Cuando se pierde el miedo a la inflación

Para muchos el avance tecnológico continuará frenando la inflación sine die. Lo mismo se pensó durante revolución industrial, pero la historia demostró que no era cierto

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Desde que utilizamos Internet la inflación no es un problema grave para las economías desarrolladas. Para algunos, es una enfermedad del pasado que ya no va a volver. Cuando se cumplen 28 años desde el estallido de la burbuja inmobiliaria de Japón, parece que los países desarrollados no tienen otro futuro que el bajo crecimiento y la baja inflación.

En este contexto, los bancos centrales son los salvadores de la economía. Solamente deben darle a la máquina de imprimir dinero (bajar tipos y/o comprar activos) cuando las perspectivas económicas se tuerzan para impulsar la actividad. Es la medicina políticamente más sencilla de aplicar y efectiva de la que disponemos. La utilizamos para todo tipo de males sin miedo a sus efectos secundarios (inflación y alto endeudamiento).

La revolución de las tecnologías de la información es sin duda la gran fuerza deflacionaria que está permitiendo que cada vez seamos capaces de ofrecer bienes y servicios en el mercado a un precio menor. Hasta la fecha ha sido el gran contrapeso de las políticas monetarias para contener la inflación. La gran duda es: ¿hasta cuándo?

Para muchos el avance tecnológico continuará frenando la inflación sine die. Lo mismo se pensó durante revolución industrial, pero la historia demostró que no era cierto. Aunque la técnica y la productividad no dejaron de avanzar, el crecimiento del dinero en circulación fue más rápido y terminó haciendo subir los precios.

En los últimos meses han sido muchas las voces que han alertado de una nueva crisis utilizando la teoría de ciclos como principal argumento. “La historia se repite y esta vez no será diferente” es lo que pregonan quienes esperan una recesión en los próximos trimestres o años. Es decir, nos acordamos de la última crisis y somos muy conscientes de que puede haber otra. Sin embargo, con la inflación parece que es diferente. Se piensa que es algo que quedó definitivamente enterrado en el pasado. ¿Imprimir dinero será la fuente del eterno crecimiento económico? La historia nos recuerda que no.

Rumbo Inversor

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