se la merezca, sino que es un aviso a navegantes para todos aquellos que compran dividendos. En los últimos años el dividendo se ha puesto de moda. Por ejemplo el payout del S&P 500 está en máximos de las últimas décadas (exceptuando recesiones en donde coyunturalmente los beneficios se reducen). Y eso que a mayores existe la fiebre de la recompra de acciones, que también es una remuneración indirecta al accionista (buena si se compra barato, mala si se compra caro, especialmente si existen incentivos perversos para hacerlo).

Cuando las empresas se decantan por el cortoplacismo se obtienen mejores rentabilidades hoy a costa del futuro. Y eso es lo que está pasando: las empresas están dejando de invertir en generar valor a largo plazo a la vez que incrementan sus payouts. De hecho actualmente entre dividendos y recompra de acciones, las empresas estadounidenses están gastando el 91% de su resultado de explotación (y recientemente era más del 100%), ¿cómo obtendrán en el futuro buenas rentabilidades si no están invirtiendo en el presente, pues todo se lo entregan a sus accionistas?

El mercado reclama dividendos y los gestores están respondiendo con dividendos, pero eso puede suponer un problema a largo plazo. La finalidad de los dividendos no es tener contentos a los rentistas, sino remunerar a los accionistas cuando la empresa no encuentra oportunidades de inversión que superen el coste del capital. Por ejemplo Berkshire Hathaway nunca pagó dividendos hasta hoy, planteándoselo recientemente por encontrar pocas empresas buenas acordes a su tamaño (y por conseguir menos alpha). Si los gestores no encuentran buenas oportunidades está bien que repartan, si no su obligación es generar valor a largo plazo realizando esas inversiones que darán frutos el día de mañana.

Lo que nos lleva a una pregunta aún más importante, ¿están estas prácticas frenando una verdadera recuperación? ¿Puede que los bajos tipos de interés fallen para fomentar la inversión, no solo por un elevado endeudamiento, sino también por el 'rentismo'? Son preguntas de difícil respuesta, aunque lo que sí podemos decir es que el fenómeno tiene fecha de caducidad. O bien porque se vuelva a invertir, o bien porque suban los tipos de interés, o bien porque pase lo que hemos visto en General Electric.

Para aquellos inversores que busquen ‘income’ en las acciones, dos consejos: busquen empresas con bajo payout y alto ROCE. Aunque a priori esto hará que la rentabilidad sea menor, también permitirá adquirir empresas que generen más valor con un dividendo más sostenible. Los dividendos son apetecibles, pero no podemos buscarlos indiscriminadamente en cualquier acción como haríamos con la deuda pública, pues podemos sufrir sustos inesperados. E incluso, quizá, incentivar a las empresas a ser demasiado cortoplacistas arruinando su propio futuro... y la rentabilidad que tanto anhelamos. Por ello, tengan cuidado ahí fuera, esa empresa que paga tantos dividendos puede ser una trampa.

Perlas de Kike

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