Prometo ser paciente
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Juan Gómez Bada

Rumbo Inversor

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Prometo ser paciente

Semanas antes, le había expuesto los criterios con los que seleccionábamos las inversiones, y que estas inversiones para dar resultados necesitaban tiempo

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El pasado 20 de enero recibí un email de un nuevo inversor en Avantage Fund. Me confirmó que había dado la orden de suscripción en el fondo y cerró el mensaje con un “Prometo ser paciente” seguido de puntos suspensivos.

Semanas antes, le había expuesto los criterios con los que seleccionábamos las inversiones, y que estas inversiones para dar resultados necesitaban tiempo, y que los resultados, en ningún caso, serían lineales. Además, le indiqué que el fruto de nuestro análisis sólo se vería a largo plazo, porque a corto influyen más otros factores.

Sólo dos meses después, el Ibex 35 y el Euro Stoxx 50, perdían un tercio de su valor a causa de la pandemia, llegando a acumular, el propio inversor, más de un 20% de minusvalías. Nunca antes, en los 6 años de vida del fondo, se había depreciado tanto en tan poco tiempo. Ninguna gráfica de rentabilidad pasada podía avisarle de lo que le esperaba a las pocas semanas de invertir, y nada pintaba ese escenario como probable.

A pesar de todo, su promesa de ser paciente ha dado su fruto. Once meses después, la plusvalía acumulada desde inicio ronda el 14%. No sabemos cuál será el resultado final de su inversión, pero sí podemos sacar una conclusión importante: su predisposición a ser paciente, le ha ayudado.

Foto: Vista panorámica de un parque eólico. (EFE)

Este caso, es una excepción. Un tema de conversación recurrente cuando hablas con profesionales de la gestión de patrimonios es el hecho de que, normalmente, la mayor parte de los inversores no tienen la paciencia de invertir a tan largo plazo como se proponen en un principio.

Gran parte de los inversores que dicen que su horizonte temporal es superior a los 5 años, a los pocos meses dudan de su inversión, sobre todo en caso de resultados negativos. Aunque no haya cambiado nada y estemos dentro de movimientos normales de los mercados. En mi opinión, esto se produce porque se idealiza la inversión como algo sencillo, cómodo y que no genera preocupaciones.

Para resaltar más este hecho, podemos contraponerlo al mundo del emprendimiento: todo el mundo te avisa, si vas a emprender, que el camino va a ser difícil. Pero con las inversiones, sin embargo, te venden todo lo contrario: No vas a tener problemas, a largo plazo siempre se gana. Te muestran gráficos en los que tu patrimonio crece por inercia hasta el infinito, y eso genera confianza. Han encontrado la gallina de los huevos de oro y te la venden a ti, por ser tú, para que te hagas rico sin preocupaciones.

Pero la realidad es que hay que ser pacientes, como el inversor del que os hablaba. Debemos, como inversores, concienciarnos de que una parte del camino será amarga. Por desgracia, no suelen ayudar la inmensa mayoría de quienes venden productos o servicios de inversión. Normalmente se muestra la cara más amable para captar al mayor número posible de clientes, pero no se explica ni se hace entender al cliente que, para conseguir buenos resultados, es necesario estar preparado para aguantar fuertes vaivenes. Y esa ausencia de realidad, se acaba trasladando a los bolsillos de inversores, que terminan vendiendo en el peor momento, cuando el resultado se aleja del que esperaban.

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