No inviertas ni conduzcas mirando por el retrovisor

En un momento normal este tipo de argumentos tienen sentido porque los resultados recientes sirven de estimador razonable de los próximos resultados

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¡Cotiza a cinco veces EBITDA! Este era el principal argumento que esgrimía recientemente un gestor para justificar su inversión en una compañía cuyos ingresos hoy son prácticamente cero. Otros gestores siguen seleccionando valores por sus dividendos históricos, aunque sus ventas se hayan desplomado.

Ante la elevada incertidumbre que genera la coyuntura actual y la dificultad para prever los resultados de las compañías en 2020, muchísimos inversores centran su esfuerzo en elegir las compañías más baratas comparando su cotización con sus resultados pasados.

En un momento normal este tipo de argumentos tienen sentido porque los resultados recientes sirven de estimador razonable de los próximos resultados. No obstante, en la situación actual, estos motivos chirrían al escucharlos, sobre todo en el caso de los valores más afectados por el parón de la actividad.

Debemos recordar que cuando se invierte en el capital de una empresa se está comprando un derecho a participar en el reparto de los beneficios futuros. No hay ningún derecho sobre los beneficios pasados ya repartidos.

También debemos ser conscientes de que tras el parón actual se van a acelerar los cambios que ya se estaban produciendo en la mayoría de los sectores (teletrabajo, digitalización, robotización, cambios en los procesos de compra de los clientes, etcétera). Es decir, ganarán clientes más rápidamente aquellas empresas que estaban creciendo en cuota de mercado y perderán ingresos más rápidamente las compañías que iban poco a poco erosionando su base de clientes. Es decir, en líneas generales, les irá peor a los modelos de negocio tradicionales y mejor a los “nuevos”.

Por estos motivos, me sorprende la convicción con la que muchos inversores se aferran a sus valoraciones realizadas en base a resultados históricos de las compañías. Siempre hay que buscar las empresas con modelos de negocio de futuro, pero ahora es vital.

Las compañías que sobreviven ordeñando negocios exitosos de hace décadas probablemente verán caer sus ventas más rápido de lo inicialmente previsto. Además, en un entorno de tipos bajos, las barreras de entrada de muchos sectores serán cada vez menos relevantes, porque los nuevos competidores tienen muchas más opciones de conseguir el capital necesario para conseguir disrumpir en sectores consolidados y con altos márgenes.

Termino destacando que, en mi opinión, ahora más que nunca debemos invertir como empresarios y no como analistas de compañías cotizadas. Lo importante es elegir buenos negocios que respondan a las necesidades de la demanda futura. Las valoraciones que parten de resultados pasados dejémoslas “en revisión”. Si conducimos hacia delante, mirando hacia atrás, tenemos muchas posibilidades de salirnos de la carretera.

Rumbo Inversor
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