Cómo conseguir que arriesguen tu dinero
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Juan Gómez Bada

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Cómo conseguir que arriesguen tu dinero

No vale decir “estoy dispuesto a pagar más si el resultado es bueno” y quedarse en el punto de vista del inversor. Es necesario entender qué opciones tiene la persona que recibe la retribución

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Es muy sencillo: solamente hay que dar un elevado premio a los gestores en caso de éxito sin que les afecte de manera significativa un fracaso.

Un caso claro se ve en la retribución de los promotores de las SPAC (Special Purpose Acquisition Company). Estos directivos ganan dinero de verdad si ejecutan una transacción y esta va bien. No les interesará devolver el dinero a los inversores aunque no hayan encontrado una compañía adecuada a precios razonables. Siempre les interesará más jugársela a alguna carta, para seguir cobrando y mantener la posibilidad de que la empresa comprada algún día valga más.

Otro ejemplo está en las comisiones éxito o sobre resultados de los fondos de inversión. Normalmente a los gestores les interesará asumir más riesgo del que asumirían para su propio patrimonio. En caso de ir bien ganarán mucho dinero y, si las cosas van mal, no participarán en las pérdidas.

Foto: El 'skyline' de Londres. (Reuters)

En estos dos casos, quienes dirigen estos vehículos de inversión están disparando con pólvora del rey. Sabiendo que el patrimonio no es suyo lo arriesgan más de la cuenta con el fin de participar en los resultados si son buenos, sin tener consecuencias directas si el resultado es negativo.

Es absolutamente cierto que en toda inversión hay que premiar de una u otra forma los buenos resultados para tener alineados los intereses del capital y los directivos, sin embargo, a menudo muchos incentivos que parecen adecuados resultan totalmente perversos. La mejor manera para identificar si un incentivo es adecuado o no es ponerse en la piel de quien lo recibe. No vale decir “estoy dispuesto a pagar más si el resultado es bueno” y quedarse en el punto de vista del inversor. Es necesario entender qué opciones tiene la persona que recibe la retribución para conseguir el objetivo que le marcamos y una de ellas siempre es asumir mayor riesgo.

Foto: Foto: Istock Opinión

No vale con quedarse con los ejemplos positivos de casos de éxito que inundan la prensa salmón o que se estudian en las escuelas de negocio. Si se arriesga mucho y el resultado es positivo, los números serán excelentes para todas las partes y habrá una gran historia que contar. La parte que no se ve del iceberg es la de muchos más casos similares que con los mismos esquemas retributivos que no han llegado a buen puerto.

Por estos motivos, es preferible invertir en empresas o vehículos de inversión en los que quienes los dirigen participen de manera significativa en el capital. Es decir, en el mismo tipo de activo que el resto de los inversores. Es la mejor manera de tener un compromiso sano con las personas en las que confiamos. Es necesario que ellos pierdan de verdad, no vale con dejar de ganar, en el caso de que los resultados no sean satisfactorios.

*Juan Gómez Bada es director de inversiones de Avantage Capital y asesor de Avantage Fund

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