Guerra de divisas, ácido para los bonos

Aunque los bonistas reciban el capital y los intereses, se puede realizar una inversión nefasta si la cantidad de divisa que reciben ha perdido valor

Foto: Foto: Reuters.
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Los ácidos tienen la capacidad de disolver gran cantidad de materiales, incluso metales robustos como el hierro o el acero. En el mundo de las inversiones, también hay políticas económicas que atacan principalmente a los activos que se perciben como más seguros.

Los bonos se consideran generalmente activos conservadores porque, salvo que el emisor quiebre, garantizan al inversor el cobro del capital invertido y de los intereses pactados. Pero el riesgo de impago no es el único que asume el inversor.

Los bonos están denominados en divisas y estas pueden perder valor respecto a otros activos. Aunque los bonistas reciban el capital y los intereses, se puede realizar una inversión nefasta si la cantidad de divisa que reciben ha perdido valor.

Aunque los bonistas reciban el capital y los intereses, se puede realizar una inversión nefasta si la cantidad de divisa que reciben ha perdido valor

No es ningún secreto que estamos inmersos en una guerra comercial abierta en la que se anuncian aranceles y otras medidas para proteger las empresas nacionales perjudicando las extranjeras.

En la guerra comercial, el arma más eficaz para ganar competitividad es devaluar la divisa propia aumentando la oferta monetaria. El principal inconveniente de esta estrategia es que se debe aplicar poco a poco y sin grandes anuncios para evitar que los agentes económicos pierdan la confianza en la divisa y se dispare la inflación (depreciación frente a otros activos).

Las principales economías y autoridades monetarias se han puesto manos a la obra. Por ello, no es de extrañar que esta semana China haya devaluado el yuan por encima de las siete unidades por dólar.

Tampoco sorprenden las presiones de Trump al presidente de la Reserva Federal que él mismo ha designado. Jerome Powell ha hecho malabares en julio para justificar una bajada de tipos, a pesar de estar el desempleo americano en mínimos, la inflación en el nivel objetivo y la economía creciendo satisfactoriamente.

Por último, el Banco Central Europeo ha anunciado que está preparado para aumentar todavía más la oferta de euros. El mercado espera que llegue más lejos en su política monetaria expansiva de lo que llegó en los peores años de la crisis financiera, aunque ni los más pesimistas prevean una contracción tan profunda y duradera de la economía. Solamente con el anuncio ha conseguido gran parte del objetivo: la rentabilidad los bonos en euros está en mínimos históricos.

En conclusión, en un mundo en el que todos quieren depreciar su divisa es peligroso invertir en bonos o mantener una elevada liquidez durante mucho tiempo. Sin embargo, los bonos están actualmente subiendo en precio porque los mercados están centrados en el corto plazo. Ante un recrudecimiento de la guerra comercial, descuentan que los próximos movimientos de política monetaria sean todavía más laxos y esperan una revalorización inminente de los bonos.

Como inversores, debemos levantar la vista y ser conscientes de que a medio plazo semejante aumento de la oferta monetaria reducirá el valor de las divisas (y de los bonos) frente a otros activos. Es decir, provocará inflación en sentido amplio. No solamente una subida del IPC (inflación de los productos de consumo).

Rumbo Inversor
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