Inflación moderada sí, ralentización económica no

La borsa è mobile, qual piuma al vento, muta d´accento, e di pensiero. La bolsa es volátil, cual pluma al viento, cambia de palabra y de pensamiento.

Foto: Imagen de billetes (Reuters)
Imagen de billetes (Reuters)

La borsa è mobile, qual piuma al vento, muta d´accento, e di pensiero. La bolsa es volátil, cual pluma al viento, cambia de palabra y de pensamiento. La ópera Rigoletto de Verdi parece haber puesto música a los mercados financieros en las últimas semanas.

En pocos días hemos pasado de la indiferencia por las elevadísimas valoraciones de los bonos al pánico a una posible recesión causada por subidas de tipos interés por parte de los bancos centrales. Tranquilicémonos y analicemos detenidamente la situación.

El incendio actual tiene su origen en el mercado laboral americano. La chispa saltó con el dato de crecimiento salarial en Estados Unidos del pasado 2 de febrero. Subió un 2,9% en los últimos 12 meses, el mayor ritmo de crecimiento desde 2009. En un mercado laboral con la tasa de desempleo en el 4,1% (inferior a los mínimos previos a la pasada crisis y en zona de mínimos de los últimos 50 años) esperar un incremento significativo de los salarios en los próximos ejercicios parece más que razonable.

Los salarios son el principal coste de las empresas en la inmensa mayoría de sectores. Por lo tanto, esto provocaría una disminución de los márgenes empresariales y/o un incremento de la inflación si las empresas logran trasladar el aumento de sus costes a los precios. Lo lógico es que se produzcan ambas cosas, por lo que es normal que las bolsas americanas corrijan desde sus elevadas valoraciones y aumenten las expectativas de inflación, haciendo caer en precio también a los bonos.

El mercado por ahora olvida que la baja tasa de desempleo y el crecimiento de los salarios supondrán también un aumento del consumo y/o de la inversión. Mientras, el fuego (miedo a la inflación, subidas de tipos y recesión posterior) se extiende.

Los inversores no olvidan que la crisis subprime americana no se limitó a las pérdidas generadas por esos préstamos incobrables. En 2007 todos los bancos de inversión hacían sus cálculos numéricos del impacto y la conclusión era que se trataba de una cantidad manejable. El problema es que generó una crisis de crédito global debido a las múltiples réplicas que se produjeron en otros mercados que reunían las mismas características de sobreendeudamiento, como el mercado inmobiliario español. De ahí el nerviosismo y las dudas actuales.

Crecimiento equilibrado

La diferencia es que el fuego actual no tiene tanto combustible como entonces para propagarse. La razón principal es que el crecimiento es ahora mucho más equilibrado, no acumula un endeudamiento privado imparable ni elevados déficits comerciales. Además, el desarrollo de las tecnologías de la información y la globalización siguen ayudando a que los costes laborales no se disparen.

El tercer motivo es que los bancos centrales tienen muy presente que sus subidas de tipos fueron el detonante de la última crisis. Por lo tanto, muy probablemente subirán los tipos menos y más lentamente. Si la inflación aumenta tendrán que aumentar los tipos, pero si los tipos reales (descontada la inflación) siguen siendo negativos, la política monetaria seguirá siendo muy expansiva. Es decir, seguirá favoreciendo mucho a quien se endeuda para invertir y perjudicando a quien tiene el dinero parado o asume muy poco riesgo.

Entonces, ¿dónde lleva esta situación a la economía americana a medio plazo? En el título he dejado mi opinión. Repuntará la inflación, pero el crecimiento económico se mantendrá fuerte. En Europa, como es habitual, dicha fase del ciclo nos llegará con cierto retraso, pero seguiremos el mismo camino.

Rumbo Inversor
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