¿Qué le preguntarías a una cotizada antes de invertir?

Tendremos que hacer números para saber si debemos invertir en una compañía o no. Pero no debemos hacerlos antes de entender su modelo de negocio y sus ventajas o desventajas competitivas

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¿Cuánto esperáis que crezcan las ventas? ¿Cuántos clientes esperáis tener dentro de un año? ¿Qué beneficio esperáis este año? ¿A cuánto estimáis que ascenderá la inversión en capex? ¿Cómo esperáis que evolucionen los márgenes? ¿Qué nivel de tipo de cambio eurodólar habéis tenido en cuenta para vuestras estimaciones? ¿A cuánto esperáis que ascienda el ebitda el año que viene?

Estas son algunas de las preguntas más típicas de analistas e inversores profesionales a empresas cotizadas. Todas ellas están centradas en obtener respuestas con las que rellenar datos en los modelos de valoración.

Si os fijáis bien, todas tienen un denominador común: “¿Qué esperáis?” y la respuesta es siempre una estimación de la compañía. Las cotizadas no realizan los modelos de valoración, pero las respuestas que dan son clave para mantener elevadas o bajas las expectativas de los inversores y así influir en los precios de las acciones.

Sin embargo, este tipo preguntas no son de ayuda en absoluto para analizar la calidad de sus modelos de negocio. No nos sirven para estimar si dentro de 5 o 10 años la compañía tendrá más clientes, venderá con buenos márgenes o si será barrida por su competencia.

En mi opinión, antes de invertir en una empresa, lo más importante es entender su modelo de negocio y su posición competitiva frente a sus competidores. Para ello, las preguntas a realizar a las compañías deberían empezar mayoritariamente por “¿Por qué?”.

¿Por qué necesitáis invertir en capex? ¿Por qué esperáis crecer en clientes? ¿Para qué necesitáis el dinero de esta ampliación de capital? ¿Por qué los clientes demandan vuestros productos y servicios? ¿Por qué desarrolláis internamente la tecnología y no la externalizáis? ¿Por qué queréis abrir una nueva filial en Brasil y no en Alemania? ¿Cómo vais a retener el talento? ¿Por qué no subís precios al nivel de vuestra competencia? ¿Por qué perdéis los clientes que se van?

Todas estas preguntas son, desde mi punto de vista, mucho más útiles para determinar el valor de la compañía y por ello son las que realizo a las cotizadas en mi proceso de análisis. Debemos tener en cuenta que la inversión no la recuperaremos normalmente vía dividendos en los primeros 5 años, por lo que nos interesa mucho más el futuro de las empresas que el pasado o el presente.

A los 3 años la mayoría de las valoraciones que podamos hacer de las empresas se quedarán obsoletas. Pensemos en cualquiera de las realizadas en 2017 de cualquier compañía de la bolsa española o extranjera, ahora serían de muy poca utilidad. Por ello, en mi opinión, el foco lo debemos poner en el modelo de negocio, en identificar las ventajas competitivas y en asegurarnos que los intereses de los directivos están alineados con los nuestros.

Por supuesto, tendremos que hacer números para saber si debemos invertir en una compañía o no. Pero no debemos hacerlos antes de entender su modelo de negocio y sus ventajas o desventajas competitivas.

Y tú, ¿qué le preguntarías a las cotizadas? ¿Lo que esperan o el porqué de lo que hacen?

Rumbo Inversor