Un ojo siempre puesto en los accionistas mayoritarios

Tanto un consejo de administración que no tenga participación en la compañía como una familia o mayoritario que controle la dirección pueden robar a los minoritarios valor

Foto:

Muchos inversores consideran que los intereses de la dirección están alineados con los de los accionistas cuando hay un accionista o una familia que controla la compañía. Dicen seleccionar compañías 'con dueño' y ahí termina su análisis del gobierno corporativo de la empresa.

No obstante, tanto un consejo de administración que no tenga participación en la compañía como una familia o accionista mayoritario que controle la dirección pueden robar a los minoritarios valor de una empresa. Por ello, es necesario vigilar sus vínculos con las sociedades que controlan o dirigen.

Además de utilizar elevados salarios e indemnizaciones, los accionistas mayoritarios suelen extraer valor de las empresas de otras dos formas: vía rentas inmobiliarias y a través de otras sociedades relacionadas.


Es muy habitual que quienes controlan el capital de las empresas sean a su vez propietarios al 100% de inmuebles que alquilan a la sociedad que dirigen. Con unos alquileres ligeramente superiores al precio de mercado, pueden extraer en el largo plazo mucho valor.

Además, todos los costes (incluidas reformas y mejoras de los inmuebles) suelen correr a cargo de la empresa inquilina. No hay negociación entre arrendador y arrendatario. Al dueño del inmueble y al director de la empresa (él mismo o persona nombrada por él) les interesa que la empresa arrendataria asuma los costes.

La segunda manera es a través de empresas prestadoras o receptoras de bienes o servicios de la compañía principal. Mediante precios de transferencia, los directivos pueden transferir resultados de una empresa en la que tienen un porcentaje mejor del capital a otra en la que participan en mayor medida.

Si el presidente de una compañía como Repsol o Telefónica montasen a título particular una empresa para comprar edificios y alquilárselos a la compañía que dirigen, o para ser proveedora suya, o cliente en condiciones preferenciales, o para revenderle el negocio posteriormente, nos echaríamos las manos a la cabeza. Sin embargo, cuando esto mismo lo hacen los accionistas mayoritarios de otras empresas (cotizadas y no cotizadas), lo consideramos normal y nadie se sorprende.

Los propios empresarios son quienes deberían abstenerse de realizar este tipo de operaciones. De esta forma, nadie tendría motivos para sospechar que puedan estar llevándose más dinero del que les corresponde de la caja de las compañías que dirigen o controlan. Por otro lado, los reguladores, en defensa de los minoritarios, deberían limitar estas prácticas y/o exigir un grado de transparencia tan elevado que los disuada de realizarlas.

Rumbo Inversor
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios