¿Invierto ahora o dentro de un año?

Ante la crisis de covid, la decisión de muchos inversores es muy lógica: guardar el dinero hasta que pase la tormenta. Sin embargo, creo que no es la decisión correcta

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Estamos en plena segunda ola del COVID19 y el panorama en España es desolador. El consumo doméstico se ha desplomado, el turismo internacional está hibernando, las empresas están muy endeudadas, los bancos tienen el grifo del crédito cerrado (salvo con avales del ICO) y nuestros mercados de capitales no consiguen entregar capital y financiación suficiente a las empresas que luchan por sobrevivir o quieren crecer.

Ante esta situación, la decisión de muchos inversores es muy lógica: guardar el dinero hasta que pase la tormenta. Sin embargo, creo que no es la decisión correcta por dos motivos:

En primer lugar, porque tenemos la opción de invertir en otras economías donde el confinamiento haya sido más suave, donde dependan menos del turismo internacional, donde se hayan implementado políticas económicas más favorables para las empresas (bajadas de impuestos, más financiación y más barata porque esté avalada al 100% por el Estado) o tengan un mayor desarrollo de los mercados de capitales, muy importante cuando hay fuertes necesidades de capital en muchas empresas.

La economía es confianza y los precios de los activos que cotizan en los mercados financieros se ajustan muy rápido

Una muestra de esto último es el ratio de capitalización bursátil sobre PIB. En 2018 en Estados Unidos (147,89%) casi triplicaba el de España (50,97%). Esa diferencia se ha ampliado con la pandemia. Tanto por valoración (la bolsa americana ha tenido mucho mejor comportamiento que la española) como por las entradas y salidas de cotizadas. En Estados Unidos, 2020 va camino de ser el año con más salidas a bolsa de la historia. Sin embargo, en España nos hemos acostumbrado a las exclusiones de cotización de las empresas que van bien.

Tenemos mucho que mejorar en la protección de los inversores con el fin de que los precios de los títulos sean más elevados y más empresas decidan utilizar los mercados de capitales para crecer. Recuerdo que la valoración es el principal motivo por el que una empresa decide utilizar o descartar los mercados para captar capital.

En segundo lugar, debemos comparar el grado de confianza actual con la confianza que esperamos que haya en el futuro. Si esperamos que el 1 de octubre de 2021 las perspectivas para las empresas sean mejores que las actuales (por la evolución de la pandemia u otros motivos), deberíamos invertir ahora, no dentro de un año.

La economía es confianza y los precios de los activos que cotizan en los mercados financieros se ajustan muy rápido al nivel de confianza de los inversores. Aunque por el camino hayan quebrado muchas empresas, hayan aparecido otras nuevas o la tasa de desempleo sea más elevada. Lo relevante para el precio de las acciones son las expectativas de futuro. Las que hay hoy versus las que habrá dentro de un año, si comparamos esos dos momentos concretos.

Rumbo Inversor
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