Dejar de cotizar reduce el valor de Tesla para sus accionistas

La semana pasada Elon Musk, CEO y dueño del 20% de Tesla, envió una carta a todos los empleados anunciando su propósito de excluir de cotización la compañía

Foto: Elon Musk, CEO de Tesla. (Reuters)
Elon Musk, CEO de Tesla. (Reuters)

La semana pasada Elon Musk, CEO y dueño del 20% de Tesla, envió una carta a todos los empleados anunciando su propósito de excluir de cotización la compañía sin que esto produzca un cambio sustancial en el accionariado. Su intención es que la inmensa mayoría de accionistas actuales continúen en el capital de la empresa.

Las razones de Musk para plantear esta operación son tres. La primera, evitar que la volatilidad del precio de la acción suponga una distracción para los empleados. La segunda, no verse presionados a tomar decisiones buenas para los resultados del trimestre en curso, pero que no necesariamente sean correctas a largo plazo. Y por último, eliminar el incentivo de los inversores cortos (ganan si la cotización cae) a atacar a la compañía. Tesla es la empresa con mayor volumen de inversión corta a nivel global.

Tengo una profunda admiración por Elon Musk y Tesla pero discrepo totalmente sobre la conveniencia de realizar esta operación para la empresa y sus accionistas. Mis motivos son los siguientes:

1º) Transparencia. No está reñida con el objetivo de largo plazo. La prueba es la propia Tesla. La empresa lleva 15 años en pérdidas y éstas han ido creciendo, sin embargo el valor de la compañía ha ido aumentado y supera los 60.000 millones de dólares. Es decir, los inversores confían en el plan de negocio de Musk a pesar de que los resultados a corto no sean nada halagüeños.

La presentación de resultados trimestrales permite que los inversores puedan ir siguiendo cómo avanzan las ventas, la producción, otras magnitudes operativas, etc. Es decir, gracias a la comunicación periódica y objetiva, los inversores (accionistas y acreedores) pueden tener información suficiente para seguir la evolución de la empresa. Sin esa transparencia no podrían confiar en la compañía.

2º) Liquidez para sus accionistas en mercado abierto. Con profundidad e información suficiente. Minimizando riesgos de información privilegiada y control de la compañía o de terceros en la formación de precios.

3º) Mejora las fuentes de financiación futuras. La cotización en mercados organizados, la transparencia y la liquidez permite a las empresas acceder a muchos más inversores con menos intermediarios financieros. Por ello, las compañías cotizadas consiguen normalmente mejores condiciones para ampliar capital y/o emitir deuda.

4º) Mayor valor para los empleados que reciben acciones de la compañía. Cualquier empleado que recibe acciones de su empresa siempre prefiere que se trate de una empresa cotizada. Los trabajadores apenas valoran las acciones que reciben si no cotizan y no obtienen dividendos periódicos.

Por ello, cotizar permite conseguir menos costes de personal (es necesario entregar menos acciones para incentivar) y una mayor alineación de intereses con la compañía a largo plazo. Si los empleados se distraen mirando la cotización significa que el plan de incentivos está mal hecho. Les debería dar igual el precio de las acciones de hoy, lo importante para ellos debe ser el que tenga dentro de unos años.

5º) Los cortos no son tan malos como nos cuentan los medios de comunicación y los directivos de las empresas. Cuando hay un 20% de inversores cortos es porque hay un 120% de inversores largos. Los primeros quieren que la cotización baje, los segundos que suba. La existencia de cortos evita que las cotizaciones se disparen artificialmente. Corrigen excesos y malas prácticas de las cotizadas. Dan publicidad a las debilidades y amenazas de las empresas de manera que no solo se hable de las fortalezas y oportunidades.

En conclusión, si el objetivo no es un cambio accionarial no tiene sentido excluir de cotización una empresa. Cuando las compañías dejan de cotizar es porque alguien (externo o interno) quiere comprar las acciones de los minoritarios.

Si hay un número de accionistas elevado y posibilidad de que se genere un mercado suficientemente líquido de compraventa de acciones siempre es mejor para los accionistas que las empresas coticen. Excluirlas de cotización solamente les hace perder derechos.

Rumbo Inversor

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