¿Inviertes a favor o en contra del Banco Central Europeo?

Recientemente un inversor me decía que mantener una duración negativa es una mala idea porque es ir en contra del Banco Central Europeo.

Foto: Banco Central Europeo
Banco Central Europeo

Recientemente un inversor me decía que mantener una duración negativa es una mala idea porque es ir en contra del Banco Central Europeo. Apeló al conocido dicho “Don´t fight the Fed”, “no luches contra la Reserva Federal” para defender que ir en contra del banco central históricamente no ha sido una estrategia de inversión que haya salido bien.

Debemos diferenciar el corto y el largo plazo. Respondí.

A corto plazo vender deuda pública a 10 años es ir en contra del BCE porque la autoridad monetaria está comprando esos activos al renovar vencimientos del programa de compra de activos ya finalizado. Además, es muy probable que tras las declaraciones de los últimos meses de Mario Draghi, el BCE incremente las compras de bonos.

A largo plazo es muy diferente. Debemos tener en cuenta el motivo por el cual lleva a cabo esta política monetaria tan expansiva. El mandato del BCE es hacer subir la inflación hasta el 2%, nivel que considera “estabilidad” de precios. En sus planes está que una vez que repunte la inflación, primero empiece a subir tipos y después a reducir el volumen de activos en balance.

A largo plazo, quienes consideren que el BCE va a conseguir su objetivo de incrementar la inflación deberían vender bonos a largo plazo, porque cotizan con rendimientos reales (descontada la inflación) muy negativos. Solamente aquellos que piensen que el banco central NO va conseguir aumentar la inflación y que no va a subir tipos en al menos 10 años deberían comprar bonos a los niveles actuales.

El BCE tiene capacidad ilimitada para aumentar la oferta monetaria y hacer depreciarse al euro frente al resto de activos, aumentando de esta manera la inflación. Además, los intereses políticos están totalmente alineados para que lo consiga. Debido a la elevada deuda pública de los Estados y al impacto de los intereses en los presupuestos nacionales, no habrá presión política de peso que pida al BCE que abandone su política monetaria expansiva.

En esta tesitura, en mi opinión, el riesgo está más en que el BCE se acabe pasando y la inflación suba significativamente por encima del 2%, a que no alcance dicho nivel. Una subida mayor de la prevista de la inflación no perjudicaría necesariamente al crecimiento. Todo depende de la tasa real de los tipos de interés. Si en el futuro la inflación se situase por ejemplo en el 4% y los tipos en el 2%, los tipos reales seguirían siendo negativos y la política monetaria seguiría siendo expansiva. Es decir, los acreedores seguirían teniendo que devolver menos de lo que reciben en términos reales.

En conclusión, vender bonos a largo plazo a los tipos actuales es ponerse del lado del BCE y confiar en que va a conseguir su objetivo de aumentar la inflación. Por otro lado, el mensaje del dicho “Don´t fight the Fed” tiene todo el sentido, pero aplica principalmente a la renta variable.

Rumbo Inversor
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