La máquina de imprimir dinero, versión 2021
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Juan Gómez Bada

Rumbo Inversor

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La máquina de imprimir dinero, versión 2021

El sistema fiduciario actual es muy diferente al de finales del siglo pasado. Hemos descubierto la fuente de la eterna riqueza, un modelo monetario que parece no tener límites

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Han pasado 50 años desde la mayor quiebra de la historia. El 15 de agosto de 1971, Richard Nixon puso fin a la convertibilidad de los dólares en oro. Fue el mayor incumplimiento de un emisor de lo pactado con quienes compraban un determinado activo: dólares.

Desde entonces, los Estados que se endeudan en sus propias divisas no pueden quebrar. Siempre podrán emitir más dólares, euros, libras o yuanes para hacer frente a los pagos. Desde entonces, quienes invierten en divisas o en bonos denominados en ellas asumen un mayor riesgo de depreciación de las monedas frente a otros activos reales.

Foto: Ilustración: Pablo L. Learte

Medio siglo después, lejos de arrepentirnos de aquella decisión, seguimos innovando para incrementar la oferta monetaria. Los pilares que sostenían el primer sistema fiduciario están por los suelos y todavía no ha pasado nada grave. Repasemos las principales características del sistema 'fiat' actual:

1.º) Los bancos centrales ahora financian directamente los presupuestos públicos y se han convertido en los principales inversores de deuda pública. En otras palabras, hacen lo que dijeron que nunca harían.

2.º) La autoridad monetaria ya no controla únicamente los tipos a corto plazo. A través de sus operaciones de compra de bonos, ahora decide cuál es el tipo de interés a largo plazo al que se financian Estados y muchos emisores privados. Esto lo ha conseguido desplazando a los inversores privados. Ha pasado de ser prestamista último para convertirse en prestamista único.

3.º) Los bancos centrales ofrecen subvenciones directas al sector privado. Un ejemplo son las operaciones de financiación a plazo más largo con objetivo específico (TLTRO) que ofrece el BCE a los bancos. Les da financiación al -1% anual a tres años para que presten a empresas y consumidores. Es decir, les presta sin intereses a tres años y les regala un tres por ciento, que no tienen que devolver.

Foto: La bolsa española. (EFE) Opinión

4.º) La refinanciación como único medio de pago. Tal es el volumen de deuda acumulada, que la inmensa mayoría de los Estados y de las grandes empresas no pueden pagar las deudas cuando vencen sus emisiones con sus ingresos ordinarios. Para hacer frente al pago de la deuda deben refinanciarla o vender activos a otros agentes económicos. Esto es especialmente relevante para los presupuestos públicos: no necesitan que se condone la deuda porque se puede renovar indefinidamente a tipo cero y no se minora la cantidad disponible para el gasto público.

5.º) Si la economía se ralentiza, se crea más dinero para impulsarla. Los mercados han aprendido cómo reaccionan los bancos centrales. Saben que ante todo tipo de dificultades se aplica el mismo remedio: más oferta monetaria.

En conclusión, el sistema fiduciario actual es muy diferente al de finales del siglo pasado. Hemos descubierto la fuente de la eterna riqueza, un modelo monetario que parece no tener límites. Todo esto se sostiene mientras sigamos confiando en el valor de las divisas 'fiat', esos papeles que imprimen los bancos centrales.

*Juan Gómez Bada es director de Inversiones de Avantage Capital y asesor de Avantage Fund.

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