¿Cuánto tiempo vamos a estar con tipos cero?

Preocupa que una subida de tipos haga tambalearse a la economía y provoque una depreciación generalizada en bonos y acciones

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La situación actual de los tipos de interés desconcierta y preocupa a los inversores. Asombra que haya quienes presten dinero sabiendo que al menos van a perder una parte de su capital. Sorprende que se invierta en activos de menor riesgo (bonos) con el fin de vender más caro y en acciones con el objetivo de cobrar rentas de capital vía dividendos. Es algo anómalo que se mantiene en el tiempo. Parece como si nos hubiésemos pasado tres pueblos y nadie se hubiese dado cuenta.

Por otro lado, preocupa que una subida de tipos haga tambalearse a la economía y provoque una depreciación generalizada en bonos y acciones. Todavía se recuerda cómo la caída de las valoraciones de algunos bonos (credit crunch) generó una profunda crisis de la que nos ha costado muchos años salir.

Por ello, en la conferencia anual de Avantage Fund, gran parte de las preguntas mostraban la inquietud de los inversores por las valoraciones de la renta fija o las subidas de tipo de interés de la Reserva Federal. Si bien la pregunta clave es una que llegó por Internet en el último momento y no pude contestar en directo. Es la del título del artículo. Respondí al inversor al día siguiente.

Muchos vaticinan que cuando los bancos centrales dejen de hacer tanta presión en el precio de los activos nos harán volver por donde hemos venido (bajada de los bonos y bolsas, aumento del desempleo y estancamiento de la economía). Hemos regresado al crecimiento con la ayuda de las políticas monetarias expansivas y es muy lógico pensar que si éstas desaparecen desandaremos parte de lo avanzado. Sin embargo, este razonamiento falla en un aspecto. No hay motivo por ahora para que los bancos centrales dejen de inyectar dinero en el sistema. Su objetivo es la estabilidad de precios y la definen como una tasa de inflación positiva superior a la actual. Aumentarán la oferta monetaria hasta conseguirlo.

En consecuencia, la respuesta a la pregunta del inversor es clara. Los tipos comenzarán a subir de forma significativa cuando la inflación supere notoriamente los niveles definidos por los bancos centrales como estabilidad de precios. La dificultad está en determinar cuándo ocurrirá esto.

Llega el turno de la política fiscal

Es posible que la política monetaria no pueda conseguir mucho más, pero ahora le llega el turno a la política fiscal. Los bajos tipos de interés permiten que cada vez haya que destinar menor parte del presupuesto a pagar intereses de la deuda. Las renovaciones de los vencimientos están reduciendo ese coste. Por lo tanto, es previsible que aumente el gasto de las administraciones públicas y la propensión de las mismas a endeudarse. Algo que incrementará el crecimiento económico.

El sector privado también aumentará su endeudamiento en el momento que se incrementen las expectativas de consumo y se acostumbren las empresas a la deuda barata. Por su parte, cuando la inflación empiece a subir no afectará negativamente al crecimiento aunque comiencen a subir los tipos. Los ahorradores se verán obligados a invertir el dinero que hoy mantienen improductivo porque de otro modo perdería poder adquisitivo. Esto también impulsará a la economía. No hace tanto tiempo se decía que dejar el dinero en la cuenta corriente durante años era tirarlo a la basura. Volveremos a pensar de esa manera.

En conclusión, los tipos subirán cuando aumente la inflación y no es fácil prever cuándo ocurrirá. No obstante, en mi opinión no volveremos por donde hemos venido. Estaremos en una situación diferente. Bajará el precio de los bonos porque su relación es inversa a los tipos y quebrarán algunos emisores de bonos (públicos y privados) que se habrán endeudado demasiado con tipos cercanos a cero. Sin embargo, no será grave a nivel macroeconómico porque devolver las deudas es más sencillo cuando hay inflación. El valor real de las obligaciones disminuye con el paso del tiempo. En esta tesitura, el crecimiento económico, el empleo y los beneficios empresariales posiblemente sigan otro camino.

Rumbo Inversor

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