Bailando al son del Brexit, la guerra comercial y los bancos centrales

Las variaciones en precio de las acciones de las cotizadas ha dependido más de estos aspectos que de la evolución de sus modelos de negocio y sus resultados

Foto: Bailarines de Tango (Efe)
Bailarines de Tango (Efe)

Este año está siendo peculiar en los mercados financieros. Hay tres grandes temas que dirigen las cotizaciones de los activos: la guerra comercial, el Brexit y las decisiones de los bancos centrales.

Ha coincidido que en 2019 se han establecido dos fechas límite para la salida de Reino Unido de la UE, el 31 de marzo y el 31 de octubre, la guerra comercial entre EEUU y China ha escalado significativamente y los bancos centrales han dado un giro de 180 grados en su política monetaria respecto a diciembre de 2018.

En este tiempo, las variaciones en precio de las acciones de las cotizadas ha dependido más de estos aspectos que de la evolución de sus modelos de negocio y sus resultados. Es decir, los factores externos han influido mucho más que los internos en las cotizaciones.

El resultado ha sido dispar. Las compañías más grandes y más endeudadas se han visto beneficiadas por las expectativas de bajadas de tipos de interés. En estos casos se tiene más en cuenta la bajada del coste de la deuda y el previsible aumento de la demanda por los estímulos monetarios.

Por el contrario, el mercado juzga a las empresas de mediana y pequeña capitalización y a las cíclicas pensando más en la guerra comercial y el brexit.

La consecuencia principal de la evolución opuesta de las cotizaciones es que el primer grupo de compañías cotiza a unos múltiplos (veces ingresos, márgenes, beneficios o flujo de caja libre) mucho más elevados que las segundas.

¿Tiene sentido que sea así? ¿Están justificada esta enorme diferencia en las valoraciones? En mi opinión, no.

Ocurra lo que ocurra con el Brexit, la guerra comercial y la política monetaria, todas las compañías tendrán que adaptarse a los nuevos escenarios. Cada empresa tendrá que ser competitiva en su sector. Para ello, es mucho más relevante la calidad del modelo de negocio que el tamaño de la compañía. Dentro de cada sector, aquellas empresas que tengan mejores modelos de negocio crecerán significativamente en ingresos y beneficios, y las que estén en una posición competitiva más débil quebrarán.

Debemos tener en cuenta también que las principales preocupaciones de los mercados cambian. No eran las mismas en el pasado y no serán las mismas en el futuro. No obstante, suene la música que suene mañana, seguirán haciendo falta entidades financieras y fabricantes de automóviles, por escoger dos sectores muy castigados este año. Por otro lado, no tendrán éxito todas las eléctricas ni todas las compañías de alimentación, ambos sectores beneficiados en 2019.

Rumbo Inversor
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