El mercado beneficia al comprador y al vendedor

A los políticos se les olvida que la economía funciona solamente si desde las instituciones se genera un clima de confianza en el que todas las partes puedan sentirse cómodas

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En medio del pulso comercial entre Estados Unidos y China vuelve a imponerse la idea de que la economía es un juego de suma cero. Parece que solamente se puede ganar si es a costa de otro. Esta visión de la economía está ganando adeptos cada día y el proteccionismo vuelve a considerarse como un arma útil de legítima defensa de los intereses nacionales.

A los políticos se les parece haber olvidado que la economía funciona solamente si desde las instituciones se genera un clima de confianza en el que todas las partes involucradas (empresarios, inversores, empleados, clientes, proveedores, etc) puedan sentirse cómodas. Su peligroso objetivo ahora es meter todos los goles posibles al contrario, definiéndose el contrario como todo aquél que no le vota.

Esta tendencia evidentemente es negativa a medio plazo para el crecimiento, el empleo, las inversiones y la sostenibilidad del estado de bienestar. Por ello, creo necesario en estos momentos recordar un concepto básico de la economía.

No se nos puede olvidar que el mercado beneficia al comprador y al vendedor. De no existir, o funcionar peor, los dos saldrían perjudicados. Es razonable regular el mercado para fomentar la competencia y que las partes más indefensas (empleados, usuarios, pequeños clientes, inversores minoristas, etc) puedan confiar en el sistema. Sin embargo, alimentar la desconfianza y obstaculizar el mercado a las bravas con aranceles y otras tasas no tiene sentido. Lo único que se consigue es un menor nivel de actividad, que perjudica a todos.

Rumbo Inversor
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