No te dejes engañar por la liquidez de tus inversiones

¿Es momento de comprar o de vender? Si hiciéramos esta pregunta a la población en general probablemente la mayoría contestaría que es momento de vender

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¿Es momento de comprar o de vender? Si hiciéramos esta pregunta a la población en general refiriéndonos a acciones cotizadas en bolsa o fondos de inversión de renta variable, probablemente la mayoría contestaría que es momento de vender porque la recesión actual es profunda y los grandes índices bursátiles no han caído mucho desde inicio de año.

Si hiciésemos la misma pregunta, refiriéndonos a la venta de empresas no cotizadas, probablemente obtendríamos el resultado contrario. La mayoría diría que no es en absoluto un buen momento para que los empresarios vendan sus empresas y posiblemente sea una oportunidad para comprar otras empresas competidoras a buen precio.

¿Cuál es la diferencia? En el primer caso las inversiones son líquidas y se puede vender y comprar con bajos costes de transacción. Esto hace que muchos de los que piensen que es actualmente un buen momento para vender, tengan en la cabeza que, en unos días, semanas o meses, habrá un momento para comprar a precios más bajos. Es decir, realmente están pensando en hacer trading. Venden con la intención de comprar más adelante a precios más bajos porque confían en la recuperación a largo plazo.

El hecho de que podamos vender no cambia la naturaleza del activo del que somos propietarios

En el segundo caso, al tratarse de inversiones más ilíquidas (lentas en ejecutarse, precio desconocido y mayor coste de transacción) la comparación se realiza con otros años. Lo normal es pensar que en 2020 obtendríamos un precio de venta de la empresa inferior al que conseguiríamos dentro de dos o tres años.

Por lo tanto, para dos empresas similares, una cotizada y otra no, según el criterio de la mayoría, sería el momento para vender la primera, pero la segunda no. En el primer caso vemos la valoración a precios de mercado de la inversión cuando entramos en la web de nuestra entidad financiera. Nos fijamos en el contravalor actual y pensamos que tenemos dinero por importe fluctuante. Con ese punto de vista, la decisión lógica parece que es vender antes de que disminuya y mantener o comprar más antes de que se aprecie.

Sin embargo, la realidad es otra. No tenemos un capital volátil en el banco sino participaciones en el capital de empresas. El hecho de que podamos vender no cambia la naturaleza del activo del que somos propietarios. Por lo tanto, no deberían cambiar los motivos por los que invertimos ni nuestro horizonte temporal.

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En la situación actual, muchos inversores se muestran preocupados por sus inversiones en activos cotizados, que se han depreciado y que podrían depreciarse más en la recesión actual, pero están totalmente tranquilos con sus participaciones en empresas no cotizadas, fondos de private equity o inversiones alternativas ilíquidas porque ni ven ni tienen miedo a una disminución de su valor a corto plazo.

En conclusión, la mayor liquidez de los activos cotizados nos hace pensar que tenemos inversiones diferentes, que debemos invertir con criterios diferentes y con horizontes temporales mucho más cortos. Por otro lado, la falta de precios actualizados de los activos no cotizados genera una falsa sensación de seguridad. No nos dejemos engañar por esto. Debemos ser conscientes de las características y riesgos de los negocios en los que invertimos para poder utilizar criterios y plazos de inversión coherentes.

Rumbo Inversor
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