Así se evitan las trampas de los parásitos que operan en bolsa

Los intermediarios (brokers) ganan más con la operativa por cuenta propia que con las comisiones de intermediación. Los clientes son más fuente de información que de negocio

Foto: Vista de la lonja de Vigo con cajas de sardinas. (EFE)
Vista de la lonja de Vigo con cajas de sardinas. (EFE)

Los parásitos son organismos que se benefician a costa de otros seres (huéspedes) a los que causan un perjuicio. En los mercados de capitales hay participantes que se comportan de esa manera. Obtienen plusvalías generando un peor resultado a los demás sin ofrecerles ningún tipo de servicio o beneficio a cambio. En este artículo voy a analizar el modus operandi que utilizan y a señalar cómo se puede evitar que nos perjudiquen al hacer operaciones en bolsa.

Sus estrategias son evoluciones de dos tipos de prácticas ilegales, front running y utilización de información privilegiada. El objetivo de los parásitos es adelantarse al resto en las operaciones para obtener un beneficio causando un mayor coste de compra o un menor precio de venta a los demás. Pongo un ejemplo. Si uno o varios inversores quisiesen comprar acciones de Inditex, los parásitos al enterarse comprarían antes y después venderían esas acciones en mercado a mayor precio. Ellos obtendrían un beneficio pero los inversores finales acabarían pagando más por las acciones que quieren comprar. Se les puede clasificar en dos grupos: automáticos y relacionales.

1. Los parásitos automáticos utilizan sofisticados sistemas de trading electrónico para detectar la fuerte oferta o demanda de títulos y se anticipan a gran parte de las operaciones. El adelantamiento se consigue mediante la mecanización de las órdenes y una conexión más rápida con las bolsas de valores.

A la negociación automatizada con alto volumen de operaciones se la conoce como el nombre de High Frecuency Trading (HFT). Sin embargo, solo algunos de los que utilizan sistemas automáticos llevan a cabo estrategias perjudiciales para los demás. Hay creadores de mercado (ofrecen contrapartida cuando nadie lo hace) que utilizan sistemas mecanizados para optimizar la gestión de los operadores y hay inversores que implementan estrategias que necesitan una ejecución rápida (automática) cuando los valores alcanzan determinados niveles.

Los parásitos obtienen información de inversores o empresas (emisores de títulos) que son normalmente sus clientes para adelantarse a ellos

2. Los parásitos relacionales tratan de obtener información de otros inversores o empresas (emisores de títulos) que son normalmente sus clientes para adelantarse a ellos en las compras o ventas. No suelen realizar un front trading puro (ilegal, adelantarse en un valor y momento concreto) pero sí utilizan valores altamente correlacionados o se aprovechan de situaciones en las que determinados títulos tienen elevadas posibilidades de subir o bajar fuertemente por la presión compradora o vendedora.

El conocimiento se lo dan los comentarios y el comportamiento de sus clientes. Normalmente los intermediarios (brokers o bancos de inversión) ganan más con la operativa por cuenta propia que con las comisiones de intermediación. En estos casos, los clientes más que una fuente de negocio son una fuente de información.

No obstante, no se pueden considerar parásitos a todos los intermediarios que preguntan a sus clientes que activos quieren y se los ofrecen poniéndose en medio para llevarse un margen. Pongamos un ejemplo en el mercado de pescado para entender la diferencia. Si el dueño de una pescadería le pregunta a sus clientes qué tipo de pescado van a querer los próximos días para traérselo está bien. Busca lo que quieren sus clientes para ofrecérselo y así prestar un mejor servicio. Por otro lado, adelantarse a los clientes en la misma lonja a la que acuden ellos comprando barato el pescado que van a demandar ese día y revendiéndolo más caro después en la misma lonja (probablemente no a ellos directamente) no es una buena práctica. En este segundo caso el dueño de la pescadería está aprovechándose de la información y perjudicando a sus clientes.

Así se evita la trampa

Para evitar las picaduras de los parásitos tengo dos recomendaciones. La primera, dar la mínima información a los intermediarios. Sólo la necesaria para realizar las operaciones. La segunda, contratar en la subasta de cierre. Tiene tres ventajas:

  1. Los parásitos casi nunca se quedan con inversiones a final del día. Es demasiado riesgo para ellos. Al día siguiente la cotización puede estar en un nivel muy diferente por motivos ajenos al flujo de compras y ventas (lo que ellos controlan mejor).

  2. Hay un único precio comprador y vendedor. Es como si en una casa de cambio de divisas de las que abundan por las zonas turísticas de las ciudades, dos veces al día (apertura y cierre) a compradores y vendedores se les aplicase el mismo tipo de cambio. Si se suele cambiar divisas, ¿no sería bueno aprovechar esos momentos? La diferencia de precio comprador y vendedor es mayor cuanto más ilíquido es el valor.

  3. Es con diferencia el momento del día con mayor liquidez. Esto significa que podremos comprar o vender mayor volumen de acciones sin afectar al precio en nuestra contra.

Teniendo en cuenta esto es lógico que gran parte de la contratación se concentre en la subasta de cierre. A modo de muestra dejo el gráfico de Inditex de la última semana. En la parte baja se puede ver en un gráfico de barras el número de títulos negociados por tramos de 5 minutos. El miércoles 11 se cruzaron en la subasta de cierre 809.000 acciones, lo que representa el 29% de la contratación del día. Por otro lado, destaco que el minuto con mayor contratación de ese día fue el de la subasta de cierre en todos los valores del Ibex 35.

Evolución de Inditex. (Bloomberg)
Evolución de Inditex. (Bloomberg)
Rumbo Inversor
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