Cuando la demanda cambia, hay que invertir

Muchas empresas han quebrado o quebrarán en los próximos meses, pero hay otras que nacen o que crecerán debido a las oportunidades

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2020 ha sido, sin duda, el peor año de las últimas décadas para la hostelería. El cierre temporal de sus establecimientos y la reducción del aforo permitido han supuesto una merma en los ingresos que ni el empresario más pesimista podría vaticinar hace doce meses.

A pesar de ello, muchos de esos establecimientos han invertido más que otros años en su futuro. Han acondicionado sus terrazas y han mejorado sus procesos para aumentar su capacidad de servir a domicilio. Es decir, han realizado o están realizando desembolsos extraordinarios justo cuando menos se lo pueden permitir sus cuentas de resultados, porque tienen que adaptarse a las necesidades de sus clientes.

El esfuerzo de este sector es solamente un ejemplo de algo que se repite en la mayoría (textil, hoteleras, banca, supermercados, etc). A pesar de las pérdidas que muchas empresas tendrán este año, deben acometer inversiones para no quedarse fuera de juego en un mundo cada vez más digitalizado. No pueden esperar a que mejoren sus ingresos para invertir porque corren un elevado riesgo de que sus clientes acaben en su competencia.

Muchas empresas han quebrado o quebrarán en los próximos meses, pero hay otras que nacen o que crecerán debido a las oportunidades

Esta situación, que supone un auténtico quebradero de cabeza para la mayoría de los empresarios, es muy positiva a nivel macroeconómico. Lejos de dejar la economía en un largo estancamiento como el generado durante la crisis de crédito, el esfuerzo empresarial supondrá un revulsivo para la contratación y la actividad económica. En la situación actual, nadie puede quedarse parado esperando tiempos mejores.

Es cierto que muchas empresas han quebrado o quebrarán en los próximos meses, pero también hay muchas otras que nacen o que crecerán debido a las oportunidades que generan los cambios de hábito de sus potenciales clientes.

Como inversores debemos incorporar esta realidad en nuestro análisis. A nivel macroeconómico, asistiremos a una recuperación rápida, cuando lo permita una pandemia que todavía no podemos dar por vencida. A nivel empresas, veremos cambios muy significativos en las cuotas de mercado en la mayoría de los sectores. Colapsarán algunas empresas que han sido líderes durante décadas y serán sustituidas por otras que hasta hoy han jugado un papel mucho más modesto o son desconocidas por el gran público.

En este entorno, la posición competitiva de las empresas, el talento de las personas que dirigen los negocios y la capacidad de adaptación de las organizaciones, son los activos más valiosos que tienen las compañías. Ninguno de los tres está reflejado en el balance.

Rumbo Inversor