La gran sequía de rentas financieras
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Juan Gómez Bada

Rumbo Inversor

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La gran sequía de rentas financieras

La conversación tuvo que terminar ahí y supongo que un día de estos la retomaremos. No obstante, puso de relieve la gran dificultad

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La semana pasada me preguntó un inversor por mi opinión sobre una antigua cartera de seis valores del Ibex. Mi respuesta fue que ninguna de las 6 compañías cumplía el requisito de alineación de intereses entre directivos y accionistas que exigimos a cualquier inversión de Avantage Fund.

El inversor, que conoce mis criterios de inversión, me respondió que debía mantener estos valores en cartera o sustituirlos por otros porque su madre necesitaba rentas y esperaba que los dividendos de la cartera le proporcionasen los ingresos necesarios. Sólo pude contestar que los dividendos de uno o dos años de esa cartera le servirían de poco si los resultados de las empresas iban a menos.

La conversación tuvo que terminar ahí y supongo que un día de estos la retomaremos. No obstante, puso de relieve la gran dificultad que inversores como el mencionado tienen para encontrar buenos activos financieros que generen rentas significativas, que complementen los ingresos de quienes las reciben. Este caso no es algo raro, es la norma hoy en día.

Hay dos motivos para ello:

El primero es la política monetaria de tipos cero o negativos que está llevando a cabo el Banco Central Europeo. Los bonos con riesgo bajo o moderado ya no generan rentas y las acciones con resultados más estables cada vez generan unos retornos más bajos debido al alza de sus cotizaciones.

Foto: iStock. Opinión

El segundo motivo es la mayor incertidumbre actual respecto a los resultados que pueden obtener la mayoría de las compañías. La pandemia ha generado cambios de comportamiento de los clientes de muchas empresas y ha provocado la aparición de nuevos competidores con modelos de negocio innovadores en casi todos los sectores. Estos elementos hacen que sea más difícil predecir una rentabilidad por dividendo estable y duradera en las compañías.

Lo cierto es que, quienes invertimos pensando en la generación de valor de la cartera a largo plazo podemos adaptarnos fácilmente al nuevo entorno de mercados. Nuestro trabajo sigue consistiendo en seleccionar un conjunto de compañías que, por distintos motivos, pensemos que van a ser las ganadoras en sus respectivos mercados. No tenemos mucho problema, porque dentro de nuestro modelo de valoración no damos gran valor a los dividendos más inmediatos. Sin embargo, quien tiene la necesidad de generar rentas estables tiene un problema grave en el entorno actual.

¿Qué soluciones hay?

La primera opción es invertir en un conjunto de valores que cumplan dos requisitos: que ya generen dividendos y que, además, tengan buenas perspectivas de crecimiento del negocio, de manera que el capital invertido no se vea comprometido a largo plazo.

El problema es que este tipo de compañías suelen generar unos dividendos muy bajos, inferiores al 2% normalmente, porque la mayor parte del valor que generan lo invierten en crecer para ser más rentables en el futuro.

La segunda opción es invertir a largo plazo y establecer un calendario fijo de ventas parciales para disponer de una renta más o menos fija. Se puede hacer tanto con acciones como con fondos de inversión. Lo más importante es que la renta que establezcamos sea claramente inferior a la rentabilidad anualizada de la cartera o fondo de inversión.

Por ejemplo, una renta del 4% anual (1% trimestral) es razonable para una cartera que genere un retorno anualizado superior a 6%

Fiscalmente es incluso más beneficioso que la rentabilidad vía dividendo o intereses porque, al tratarse de ventas parciales, sólo se paga por la revalorización del trocito de cartera que se vende o reembolsa, no por el importe completo que recibimos.

Por ejemplo, una renta del 4% anual (1% trimestral) es razonable para una cartera que genere un retorno anualizado superior a 6%. De esa manera se podría obtener una buena renta y no consumir capital a largo plazo. La gran dificultad de este sistema es que requiere una elevada disciplina financiera.

Espero que estas reflexiones sean de utilidad para todos aquellos inversores que buscan rentas más o menos estables en este entorno tan complicado para generarlas.

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