Cuidado con los bandazos

En estos momentos de fuerte volatilidad y disparidad de opiniones, hay muchos inversores que se ven arrastrados a tomar decisiones muy relevantes con el foco puesto en el corto plazo

Foto: Traders en la bolsa de Nueva York (Reuters)
Traders en la bolsa de Nueva York (Reuters)

En las últimas semanas, varios inversores cualificados me han comentado cómo están cambiando sus carteras. Me dicen que su posición actual nada tiene que ver con la de hace tres meses. Unos están comprando empresas cíclicas o especialmente perjudicadas por la pandemia, para beneficiarse del boom económico que supondrá el fin de las restricciones a la economía.

Otros, por el contrario, están muy preocupados por la cepa inglesa y su rápido crecimiento. Esperan que asistamos a otra ola de contagios y confinamientos más o menos duros en las próximas semanas. Por ese motivo están reduciendo drásticamente el riesgo de sus carteras.

Mi opinión es que ambos grupos de inversores hacen un análisis correcto y considero los dos escenarios compatibles: creo que iremos probablemente a peor antes de mejorar. Lo que me llama la atención es la magnitud de los cambios que realizan en sus inversiones.

El planteamiento que hacen los dos grupos de inversores es el mismo: tratar de adelantarse. Esperan que cuando el mercado recoja en precio su escenario (recuperación unos y nuevos confinamientos otros) será el momento de volver a lo que ellos consideran “neutralidad” para sus carteras. Es decir, están haciendo cambios estructurales en sus inversiones para hacer market timing.

Mi forma de abordarlo es diferente: creo que la estrategia (estructura) de la cartera debe mantenerse conforme a los objetivos a largo plazo de la inversión. Tácticamente, y utilizando pequeños porcentajes del patrimonio invertido, sí tiene sentido tomar posiciones más agresivas o defensivas en determinados momentos, pero esto no puede dar un vuelco a la cartera.

En estos momentos de fuerte volatilidad y disparidad de opiniones, hay muchos inversores que se ven arrastrados a tomar decisiones muy relevantes con el foco puesto en el corto plazo. Debemos recordar que el objetivo no debe ser maximizar el retorno en los próximos 2 o 3 meses, sino en las próximas 2 o 3 décadas. Si damos muchos bandazos, podemos acabar desorientados y fuera del camino que nos habíamos propuesto seguir.

Rumbo Inversor