Cuando invertir barato sale caro

Si lo que nos interesa es la capacidad de las compañías para obtener los resultados de dentro de cinco, diez o veinte años, debemos fijarnos sobre todo en sus modelos de negocio

Foto: Un avión de la compañía aérea Lufthansa es fotografiado tras una señal de 'stop'. (EFE)
Un avión de la compañía aérea Lufthansa es fotografiado tras una señal de 'stop'. (EFE)

A final de marzo de 2007 Lufthansa cotizaba a 12 veces beneficios de 2006 y Ryanair a 23 veces beneficios. En ese momento se podía decir que la aerolínea irlandesa cotizaba un 92% más cara que la alemana. Diez años después podemos comprobar que las acciones de Lufthansa se han depreciado un 25% mientras que las de Ryanair se han revalorizado un 163%. La compañía irlandesa lo ha hecho mucho mejor que la alemana a pesar de que partía de una valoración más elevada relativa a sus resultados.

El beneficio de Lufthansa ha aumentado estos diez años un 121% y el de Ryanair un 408%. Actualmente la aerolínea alemana cotiza a 4 veces beneficios de 2016 y la irlandesa a 11 veces beneficios del año pasado. Quienes se centran en elegir compañías baratas volverán a decantarse por Lufthansa, los que primamos la calidad del modelo de negocio seguimos prefiriendo Ryanair.

La aerolínea irlandesa está orientada y organizada de cabo a rabo para seguir aumentando su ventaja competitiva en costes y poder ofrecer rentablemente a sus clientes los billetes más asequibles. El precio es la variable principal por la que la inmensa mayoría de los viajeros eligen una aerolínea. Por otro lado, el tamaño que está adquiriendo le permite beneficiarse de unas economías de escala (tecnología, procesos, publicidad y marketing, poder de compras frente a proveedores, etc) que suponen barreras de entrada cada vez mayores para sus competidores.

Quien se centra en elegir compañías baratas volverá a decantarse por Lufthansa, los que primamos la calidad del modelo de negocio preferimos Ryanair

Lufthansa por su parte tiene la suerte de pertenecer a un sector en fuerte crecimiento. Veremos qué tal le va cuando el tamaño de la tarta aumente a menor ritmo o haya mayor presión en márgenes.

Si juzgamos las cuentas de hoy de ambas empresas lo lógico es preferir la más barata en comparación con sus resultados. Por el contrario, si lo que nos interesa es la capacidad de las compañías para obtener los resultados de dentro de cinco, diez o veinte años, debemos fijarnos sobre todo en sus modelos de negocio.

Termino destacando que los empresarios e inversores iniciales de las empresas (capital semilla) son quienes compran más caro comparado con los resultados de las organizaciones en ese momento. Suelen estar en pérdidas y posiblemente les queden varios años por delante hasta alcanzar beneficios. Invierten porque tienen mucha confianza en un modelo de negocio que habitualmente ni si quiera está probado.

Sin embargo, solemos tener en la cabeza que estos inversores son los que compran más barato. Es así porque a posteriori, cuando la empresa ha ido bien, y se comparan los precios a los que entraron en el capital diferentes inversores en momentos distintos se ve que son ellos quienes compraron a un precio menor y acumulan beneficios más elevados.

Rumbo Inversor
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