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El Mecanismo Único Supervisor y la credibilidad del Banco Central Europeo
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Enrique Benito

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El Mecanismo Único Supervisor y la credibilidad del Banco Central Europeo

El Mecanismo Único Supervisor, que comenzará su andadura en noviembre, asumirá la responsabilidad de unos 130 bancos

Tenemos que reconocer que algunos bancos no tienen futuro… deberíamos hacerlos desaparecer y no tratar de fusionarlos con otros”. Era una de las perlas que la francesa Danièle Nouy, la nueva encargada de capitanear el barco supervisor europeo desde Fráncfort, indicaba en una reciente entrevista con el Financial Times. Todo apunta, por tanto, a que el enfoque del nuevo Mecanismo de Supervisión Único, o SSM por sus siglas en inglés, distará mucho del aplicado con los bancos problemáticos en nuestro país.

El SSM que comenzara su andadura en noviembre como parte del entramado del Banco Central Europeo, asumirá la responsabilidad de unos 130 bancos, los mayores de la Eurozona, con los supervisores nacionales–el Banco de España en nuestro caso– encargándose del resto de entidades. El número inicial de supervisores ya se conoce (unos 800), y parece un chiste si se compara con el personal de los bancos centrales nacionales, pero –abróchense los cinturones– la cifra real será claramente inferior, ya que el SSM tendrá poderes para adoptar la supervisión de entidades más pequeñas si no le gusta lo que hacen los supervisores nacionales. Por tanto, una buena parte de esas 800 personas se dedicarán a supervisar a supervisores, en lugar de a las susodichas 130 entidades. ¿Dónde está la falacia?

El número inicial de supervisores ya se conoce (unos 800), y parece un chiste si se compara con el personal de los bancos centrales nacionales, pero la cifra real será claramente inferior

En cualquier caso, el mayor obstáculo para el nuevo SSM serán las pruebas de calidad de activos (AQR), que son algo parecido -pero distinto-, a los test de resistencia o de estrés que la Autoridad Bancaria Europea (EBA) ha venido realizando los últimos años. ¿Se acuerdan de aquellas pruebas que demostraban la salud de los bancos irlandeses o del belga Dexia justo antes de su colapso? Pues esas. De hecho, las pruebas de la EBA se solaparán este año con las del BCE, con el segundo adoptando el papel de hermano mayor, lo que se procura que otorgue un poco más de credibilidad al ejercicio.

Pero todos hemos sido alumnos alguna vez y sabemos que la reputación del profesor siempre va unida, cómo no, al número de alumnos que tendrán que volver a presentarse en septiembre. El BCE va a tener que sacar la regla, golpear en los nudillos a cierto número de entidades y proponer una cifra de capital adicional creíble.

No olvidemos que en la Eurozona se han utilizado ya más de 340.000 millones de euros para operaciones de rescate, y según un nuevo estudio de un grupo de investigadores liderados por Viral Acharya, del prestigioso CEPR y la Universidad de Nueva York, los bancos necesitarían un capital adicional de unos 767.000 millones de euros, de los cuales unos 92.000 corresponderían a los españoles. En este mismo espacio me atreví hace ya tiempo a proponer un estimador –sin mucha ciencia– de futuras necesidades de capital de unos 730.000 millones adicionales. No me fui por mucho.

Tanto el BCE como la EBA se han apresurado a asegurar que las pruebas serán creíbles, duras y que suspenderán a varias entidades, y no me cabe la menor duda de que así será. Pero si las pruebas revelan unas cifras de la magnitud que comentábamos arriba, ¿tendrá el BCE bigotes para publicar los resultados? Yo, por si acaso, les recomendaría que se apropien de un pack de toallitas desmaquillantes por si las necesitan para interpretar los resultados.

Tenemos que reconocer que algunos bancos no tienen futuro… deberíamos hacerlos desaparecer y no tratar de fusionarlos con otros”. Era una de las perlas que la francesa Danièle Nouy, la nueva encargada de capitanear el barco supervisor europeo desde Fráncfort, indicaba en una reciente entrevista con el Financial Times. Todo apunta, por tanto, a que el enfoque del nuevo Mecanismo de Supervisión Único, o SSM por sus siglas en inglés, distará mucho del aplicado con los bancos problemáticos en nuestro país.

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