Mayor deuda y menor tipo de interés

A nivel público, se ha producido algo sorprendente en los países desarrollados: ha aumentado la deuda y han bajado los tipos de interés, gracias a las compras de bonos

Foto: Varios billetes y monedas. (iStock)
Varios billetes y monedas. (iStock)

El covid-19 ha trastocado los planes de todos. Nos hemos adaptado como hemos podido. En 2021 nos tocará lidiar con los problemas que ha generado esa rápida adaptación y podremos beneficiarnos de algunas de las ventajas, como la mayor digitalización de la economía.

Desde el punto de vista macroeconómico, lo más relevante es el incremento de la deuda pública y privada. A nivel público, se ha producido algo sorprendente en los países desarrollados: ha aumentado la deuda y han bajado los tipos de interés, gracias a las compras de bonos de los bancos centrales. Esto ha hecho que el coste de la deuda sea más “sostenible” que el de hace un año. Aunque tengamos más deuda, como el coste es menor, pagamos menos intereses.

Por otro lado, en el sector privado, muchas empresas se han endeudado fuertemente para sobrevivir. Han aceptado la deuda con la expectativa de poder devolverla cuando se recupere la demanda de sus bienes y servicios.

En conclusión, hemos sobrevivido a la pandemia, que previsiblemente nos dejará de preocupar el año que viene, pero salimos con mayor deuda. Frente al colapso de la economía, hemos elegido el mal menor: la deuda. De cara a 2021 tendremos que volver a elegir: nos enfrentamos a una ola de impagos o generamos un poco de inflación para ayudar a digerir la deuda acumulada. Creo que volveremos a optar por el mal menor para el conjunto de la economía, aunque no sea lo preferido por los ahorradores.

Destaco que, si los tipos de interés suben menos que la inflación, aumentan los tipos reales negativos y disminuye el esfuerzo real que tendrán que asumir las administraciones públicas y las empresas para devolver la deuda.

Ahora estamos lejos de ver un repunte del IPC, estimador más utilizado para medir los incrementos de precios, pero incompleto porque no incluye activos que quedan fuera de la “cesta de la compra”. Los motivos de la presión a la baja de los precios son: el desplome de la demanda y la rápida adopción de nuevas tecnologías. Resalto, que el segundo de estos factores lleva años ayudando a contener la inflación y seguirá haciéndolo durante mucho tiempo.

No obstante, enfrente están los bancos centrales, decididos a hacer subir la inflación por encima del 2% en el medio plazo para compensarlo con ejercicios en los que ha estado por debajo de ese nivel. Recuerdo que los bancos centrales tienen pólvora ilimitada para aumentar la oferta monetaria hasta donde consideren necesario, y que los políticos no se van a oponer a más estímulos monetarios. Feliz nochebuena y feliz Navidad.

Rumbo Inversor