Las seis cosas que el Brexit se llevó... y las dos que dejó

Más de cuatro meses después del Brexit, las consecuencias del 'sí' a la salida del Reino Unido de la UE siguen latentes

Foto: Brexit
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Han pasado 4 meses desde que el huracán Brexit sorprendió a los mercados. Es un buen momento para hacer un repaso de los daños causados y de la nueva situación. La tormenta se llevó por delante:

A David Cameron. El exprimer ministro británico llegó al gobierno en 2010 y dimitió tras conocerse el resultado del referéndum. Reino Unido perdió un dirigente que había conseguido bajar significativamente los impuestos, aumentar la recaudación, reducir el déficit y disminuir el nivel de desempleo hasta el 5% (nivel previo a la crisis financiera). En el período 2011-2015 la economía británica creció un promedio del 2% anual frente al 1% de la eurozona.

El valor de la libra ha bajado un 17% frente al euro y un 22% frente al dólar desde la votación. La previsible salida de Reino Unido de la Unión Europea ha generado dudas respecto a su capacidad para seguir financiando el enorme déficit comercial. El saldo negativo de su cuenta corriente está en máximos históricos.

La confianza empresarial. La posibilidad de que el Reino Unido pueda perder el acceso al mercado común europeo ha hecho que muchas empresas hayan decidido retrasar o cancelar sus inversiones en la economía británica.

La confianza del consumidor. Muchos empleos se encuentran amenazados por la paralización de las inversiones y por el anuncio de muchas empresas de trasladarse a otro país comunitario.

La confianza de los extranjeros que trabajan allí. La posible pérdida de derechos y el mayor rechazo de la población británica hacia los extranjeros les hace sentirse más incómodos. La disminución de trabajadores dispuestos a trabajar (producir) y consumir en un país también afecta negativamente al PIB.

Los beneficios de las empresas. El valor de las ventas de las empresas en Reino Unido ha disminuido por la bajada de la libra. La misma cantidad de libras son menos euros o dólares. Sin embargo, lo más grave no es esto, sino que las expectativas de ventas han disminuido también debido a las peores perspectivas de su economía.

El FTSE 100, principal índice de la bolsa británica ha subido casi un 10% desde el referéndum, pero se debe principalmente a la bajada de la libra. La mayoría de las empresas de ese selectivo, sobretodo las que más ponderan, generan la mayor parte de sus ventas fuera del Reino Unido, por lo que una bajada de la divisa británica hace subir el número de libras que valen sus acciones.

Las bajadas en bolsa han afectado tanto a empresas británicas con fuerte exposición al consumo británico como a empresas extranjeras con fuertes ventas en ese mercado. Pongamos el ejemplo de Avantage Fund para explicarlo de una manera más clara. El fondo que dirijo se ha visto más afectado que otros por el Brexit, veámos los motivos. Aunque sólo tenía (y sigue teniendo) un 5% invertido en empresas británicas se trata de empresas con elevadas ventas en su mercado interior. Sin embargo, más impacto ha tenido en la rentabilidad el hecho de que las cuentas de resultados de gran parte de las empresas en las que invierte el fondo dependan significativamente del mercado británico aunque tengan su sede en otros países. Algunos ejemplos de estos valores son Walgreens Boots (EEUU), Ryanair (Irlanda), Irish Continental Group (Irlanda) o Vidrala (España).

Salvo que prevea una prolongada recesión de la economía británica mantendré estos títulos en cartera. No decidí invertir en los valores por su exposición al Reino Unido, sino por el elevado compromiso con los accionistas, sus sólidos modelos de negocio y su valoración. Es más, hice un esfuerzo para alejarme del ruido mediático que generaba el Brexit antes de la votación y me centré en analizar las compañías. Por lo tanto, lo que espero es que sean capaces de seguir creciendo en otros mercados y beneficiarse de una futura recuperación de la confianza en la economía británica.

… y lo que dejó

A Theresa May. No sabría decir si ha empezado con el pie derecho o con el izquierdo, pero parece que ha entrado con el pie de Trump. Su defensa de los argumentos de la campaña del “Leave”, la iniciativa de pedir una lista de empleados extranjeros a las empresas posteriormente desestimada debido al revuelo causado y el anuncio de planes de ruptura total con la Unión Europea para implementar políticas económicas proteccionistas han provocado que muchos militantes y votantes del partido extremista UKIP se sientan atraídos por el partido conservador. Es difícil saber qué es lo que realmente quiere la primera ministra británica. ¿Está actuando de cara a las negociaciones o realmente persigue lo que dice? Lo iremos descubriendo.

Una economía más competitiva. La fuerte depreciación de la libra permite que, mientras el Reino Unido mantenga el acceso al mercado único, las empresas allí establecidas puedan competir mejor. De esta situación se están beneficiando las empresas británicas y extranjeras que producen en ese país.

El Brexit es un problema de origen político con importantes repercusiones económicas. Lo más dañado y lo más urgente para la economía británica es reconstruir el clima de confianza. Corresponde al gobierno de Theresa May implementar las políticas económicas y llegar a los acuerdos necesarios para conseguirlo.

Rumbo Inversor
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