No agotes tu presupuesto de riesgo

Es probable que el camino esté lleno de dificultades, por lo que debemos actuar con margen para no vernos obligados a abandonar cuando aparezcan los contratiempos.

Foto: IBEX 35. (EFE)
IBEX 35. (EFE)

Conozco varias personas que en la década pasada cometieron el mismo error de inversión. Todos contaban con unos conocimientos de economía y finanzas superiores a la media pero reducida experiencia invirtiendo en bolsa y mercados financieros.

Invirtieron en renta variable gran parte de su patrimonio en los años previos a la crisis de 2008 al calor del fuerte crecimiento económico, mejora de los resultados empresariales y subidas bursátiles. Sin embargo, la crisis de crédito frustró sus planes. Las continuas bajadas de las cotizaciones del año 2008 les fueron mostrando unas pérdidas latentes cada vez mayores. Mes a mes, trimestre a trimestre veían cómo su patrimonio disminuía y no aguantaron. Vendieron todo (o casi todo) antes de iniciarse la recuperación.

Vendieron por dos motivos. Por pérdida de confianza en los activos en los que habían invertido y porque entendían que ya no podían soportar mayores minusvalías.

Para evitar que esto nos pueda ocurrir en el futuro debemos tomar dos medidas. La primera es esforzarnos en entender y analizar mejor las inversiones que hacemos. El mayor conocimiento del negocio o activo financiero hará que sea más difícil que perdamos la confianza en él. Sobre todo si tiene elevadas posibilidades de recuperación o revalorización desde los niveles de cotización.

La segunda medida es reducir el nivel de riesgo asumido. Tenemos que darnos mayor capacidad de aguante. Debemos pensar que aunque confiemos en una inversión a largo plazo, es muy probable que el camino esté lleno de imprevistos y dificultades que habrá que superar. Por ello, no podemos ir al límite. Debemos actuar con margen para no vernos obligados a abandonar cuando aparezcan los contratiempos.

Lo ideal es aprovechar las caídas de las cotizaciones para incrementar las inversiones. En otras palabras, ser aquellos que compraron los activos a los que no aguantaron más. Para poder hacerlo en esos momentos hay que ser valiente, pero es mucho más fácil serlo si se cuenta con un buen conocimiento de las inversiones, experiencia y capacidad en ese momento para asumir mayor riesgo.

Rumbo Inversor

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